ENFOQUE MANUAL

La fotografía del futbol femenil

Laura Garza*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: larazondemexico

El fútbol para mi ha sido importante en mi vida, en un principio el vínculo con mi padre, la compañía de los buenos amigos en casa y la emoción de compartir el triunfo, la derrota, y el cúmulo de emociones, pero de las más profundas, esas que solo compartes con los tuyos.

Después el fútbol se convertiría en tiempo compartido con mi hermano mayor y los vecinos de la cuadra. Entonces descubrí que tenía habilidad y propósito en la cancha, en la cuadra y en donde hubiera un balón.

Me lo fui apropiando, ya no era “de niños” o el que solo ven “los señores”. Ya era mío y yo lo veía, gritaba “Gooool” en donde estuviera, sin discreción yo dejaba claro a todos que me gustaba, y perdón pero sabía de fútbol.

Fui creciendo yendo a apoyar a los equipos de Monterrey fuera de la ciudad en donde vivíamos, y mi pasión por el deporte me hizo jugarlo durante 10 años. Desde la secundaria alcé la voz para que hubiera un equipo femenil, pero me decían que no era necesario, entonces las pocas que jugábamos, lo hacíamos con los niños los sábados.

Laura Garza │ ENFOQUE MANUAL │ La fotografía del futbol femenil ı Foto: Especial

Fue hasta la prepa que el camino fue abriéndose. Viajábamos a torneos locales y nacionales. Fuimos conociendo a más niñas apasionadas por el balompié. Aguantamos gritos, insultos y burlas, hasta que nos veían ganar, competir con nivel y disfrutarlo.

El domingo pasado que vivimos la final de la Liga MX Femenil en la Ciudad de México entre América y Rayadas, la fotografía de Andrea Jiménez en el partido de ida y lo que vi en el juego de vuelta fue un choque de realidades.

Presencié una realidad que no creí disfrutar de sobremanera y de la mano de mi hija de 9 años. Más de 27mil personas, muchos hombres, mujeres, niñas y un ambiente agradable, y cero agresivo.

Los gritos de insultos, fueron pocos. Ninguno tan vulgar como pasa en la Liga MX. Me atreví a irme ataviada de los colores de mi equipo azul y blanco. Nadie me insultó, nadie me empujó, el respeto fue lo que encontré.

La foto de Andrea representa el ambiente de admiración a las mujeres. A las deportistas profesionales que han recibido mayor apoyo, han valorado su esfuerzo y están hoy haciendo a nuestra Liga Femenil la más vista en todo el mundo.

Hoy los niños y señores le aplauden a las mujeres, les reconocen.

Eso yo no lo alcancé a ver desde la cancha, pero hoy soy testigo de una realidad que nos hace creer que aún será posible ver un mejor nivel, más jugadoras extranjeras que exigían a las nacionales ser mejores.

La imagen del futbol femenil pinta a colores y eso me emociona, pero aún más que ahora sea inspiración para todas las niñas sin excepción, sin burlas, sin señalamientos y sin violencia.

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