Entre desembarcos presidenciales en Morena, o no. Vigor y normalidad democrática, dicen aquéllas y aquéllos que pretenden quitar fuego a las últimas noticias del carnaval 4T en pos de posiciones y poder. Otros, debaten el alcance real de la campaña anticorrupción mexicana en Estados Unidos.
Y muy activos andan quienes buscan explotar electoralmente el caso de los agentes de la CIA muertos en Chihuahua. Crean narrativas híper nacionalistas que no son más que pura simulación para descarrilar al partido en el poder y auparse el próximo año.
Pero mire, van algunos datos que orientan para decidir cómo jerarquizamos nuestros problemas, los de verdad.

Amaga el PVEM con Sesma
Crecimiento muy débil en 2025: la economía mexicana creció apenas 0.6 por ciento, una fuerte desaceleración frente al 3.2 por ciento de 2023 y 1.4 por ciento de 2024. Arranque flojo de 2026: en febrero la actividad económica avanzó sólo 0.1 por ciento mensual y cayó 0.3 por ciento anual, por debajo de lo esperado. Tercer año seguido con bajo crecimiento: analistas consultados por Reuters prevén que México ligue tres años consecutivos con crecimiento menor a 2 por ciento.
Inflación aún alta: la inflación anual fue 4.53 por ciento en abril de 2026, todavía arriba de la meta de Banxico (3% +/-1). Presión en alimentos: productos básicos como jitomate subieron 24.37 por ciento en la primera quincena de abril. Entorno de estanflación moderada: Reuters resume que México sigue en una fase de bajo crecimiento con inflación elevada. Incertidumbre comercial externa: economistas señalan que la revisión del T-MEC y tensiones con EU frenan inversión y expectativas.
Vamos a sumar: Debates económicos y financieros sobre los precios de las gasolinas, pactos, amenazas, subsidios que no atinan a bajar las etiquetas de la gasolina Premium, pero sobre todo, del diésel debajo de los escandalosos 29 pesos promedio. Y la Hacienda invirtiendo en subsidios a fondo perdido.
Combustibles más caros que en Estados Unidos. Precios de tortilla, jitomate, cebolla y otros básicos que mueven el índice de inflación. Y todos los días se escuchan muchas voces de empresarios y ejecutivos que hablan, cada día con más apremio, de un primer trimestre malo, con objetivos de venta frustrados y del inicio de un segundo periodo nada halagüeño. Ni el Mundial de futbol varonil alivia la expectativa económica de manera consistente, los proyectos de desarrollo industrial del Gobierno no pasan de ser plan. En los hechos, no hay inversión pública, tampoco gasto.
La carencia permea en la cadena de proveedores, la carestía impacta y ralentiza todo el engranaje. La ilusión de mercado, boletos del Mundial en cientos de miles de pesos, asientos en palcos con refresco y palomitas por millones, no reflejan la economía a ras de tierra, ni los conciertos llenos y las taquillas agotadas.
México no crece como su pueblo necesita. Podrán presumir un enfoque social sin igual; sin embargo, ese no alivia la escasez de medicinas, la falta de infraestructura en escuelas, lo pequeño de nuestros trenes y aeropuertos. Temprano que tarde, se trata de economía y justicia social, la segunda sin la primera se llama demagogia.

