VOCES DE LEVANTE Y OCCIDENTE

¿AOC presidenta?

Gabriel Morales Sod*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: larazondemexico

La campaña para la presidencia de Estados Unidos comenzará, de manera no oficial, el día después de las elecciones de medio término el 3 de noviembre de este año. Sin embargo, y con más énfasis que en años anteriores —probablemente en respuesta al estado de devastación al que el presidente Trump ha sumido al país—, los nombres de varios aspirantes han comenzado a circular.

Mientras que entre los demócratas más moderados, aquellos que argumentan que para ganar la presidencia el partido tiene que virar hacia el centro, la lucha es férrea y los contendientes numerosos, el ala progresista del partido ha comenzado a consolidarse detrás de la congresista de Nueva York de tan solo 36 años, la latina Alexandria Ocasio-Cortez.

Ocasio-Cortez saltó a la fama tras su inesperada victoria en las primarias del distrito 14 de Nueva York en contra de Joe Crowley, un político experimentado que era parte del liderazgo demócrata en el Congreso y llevaba casi 20 años en el puesto.

AOC, como se le conoce popularmente, sobresalió en una primera instancia no solo por el elemento sorpresa, sino por su carisma, su inteligencia y sus ideas progresistas, que amenazaron desde el principio al establishment demócrata. Sin embargo, a diferencia de otros políticos progresistas que surgieron en esta ola en reacción a la primera victoria de Trump, como por ejemplo las congresistas Rashida Tlaib o Ilhan Omar, AOC pronto destacó y acaparó los reflectores nacionales.

Esta semana, en una entrevista de la exlíder del Congreso y quizás la política demócrata másimportante de las últimas décadas, Nancy Pelosi, quien al principio no fue precisamente unade las grandes fanáticas de AOC, elogió a la neoyorquina con una palabra que, para quienesconocen a Pelosi, saben que es un gran cumplido: “AOC es profundamente operacional”, dijo.

Y es que en sus ya más de siete años en el Congreso, AOC ha sabido destacar no solo enel ámbito mediático y en las redes sociales, sino como legisladora y operadora política,aprobando leyes incluso con colegas republicanos, obteniendo puestos importantes en elCongreso y, más recientemente, convirtiéndose en una de las políticas más influyentes delpaís frente a Trump.

Junto con Bernie Sanders, su apoyo ha sido esencial en ya decenas de primarias locales y nacionales, donde ambos, llamando a mítines y poniendo todo su peso, han logrado coronar a varios socialistas demócratas.

Como buena política, AOC sabe que tiene dos grandes debilidades en la carrera a lapresidencia: en primer lugar, su falta de experiencia internacional y, en segundo, suidentificación en el pasado con una serie de políticas progresistas, francamente ridículas,como la abolición de la policía y la promoción de un mundo sin fronteras. Para atacar estasdebilidades, AOC asistió el año pasado a la Conferencia de Seguridad de Múnich para pulircredenciales.

Y hace algunos días, en una entrevista que se volvió viral, dijo que la primera fase del movimiento woke, al que pertenecía, “fue un poco loca”, continuando con una estrategia política para deslindarse de posturas poco populares y extremas, y así poderconcentrarse en lo que verdaderamente representa: la lucha de las clases trabajadoras ymedias contra la élite rapaz que ha vendido el futuro del país a unos cuantos.

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