VIÑETAS LATINOAMERICANAS

Guerras, a la carta

Rafael Rojas. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón Foto: larazondemexico

En estos días de encuentros entre Donald Trump, Benjamín Netanyahu, Volodímir Zelenski y llamadas sucesivas y entrecortadas entre Vladimir Putin, Serguéi Lavrov y diversos líderes europeos, en funciones o en la oposición, pueden entenderse con mayor claridad las guerras simultáneas del siglo XXI. Guerras a discreción o a la carta que las potencias regionales o mundiales concatenan a propósito o accidentalmente.

Trump y Netanyahu han tenido divergencias sobre el ritmo o la secuencia de la guerra en Irán. No se trata, exactamente, de que ambos líderes diverjan sobre la guerra en sí misma, es decir, que Netanyahu la apoye y que Estados Unidos, que ha iniciado varias veces los bombardeos más recientes, se le oponga. La diferencia no radica en el sí o el no a la guerra sino en las intensidades con se opera el conflicto bélico.

Con motivo de los funerales de Lidsay Graham, importante líder del Partido Republicano y la Unión Conservadora Americana, Netanyahu se ha reunido en Washington con Trump y ha insistido en la necesidad de mantener la ofensiva en Irán. Los funerales de Graham se han convertido en una plataforma favorable a la línea belicista de Netanyahu en el Medio Oriente, en contra de la oposición a la guerra que promueven algunos grupos de la zona Maga y, desde luego, gran parte del liderazgo demócrata en el Capitolio.

Mientras en el Washington republicano se intenta relanzar el apoyo a Netanyahu, grupos liberales y socialistas, opuestos a Tel Aviv y, a la vez, históricamente más comprometidos con el apoyo a la causa de Ucrania, están aplaudiendo las denuncias de Zelenski sobre la complicidad de Moscú con Teherán. El apoyo de Putin a Irán estaría siendo utilizado, en Washington, para presionar a Trump a favor de un mayor apoyo a Kiev o en contra del entendimiento del trumpismo con Rusia y la pasividad de la Casa Blanca frente a la causa ucraniana.

Esta simultaneidad de persuasiones bélicas da cuenta de algunas dinámicas de las guerras sincrónicas del siglo XXI. Una de esas dinámicas tiene que ver con la estructura multipolar de la geopolítica contemporánea, que impide tanto la creación de alianzas cerradas entre grandes potencias mundiales y medianas regionales como de verdaderas confrontaciones de bloques como los de la Guerra Fría o los de los grandes enfrentamientos militares del siglo XX.

Las guerras se ofrecen como un menú o una carta a las grandes potencias militares, fundamentalmente Estados Unidos, Unión Europea, Rusia y China, y éstas deciden escoger unas u otras conforme a sus intereses. En estos momentos, Estados Unidos pareciera más favorable a retomar la ofensiva en Irán, mientras Europa no quiere abandonar a Ucrania a su suerte. Rusia, por su parte, utiliza el apoyo a los iraníes como un arma de contención contra los posibles aliados de Kiev. Pero el menú puede alterarse y las guerras volverse intercambiables, mientras miles de personas inocentes mueren y millones son desplazadas de su tierra.

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