COLUMNA INVITADA

Arte, amor y vainilla: museos en pie de lucha

COLUMNA INVITADA
COLUMNA INVITADA Foto: La Razón de México

“Ya estamos viviendo una realidad divisora brutal. La única solución que tenemos es el arte y el amor”. Guillermo del Toro soltó esta frase dolorosa y apapachadora en una entrevista para SensaCine México a propósito de su visita a la 24.ª edición del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM).

Desde que escuché esta frase no la solté. Me gustó. Es cruda y directa; sintetiza problema y solución. Y aunque el mismo Guillermo dice que “suena como eslogan de heladería: arte, amor y vainilla”, hoy me sirve como salvavidas para sortear las noticias que acontecieron este mes y contarles que hay amor e incluso vainilla.

Como son varias, tuve que escoger solo tres actos: Francia, Colombia y Palestina.

  1. Francia:

El 14 de octubre se publicó en el portal Aristegui Noticias: “El Louvre tendrá que ‘cerrar sus puertas al público’ si no se lleva a cabo un gran plan de renovación y modernización”. Esta alerta estaba acompañada por un “no hay una solución ‘superficial’, fácil y milagrosa” de parte del director, Christophe Leribault.

Dato importante: dicen que el proyecto podría tomar entre 12 y 15 años.

Christophe Leribault llegó después de la renuncia de Laurence des Cars, quien tuvo que enfrentar las críticas por el robo que fue parodiado en redes y quien desde 2021 señaló que las piezas estaban en peligro por infiltraciones de agua y variaciones de temperatura. El tema seguridad no saltó a la mesa pública, pero es posible que la decisión respondiera a la salvaguarda de las piezas. ¿Quién menciona que su casa está vulnerable de ser robada?

¿El final? Una renuncia que Macron calificó de responsable… ¿Leribault se verá orillado a renunciar también?

La situación financiera del Estado francés se esparce y aqueja a un gran porcentaje de la población. El 17 de octubre estallan las movilizaciones: las personas se unen y toman monumentos e inmuebles para alzar la voz.

Al pie de la Plaza de la République, 400 músicos son convocados por la Orchestre du Nouveau Monde (comprometida con la justicia social y climática, de acuerdo con su cuenta de Instagram).

Las redes se inundaron con la imagen de la estatua de Marianne portando un chaleco amarillo y levantando un olivo, símbolo de paz.

El 19 de octubre, estudiantes de arte y cultura y trabajadores del museo de Louvre bloquearon la entrada del museo sin afectar la colección. En videos de redes sociales se pueden ver a los manifestantes con letreros como: “Cultura en luto” y un fragmento de una batalla de aura.

  1. Colombia:

El 7 de agosto tomó posesión de la presidencia de Colombia Abelardo de la Espriella para el periodo 2026-2030, quien contrario a su antecesor, Gustavo Petro, representa una postura derecha conservadora.

No pasaron ni tres meses cuando La Jornada publicó que el gobierno “ordenó romper con todo vestigio de cultura relacionada con la identidad plural, diversa y que exalte los valores de la paz, para privilegiar la protección del patrimonio y el arte religioso que den relieve a la familia y reafirmen las diferencias biológicas entre mujeres y hombres”, y remata con la frase de Abelardo: va “en serio la batalla cultural en Colombia para erradicar la llamada cultura woke y el terrorismo”.

Acto seguido, nos enteramos que se ordenó desmantelar las salas de Memoria y Nación y Hacer Sociedad del Museo Nacional. Al poco tiempo aparecieron fotografías de estos espacios vacíos, con el vestigio de iluminación y fichas de obra señalando que algo fue arrebatado.

Es inevitable levantar una ceja al ver esas fichas solitarias y luces resaltando este suceso, y preguntarse: ¿esto qué significa?, ¿es una advertencia?, ¿o un reclamo del museo? Te puedes llevar la pieza, pero no la memoria.

De acuerdo con el diario El País, 30 piezas fueron retiradas, todas referentes a movimientos que han construido la historia contemporánea de este país, como: “del movimiento LGBTQ+ en Colombia, del movimiento feminista, del movimiento estudiantil que inspiró la Constitución de 1991 y de los líderes de izquierda asesinados en la campaña presidencial de 1990”.

Por su parte el Consejo Internacional de Museos de Colombia (ICOM, por sus siglas en Inglés), organismo que representa a los museos y a sus profesionales a nivel internacional (en pocas palabras, un brazo de la UNESCO), el 17 de octubre lanzó un largo comunicado.

Este puntualiza que el Museo Nacional es miembro institucional desde hace más de 30 años y que, al ser miembro, el museo se compromete a respetar el Código de Ética. Invita a “revisar la manera en que se están evaluando los procesos museológicos” y señala que, si gustan, pueden trabajar en equipo. En resumen: un jalón de orejas diplomático y proactivo.

Ese mismo día se plantaron 500 personas afuera del Museo Nacional para protestar en contra de estas acciones que amenazan con borrar parte de la historia de Colombia.

Como último acto (al menos al día que escribo esta columna), el miércoles 28 de octubre el diario El País, en seguimiento, publicó que un juez de Bogotá ordenó al Museo Nacional de Colombia la restitución de las piezas retiradas por orden del Ministerio de Cultura. ¿El plazo? 48 horas.

  1. Palestina:

A nadie le es ajena la situación actual de Palestina y los esfuerzos políticos, económicos, sociales y culturales que se han ejercido por borrar su historia, pero ¿qué tanto sabemos de lo que se ha hecho por contrarrestar sus efectos?

La UNESCO ha inscrito a la Lista del Patrimonio Mundial en Peligro a lugares como el sitio arqueológico de Sebastia.

El Museo Palestino (www.palmuseum.org) trabaja en proyectos como El Archivo Digital del Museo Palestino, en el que ha digitalizado 369 mil 449 elementos que van desde fotografías, documentos, cartas, diarios, publicaciones, grabaciones de audio y vídeo, y la recopilación de testimonios como: Gaza remains the story, Half a body, half a soul, half a heart. Con el objetivo de preservar su historia y construir con lo que queda a mano.

El 13 de octubre nos enteramos a través de AJ+Español de los esfuerzos de la Academia de las Artes de Jerusalén, la cual señala que, en octubre de 2023, la UNESCO verificó que habían sufrido daños 164 sitios culturales en Gaza. “Entre ellos 14 sitios religiosos, 9 monumentos, 8 sitios arqueológicos y 2 museos”.

La academia lanzó Museo del Patrimonio de Gaza. Pintado de memoria (www.palarchive.org), un museo virtual para edificios bombardeados y demolidos. ¿Su colección? La memoria de su patrimonio plasmada en dibujos por niños y adolescentes que los han visto desaparecer.

El proyecto propone que Gaza no debe ser recordada por su destrucción, “sino a través de sus 5,000 años de historia”: sus ciudades de la Edad de Bronce, iglesias bizantinas y casas otomanas.

El mundo parece convulso y, si volteamos atrás, parece que nunca ha dejado de estarlo. Es agobiante deslizar entre noticia y noticia y aún más saber que alguna de ellas es tu realidad.

Respira: lo que siempre nos ha salvado justo es el arte y el amor. Si retrocedemos a revisar cada uno de los ejemplos que acabamos de mencionar, la bandera de cada proyecto que hace frente a estos sucesos es arte y amor. La batalla no está perdida.

¿Y la vainilla? Como buena especia, aromatiza y da sabor a la vida.

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Javier Solórzano Zinser │ *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón

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