BAJO SOSPECHA

Raúl Castro, ante la justicia estadounidense

Bibiana Belsasso. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.<br>
Bibiana Belsasso. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: La Razón de México

Donald Trump ha acusado formalmente a Raúl Castro del asesinato de ciudadanos estadounidenses. Esta acusación permite, según las leyes de ese país, que Raúl Castro tenga que defenderse en las cortes de Estados Unidos.

El hermano de Fidel Castro fue imputado por el derribo de dos avionetas civiles de la organización Hermanos al Rescate ocurrido el 24 de febrero de 1996, un ataque en el que murieron cuatro personas: Carlos Costa, Armando Alejandre Jr., Mario de la Peña y Pablo Morales. Tres de ellos eran ciudadanos estadounidenses. Los cargos son gravísimos: asesinato, conspiración para matar ciudadanos estadounidenses y destrucción de aeronaves civiles. En el expediente se incluye a otros cinco presuntos involucrados, entre ellos pilotos militares cubanos.

El Departamento de Justicia de Estados Unidos asegura que Raúl Castro, quien en ese momento era ministro de Defensa de Cuba, habría ordenado el operativo militar que terminó con el derribo de las avionetas.

CUBA, ACORRALADO

El expresidente cubano Raúl Castro, durante un discurso el 1 de enero de 2024.
El expresidente cubano Raúl Castro, durante un discurso el 1 de enero de 2024. ı Foto: AP

Por primera vez en más de seis décadas, el gobierno estadounidense acusó formalmente a uno de los máximos líderes históricos de la Revolución cubana por el asesinato de ciudadanos estadounidenses.

Con la acusación penal presentada por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, ese país considera que tiene jurisdicción para juzgar a Raúl Castro en territorio estadounidense.

Y sí, jurídicamente puede hacerlo. Washington aplica desde hace años el principio de jurisdicción extraterritorial cuando ciudadanos estadounidenses son asesinados o atacados en cualquier parte del mundo.

Ese mecanismo ya se ha utilizado contra terroristas, narcotraficantes y líderes criminales internacionales. Éste es un hecho sin precedentes entre ambos países, y eso que ha habido momentos de mucha tensión en la historia entre Estados Unidos y Cuba. Castro será juzgado por hechos ocurridos hace tres décadas, pero que son delitos que no prescriben.

Se asegura que Raúl Castro mandó a derribar dos avionetas Cessna de Hermanos al Rescate que sobrevolaban el estrecho de Florida.

La organización, integrada por exiliados cubanos en Miami, realizaba misiones de búsqueda de balseros y también actividades políticas contra el régimen de Fidel Castro.

Aviones militares cubanos MiG-29 y MiG-23 interceptaron las aeronaves y las destruyeron. Washington sostuvo desde entonces que el derribo ocurrió en el espacio aéreo internacional y calificó el ataque como una ejecución deliberada. Cuba respondió asegurando que las avionetas habían violado repetidamente su espacio aéreo y que actuó en legítima defensa.

En ese entonces, Bill Clinton era presidente de Estados Unidos. Endureció el embargo económico contra Cuba y aprobó la Ley Helms-Burton, una de las medidas más agresivas contra La Habana en décadas. Pero nunca se había acusado directamente a Raúl Castro.

Hace unos días, Todd Blanche, fiscal general interino y figura cercana a Trump, lanzó un mensaje brutal durante el anuncio realizado en la Torre de la Libertad de Miami: “Si matas a estadounidenses, te perseguiremos. No importa quién seas”. El señalamiento se da justo en Miami, donde está la mayor comunidad cubanoamericana en Estados Unidos.

Estas acusaciones se dan en un momento en que Cuba vive una de las peores crisis económicas de su historia reciente: apagones masivos, escasez severa de alimentos y medicinas, inflación descontrolada, crisis energética, caída del turismo y una migración histórica.

La ayuda humanitaria que llega es distribuida y controlada por la dictadura cubana. Hace unos días, Marco Rubio aseguró que EU está dispuesto a entregar millones de dólares en ayuda humanitaria al pueblo cubano, pero con una condición: que esos recursos no terminen en manos de la dictadura. El mensaje dejó claro que Washington busca apoyar a los ciudadanos, no fortalecer al régimen de La Habana.

Desde que regresó al poder, Trump endureció nuevamente la estrategia contra La Habana. Ha aumentado sanciones sobre sectores estratégicos como energía, minería, seguridad y defensa. También ha reforzado las restricciones financieras y energéticas que han golpeado severamente a la economía cubana.

Pero además existe otro elemento clave: la geopolítica. Hoy, EU observa con enorme preocupación la creciente presencia de Rusia y China en Cuba. Washington teme que la isla vuelva a convertirse en una plataforma estratégica de inteligencia y operaciones cerca de territorio estadounidense. Fuentes de inteligencia estadounidenses han advertido sobre actividades de espionaje electrónico, cooperación militar, operaciones cibernéticas y centros de vigilancia vinculados con China y Rusia.

La visita reciente del director de la CIA, John Ratcliffe, a La Habana confirma el nivel de tensión que existe actualmente. Según distintos reportes, Washington exigió cambios políticos y expresó preocupación por actividades consideradas hostiles a sólo 90 millas de Florida.

Trump incluso lanzó una advertencia pública: “Estados Unidos no tolerará que un Estado canalla albergue operaciones hostiles tan cerca de nuestro territorio”.

Con estas acusaciones, todo parece indicar que Estados Unidos está planeando una estrategia con Cuba similar a la que se hizo con Nicolás Maduro, cuando fue extraído de su país para comparecer en Estados Unidos.

En el caso de Maduro, primero se hicieron las acusaciones penales, después las sanciones, más tarde el aislamiento político y económico y finalmente la operación militar estadounidense que terminó con la captura de Maduro y su traslado a Nueva York. En ambos casos, las acusaciones llegan cuando tanto la sociedad nicaragüense como la cubana están sumergidas en la pobreza absoluta, donde no tienen ni siquiera lo básico para subsistir y donde además hay una falta absoluta de libertad.

Hoy, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, debe estar muy preocupado. Aseguró que la acusación contra Raúl Castro es “una acción política sin basamento jurídico” y acusó a Trump de fabricar un expediente para justificar una futura agresión militar contra Cuba.

Lo cierto es que no será tan fácil para Estados Unidos poder llevarse a Castro. El sistema cubano está mucho más institucionalizado y preparado para resistir presión externa.

Raúl Castro es uno de los símbolos históricos de la revolución cubana y mantiene enorme influencia dentro de las Fuerzas Armadas.Tiene 94 años y Estados Unidos tiene que tener mucho cuidado para que no le suceda nada y no se convierta en un mártir. Lo cierto es que hoy la población cubana urge que la auxilien y la apoyen. Hoy, EU quiere dejar establecido que considera responsables criminalmente a integrantes de la cúpula cubana por la muerte de ciudadanos estadounidenses.

La acusación también representa un cambio profundo en la narrativa estadounidense hacia Cuba. Ya no se habla solamente de comunismo, dictadura o derechos humanos; ahora el régimen cubano es señalado directamente por el asesinato de ciudadanos estadounidenses.

Y a diferencia de hace 30 años, cuando fue el derribo de las avionetas y los Castro tenían un enorme control sobre sus ciudadanos y muchos seguidores, hoy los cubanos que viven en la isla no están de acuerdo con el régimen y además viven en situaciones muy precarias.

Muy pronto veremos acciones contundentes del gobierno de Donald Trump contra el régimen castrista.

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