DESDE LAS CLOACAS

Una bomba de tiempo

El Duende. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: La Razón de México

Desde el sexenio pasado ya se rumoraba sobre los vínculos de varios funcionarios de la administración obradorista con el crimen organizado. La lista incluía de todo, desde perfiles menores, hasta personajes de alto nivel como gobernadores, alcaldes y mandos policíacos.

Si bien en su momento dichos rumores quedaron ahí y se apagaron sin pasar a más, hoy la situación es muy diferente, y los señalamientos de narcotráfico, sobornos y delitos relacionados con armas, son directos.

El dardo llegó desde Estados Unidos, el gobernador morenista de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, junto con otros nueve funcionarios mexicanos actuales y exfuncionarios, fueron acusados de tener vínculos con el crimen organizado. Específicamente con el Cártel de Sinaloa.

La respuesta de la Presidenta Claudia Sheinbaum, en su conferencia mañanera, desde Palacio Nacional, al día siguiente de difundirse la denuncia interpuesta por el gobierno estadounidense, fue defender al gobernador y pedir que se presentaran pruebas de los presuntos nexos con el narcotráfico.

Aseguró que todo el mundo es inocente hasta que no se demuestre que es culpable, y que así es la justicia en México: “Tiene que demostrarse dentro de nuestro marco jurídico, en efecto, la responsabilidad de una u otra persona, para cualquiera, un servidor público o un mexicano”.

Lo anterior contrasta con la realidad que millones de mexicanos hemos presenciado durante las últimas décadas en el país, respecto al sistema de justicia penal que prevalece.

En México, a diferencia de la mayoría de los países del mundo, ante cualquier acusación o imputación directa, se es culpable hasta que se demuestre lo contrario.

Al final y, después de analizar la situación, Rocha Moya salió a anunciar que presentaba su solicitud de licencia temporal al cargo, mientras se realizaban las investigaciones correspondientes.

También, el alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez Mendívil, hizo lo mismo y se separó de su cargo tras los señalamientos del gobierno gringo por presuntos vínculos con el narco. Él es uno de los nueve acusados por el Departamento de Justicia de EU.

Lo anterior nos lleva a una profunda reflexión. La llamada 4T está colapsando. Los escándalos empiezan a salir a la luz y el discurso obradorista se cae a pedazos.

Eso de la austeridad republicana, la pobreza franciscana, primero los pobres, no a la corrupción, no a la impunidad, no mentir, no robar y no traicionar al pueblo, no somos iguales, etcétera… hoy es letra muerta.

En el baúl: La abuela Dondinéa siempre decía: “cantada vale doble” y, tal y como se había adelantado, la nueva presidenta nacional de Morena es Ariadna Montiel. Asume el cargo después de haber sido Secretaría del Bienestar en los gobiernos morenistas. O sea, quien fuera la encargada de los programas sociales del Gobierno federal, ahora tendrá acceso a todo el padrón Morenista. Qué conveniente, ¿no?.

Basta por hoy, pero el próximo lunes… regresarééé!!!

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