POLITICAL TRIAGE

EU, 250 años de historia

Montserrat Salomón. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
Montserrat Salomón. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: La Razón de México

Este 4 de julio Estados Unidos cumplió 250 años de vida independiente. Una fecha especial que alberga distintos significados según por dónde se le mire. Siendo una nación joven, cumplir dos siglos y es un hito que abre la reflexión sobre su origen y destino.

Dentro de su historia existen momentos que marcaron el rumbo con influencia global. Siempre con claroscuros y controversias, su participación en la economía, la política y la cultura tiene un impacto innegable. El sueño del “Sueño americano” inspiró a millones de personas dentro y fuera de sus fronteras y consolidó un crecimiento insólito que colocó a dicho país como una de las potencias globales. Su impulso atrajo talento de todos los rincones del planeta y la inmigración fue el motor que consolidó su proyecto de nación.

Toda historia de éxitos tiene una larga lista de fracasos y costos asociados a la victoria. La aniquilación de las poblaciones originarias de América es parte de un pasado cruel que antepuso la homogeneidad a la diversidad en aras del progreso.

Posteriormente el encomiable movimiento por los derechos civiles fue uno de los momentos en los que la democracia y la libertad norteamericanas brillaron con luz propia, aunque la ejecución siga siendo tarea pendiente. Desarrollo, crecimiento, guerra y crueldad. Lados de una misma moneda que cuentan la historia de una nación que muchas veces esconde en sus logros a las víctimas descartadas de su avance demoledor.

Hoy, este aniversario llega en uno de los momentos más álgidos de la historia reciente de Estados Unidos. Si bien no es novedad que el sistema político estadounidense, al ser bipartidista, genera una división muy marcada en su población, en estos días esa brecha parece un verdadero abismo. Son tiempos convulsos en los que incluso la democracia misma parece tambalear en un país que se precia de ser el ejemplo vivo de orden, instituciones equilibradas y avance político dialogado.

Durante los festejos del 250 aniversario vemos a un presidente buscando descaradamente una especie de dictadura constitucional en la que el poder legislativo nunca ha estado tan debilitado. El poder judicial está en entredicho por sus lazos con un ejecutivo en expansión y la prensa lucha por mantener vigente la libertad y un sentido de la realidad entre tantas mentiras lanzadas desde las mismas oficinas de gobierno.

Y mientras tanto, en la misma capital marchan, cobardemente encapuchados, orgullosos e impunes, grupos supremacistas que se sienten validados por una cúpula que busca “regresar” a un estado de pureza racial que es un mito destructivo de la democracia y la libertad. Una vergüenza para una nación que hoy no se reconoce a sí misma y está al borde de un colapso institucional.

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