SOBRE LA MARCHA

Una transformación bien costumbrista

Carlos Urdiales. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón
Carlos Urdiales. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón Foto: larazondemexico

La 4T resultó conservadora a la hora de transformar la vida política nacional. Más allá de rentables símbolos de austeridad que luego se revierten ante las reales necesidades, no ideológicas, para el transporte, seguridad, en la discreción de ciertos procesos que no están para hacerse públicos bajo la chabacana premisa de “mi pecho no es bodega”, el dinero nacional igual sufre fugas, desvíos, atracos y angustias.

La grilla 4T es como la del PRI de los 80. Un aparato de gobierno y de partido que se mezcla y nutre. Filtran despidos y nombramientos, los y las implicadas lo niegan y hasta reprochan a la derecha y a sus esbirros, villanos cada día menos funcionales para su machacona narrativa, jurando que se equivocan, que no son como ellos y ellas. Como antes.

Pero horas después se confirman las invitaciones, las poses de “déjenme pensarlo yo les aviso” y luego, aceptan. Todo embarrado de la retórica de siempre. Se alaban, se despiden, se dicen honrados, felices, satisfechos y a lo que sigue.

Aplausos, porras y que las nuevas figuras, los relevos, arreglen el tiradero. El desembarco en la dirigencia de Morena, no es la única estampa costumbrista de la llamada transformación.

También está la tradicional matatena política que quita y agarra hueso en el presupuesto público.

El partidazo del régimen en el poder mueve sus fichas, catafixian una secretaría de Estado por un cargo en el partido, del Movimiento a la discreta Consejería Jurídica y de ese escritorio a Guerrero. O de aduanas a Quintana Roo. O de Nafin a Washington. O del Bienestar al aparato electoral. O de la asesoría al INE. Y así.

Mientras todo cambia, para seguir igual, en Chihuahua el presunto accidente automovilístico que con luto de por medio, destapó la presencia de agentes de la CIA estadounidense en México. Y descarriló versiones oficiales. Desde la Fiscalía estatal hasta Palacio Nacional.

El enredo ha provocado, además, que el golpe al narco que fue el desmantelamiento de un mega laboratorio de drogas se evaporara.

Los órganos de propaganda gubernamental públicos y privados, ejercen con maestría el vilipendiado nado sincronizado. Todas y todos contra Maru Campos, llamadas y llamados, citas y regaños, cartones, insinuaciones de servir a la oscura agencia. Que un hecho se vuelva escándalo para tapar otros yerros no menores de la falible, ya se ve, 4T.

Y como todo quehacer humano, la pasión, el romance, la traición y la proclividad a cuidar nuestros afectos, juegan de protagonistas en la política nacional.

Para deleite de los espectadores, nuestro ecosistema político aún nos reserva misterios y mucha diversión. Vendrán más destapes, enroques, arabescos laterales en la pugna interna de Morena, aliados y opositores.

El foco estará destinado en proporción de lo que representan y gobiernan. Antes eran pocos y sectarios. Ahora son muchos y sectarios. Apetitos que, como siempre, ordena y encauza Palacio. Así es la costumbre del poder.

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