La presidenta Claudia Sheinbaum realizó una jugada maestra. Sin reservas, construyó una narrativa que, de fortalecerse como todo indica que habrá de fortalecerse, desmontará la embestida que —afirmó la mandataria en una Plaza de la República desbordada por sus simpatizantes— vive la Cuarta Transformación desde dentro y desde fuera del país.
Actores políticos mexicanos, simpatizantes del trumpismo, me decían anoche que con su mensaje la Presidenta había contenido, por el momento, a las estructuras más duras de la derecha mexicana y de Estados Unidos -más no así a sus adversarios políticos internos-, pues su discurso tuvo una clara orientación soberanista y de defensa de México frente a presiones geopolíticas externas.
Una primera reacción del gobierno de Estados Unidos al mensaje que emitió el domingo la Presidenta de México, llegó a través del embajador de Washington en territorio nacional, Ronald Johnson, cuyas palabras fueron interpretadas de manera distinta por cada uno de los polos políticos mexicanos: oficialismo y oposición.

• Al quite forzado por Inzunza
“La lucha contra los cárteles debe unirnos, no dividirnos. Las personas en ambos lados de nuestra frontera desean vivir con seguridad y en paz. Merecen vivir libres de la intimidación, la corrupción y el miedo que generan los cárteles.
Cada momento que dedicamos a convertir este desafío compartido de seguridad en una discusión política es una oportunidad perdida para fortalecer nuestra cooperación y proteger a las personas a las que servimos”, dijo Johnson en sus redes sociales. Hay una firme intención de Estados Unidos de mantener el diálogo y la cooperación con México, me dicen.
Y sí, vale la pena revisar el fondo del mensaje de la Presidenta en esta coyuntura marcada por la presión que ha ejercido Trump. No se trata sólo de un discurso para arrancar aplausos. Está lleno de simbolismo, historia y una elevada carga ideológica; pero no una ideología simplona, sino una férrea defensa de México y de la autodeterminación del pueblo mexicano.
De hecho, me aseguran fuentes del más alto nivel que la narrativa impulsada por la Presidenta impactó en el ánimo de la derecha y la ultraderecha mexicanas, con vasos comunicantes hasta la Casa Blanca, y que en el plano interno dejó un mensaje inequívoco para los adversarios: el lopezobradorismo está lejos de haber llegado a su fin.
Así pues, aquí 15 frases del mensaje de Sheinbaum mediante las cuales construyó una línea narrativa que conecta tres actores en una misma confrontación: agencias y sectores políticos de Estados Unidos, la ultraderecha internacional y la oposición mexicana, bajo el argumento de que buscan influir en las decisiones soberanas de México y frenar a la 4T. Ojo: hablamos de narrativa.
1. “Los tiempos cambiaron. En México gobierna el pueblo”.
2. “Permitieron la injerencia del gobierno de los Estados Unidos en una buena parte de las decisiones de la vida pública de México”.
3. “La política económica era dictada desde el exterior. Permitieron la injerencia del gobierno de los Estados Unidos en una buena parte de las decisiones de la vida pública de México”.
4. “En las memorias de Labastida se confiesa que Ernesto Zedillo pactó en Estados Unidos la salida del PRI y la llegada del PAN a la Presidencia a cambio del préstamo de 40 mil millones de dólares para atender la crisis que ellos mismos provocaron”.
5. “Con Calderón, la guerra contra el narco fue planeada desde el exterior y las agencias estadounidenses tenían la puerta abierta; planeaban y operaban en territorio”.
6. “Desde hace algunos meses hemos sido objeto de una ofensiva mediática y de campañas millonarias en redes sociales. No es casualidad. Detrás de ellas están los sectores conservadores nacionales e internacionales que nunca aceptaron que México recuperara su dignidad y decidiera ejercer plenamente su independencia”.
7. “Entendamos que hoy las formas de desestabilización promovidas por las derechas internacionales han cambiado un poco, pero no de propósito”.
8. “Queremos ser muy claros: la Constitución y la Ley de Seguridad Nacional establecen con precisión que ningún agente extranjero puede realizar tareas que corresponden exclusivamente a las autoridades mexicanas”.
9. “Quien venga a nuestro país debe hacerlo con respeto a nuestra soberanía”.
10. “¿O quizá estamos viendo cómo sectores de la ultraderecha estadounidense utilizan a nuestro país para posicionarse rumbo a sus elecciones de 2026? ¿O acaso pretenden influir en la elección de 2027 en nuestro país?”.
11. “¡México no es piñata de nadie!”.
12. “Cuando desde el exterior se dicta quién es culpable y quién no; cuando se busca presionar a nuestras instituciones desde fuera; cuando se normaliza la idea de que otro país puede intervenir en asuntos que sólo le corresponden a los mexicanos, ya no estamos hablando de cooperación, estamos hablando de injerencia”.
13. “México, que se oiga claro y que se oiga fuerte: ¡no acepta injerencias! ¡Somos un país libre, independiente y soberano!”.
14. “Lo más lamentable es la actitud de una parte de la derecha mexicana: una derecha entreguista, dispuesta a celebrar e incluso promover las presiones de políticos extranjeros”.
15. “Políticos y comentaristas que viajan al extranjero para hablar mal de México; que, desde aquí, solicitan intervención externa”.
La narrativa impulsada por la Presidenta tiene destinatarios concretos: los neoliberales, el PRI, el PAN, los grupos conservadores de México y Estados Unidos, la ultraderecha internacional —cuya cúpula está incrustada en Washington— y medios de comunicación que han ido más allá de la crítica sana que toda democracia necesita. Todo, bajo la bandera de la defensa de México.
RADAR
COMO DE PELÍCULA. De lo que uno viene a enterarse y que comienza a convertirse en escándalo en círculos políticos y empresariales del más alto nivel en México.
Lo que durante décadas permaneció archivado como un divorcio concluido entre Evangelina López Guzmán y el magnate gasero Miguel Zaragoza Fuentes comenzó a transformarse —me comparten personas con conocimiento de los detalles del caso— en un litigio que ya genera inquietud entre tomadores de decisiones por el alcance patrimonial que ha adquirido.
Y es que, bajo la aparente reapertura del caso, surgieron reclamaciones por una pensión alimenticia cercana a los 100 millones de pesos mensuales; intentos de liquidar una sociedad conyugal extinguida hace 67 años; y medidas de embargo e inmovilización sobre bienes, cuentas y empresas que desde hace tiempo ya no pertenecen al fundador de Grupo Zeta.
De acuerdo con los involucrados, dentro del expediente también aparecen cuestionamientos por notificaciones presuntamente simuladas, demandas sustentadas en resoluciones posteriormente invalidadas y medidas cautelares revocadas por tribunales superiores. Parte de esa estrategia habría sido impulsada por Alejandra y Georgina Zaragoza López.
Es un caso que arrastra una larga disputa por herencias y reconocimientos familiares, y que podría sacudir a una parte de la élite empresarial mexicana

Los nuevos términos de la relación

