PESOS Y CONTRAPESOS

Comercio exterior (2/2)

Arturo Damm Arnal. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
Arturo Damm Arnal. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: La Razón de México

Durante el primer trimestre de 2026 las exportaciones de productos mexicanos sumaron 175 mil 586.0 millones de dólares, las importaciones de productos extranjeros sumaron 176 mil 597.8 millones, y el resultado de la balanza comercial (exportaciones menos importaciones), fue un déficit (más importaciones que exportaciones), de mil 011.8 millones, que es lo deseable.

Para entenderlo hay que tener presente que el problema económico de fondo es la escasez, el hecho de que no todo alcanza para todos, menos en las cantidades que cada uno quisiera, y mucho menos gratis, y que una de las condiciones para minimizarla es que la oferta total de bienes y servicios, producción nacional más importaciones, sea la mayor posible. Para ello se requiere que en el país se produzca lo más posible y que se importe (entre) más de lo que se exporta (sale). Se requiere que la balanza comercial sea deficitaria.

También hay que tener presente que la riqueza no consiste en el dinero (que es el medio de intercambio de la riqueza, pero no riqueza), sino en los bienes y servicios con los que satisfacemos nuestras necesidades, y que adquirimos a cambio de dinero.

Por último, también hay que considerar que, cuando exportamos, del país salen bienes, riqueza con la que satisfacen sus necesidades los extranjeros, y entran dólares, dinero, que es el medio de intercambio de riqueza, pero no riqueza. Por el contrario, cuando importamos, del país salen dólares, dinero, que no es riqueza sino medio de intercambio de riqueza, y entran bienes, que sí es riqueza, con la cual satisfacemos nuestras necesidades.

Si la balanza comercial está en equilibrio (exportaciones igual a importaciones), la cantidad que sale es igual que la que entra, y el grado de escasez se mantiene constante (bueno porque no aumenta, malo porque no disminuye). Si hay superávit (más exportaciones que importaciones), la cantidad que sale es mayor que la que entra, y el grado de escasez aumenta (malo). Si hay déficit (más importaciones que exportaciones), la cantidad que entra es mayor que la que sale, y el grado de escasez disminuye (bueno). Superávit, sale más de lo que entra, mayor escasez, menor bienestar. Déficit, entra más de lo que sale, menor escasez, mayor bienestar. Por ello, qué bueno que, en el primer trimestre, el resultado de la balanza comercial fue deficitario, pero…

En enero la balanza comercial resultó deficitaria por 6 mil 481.1 millones de dólares. En febrero el déficit fue menor, únicamente 462.8 mil millones. En marzo se dio un giro de 180 grados y el resultado fue superavitario por 5 mil 932.0 millones, salió más de lo que entró, la escasez aumentó y el bienestar bajó.

El que en marzo se haya exportado (vendido), más de lo que se importó (compró), ¿puede ser considerado una muestra más de debilidad de la economía mexicana? Para responder hay que analizar los distintos rubros que componen las importaciones (bienes de consumo, intermedios y de capital), análisis que dejo para otra ocasión.

Los relativamente buenos resultados del comercio exterior se dieron pese a los aranceles de Trump y a la incertidumbre en torno al futuro del T-MEC, que, en una de ésas, desaparece, lo cual sería un error. ¿Cuántos mejores resultados, en beneficio de todos los involucrados, no tendríamos sin aranceles y con un T-MEC de verdadero libre comercio?

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Javier Solórzano Zinser │ *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón