Fue un partido realmente parejo. La diferencia la marcan los jugadores que en juegos de esta naturaleza se convierten en el factor.
Inglaterra es un equipo de la élite, en tanto que México es, sin la menor duda, un buen equipo, pero quizás duela reconocerlo, hasta ahí llegamos; es lo que hay.
En los últimos 15 minutos al Tri se le fueron acabando las ideas. Los ingleses se quedaron cómodos atrás, porque empezaron a sentir la victoria cerca, debido a que la sensación de peligro que fueron sintiendo en buena parte del juego empezaba a diluirse.

• Al final la ganó la alcaldesa
En algún sentido fue un triunfo justo. Inglaterra hizo lo que tenía que hacer a lo largo de todo el partido, a pesar de que enfrente tuvo un rival que lo colocó en varios momentos contra las cuerdas. Parecía que la expulsión del jugador inglés llevaría a una especie de ofensiva total para tratar no sólo de empatar, sino de ganar el juego.
Sin embargo, eso no pasó. Javier Aguirre metió delanteros, pero en algún sentido se fue olvidando de quien nutre la ofensiva. Muchos jugadores arriba no necesariamente llevan un mayor peligro porque se da el proceso del amontonamiento y si no tienen balones, poco se puede hacer.
Lo que es cierto es que vimos uno de los partidos más intensos y agradables del Mundial. Los dos equipos, cada uno a su manera, jugaron para ganar. El público que pudo pagar las grandes cantidades de dinero para entrar al estadio se encargó de crear un ambiente, sin la menor duda, de excepción.
Lo vivido en México estos días adquiere una dimensión extraordinaria. El Tri logró lo que sólo la Virgen de Guadalupe provoca, una unión excepcional en que todas y todos estábamos en la misma sintonía. Importaba la selección para cada uno de nosotros y era el centro de unión y de identidad.
Lo que viene ahora es dedicarnos a ver el Mundial para gozar el futbol con un abierto dejo de tristeza y frustración. No se puede pasar por alto que estaban dadas las condiciones como nunca para seguir avanzando. Se jugó en el mítico estadio del mundo, que es nuestro. El ambiente fue favorable, al final la selección estaba ante su público. Las condiciones en general eran positivas, porque por primera vez en mucho tiempo existía entre nosotros la idea de que estaba a la mano pasar a la siguiente ronda.
Inglaterra sin duda sufrió, pero cuando la tuvo, la metió. Muchas veces esa es la diferencia entre un equipo de élite y un buen equipo.
Lo que es claro, es que nadie nos quita estos maravillosos días para el país, y para el futbol mexicano, que por primera vez en mucho tiempo jugó casi tan bien como su público.

Se acordaron de El Mayo

