QUEBRADERO

Maromas

Javier Solórzano Zinser │ *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón
Javier Solórzano Zinser │ *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón Foto: La Razón de México

Se han dado muchas maromas para tratar de explicar, distraer o evadir responsabilidades ante la crisis del INE. Lo cierto es que Guadalupe Taddei es quien ha provocado el gran problema para una de las instituciones que tienen o tenían gran credibilidad.

El entorno que la llevó a la presidencia tiene también una alta dosis de responsabilidad. Lo delicado en medio de este proceso es que se está buscando a toda costa señalar a personas y a otros momentos del INE para con ello fincar responsabilidades, las cuales pudieran hacer a un lado las que tiene el entorno en que se dio el nombramiento.

En medio de este proceso, la Presidenta se ha metido: el llamado a la ahora extitular del INE por parte del Gobierno no tenía por qué haberse hecho. El Instituto es un órgano autónomo-colegiado, en su interior se pueden tomar todo tipo de decisiones y no insinuarlas u obligarlas desde alguna dependencia oficial.

No había necesidad de llamarla para que Taddei presumiblemente renunciara. La expresidenta más que ir a una dependencia oficial, debió recordar el carácter autónomo del Instituto y comunicar cualquier decisión que fuera a tomar ante sus pares.

Las maromas no han parado. Taddei presentó una renuncia en la que no asoma la más mínima autocrítica y acaba, como suele suceder en estos casos, hablando bien de ella misma cuando estaba en el mero centro del huracán siendo que ella era la cabeza de toda la corrupción que en muy poco tiempo se instaló en el Instituto.

Quisiéramos pensar que el asunto no ha terminado y que se fincarán responsabilidades con base en lo que ha pasado en el INE. No actuar va a agudizar aún más la crisis y, sobre todo, va a evidenciar al Gobierno que ha tratado de encontrar en otros las responsabilidades propias.

Para tratar de implantar una narrativa que exima al oficialismo se han lanzado todo tipo de informaciones e interpretaciones sin importar si son ciertas. Por ejemplo, se buscó fincar responsabilidad a Alfredo Figueroa por su presunta participación por el nombramiento de Taddei como presidenta del Instituto Electoral Estatal en Sonora en 2014, siendo que Figueroa había terminado su gestión un año antes como consejero en el INE.

De igual manera se han lanzado todo tipo de señalamientos, incluso acusaciones directas, en contra de Lorenzo Córdova. El expresidente del INE presentó en tiempo y forma un informe final sobre su gestión, el cual fue avalado por la auditoría y la Contraloría del Instituto.

Si lo que se quiere es llevar a cabo una investigación sobre Lorenzo Córdova, la cual sería onerosa, para tratar de distraer o atenuar el golpe que está teniendo el oficialismo por la crisis en el INE, el resultado va a ser, desde donde se le vea, caro y no necesariamente va a producir los efectos que se están buscando.

Se está pensando más en evadir responsabilidades a través de una narrativa que lo único que está haciendo es evidenciar los muchos problemas que hay detrás del caso Taddei.

Lo que se está haciendo es agudizar la crisis, porque se hacen juicios sobre el INE del pasado sin fundamento y menospreciando la autonomía que tiene el Instituto. El costo de esto va a ser cada vez mayor porque la desconfianza ha ido creciendo.

Una encuesta dada a conocer el sábado pasado en Milenio da indicios de ello. La descomposición alcanza los niveles de popularidad de la expresidenta del INE, de Morena y del propio Instituto.

Lo importante son los consensos para definir quién sustituirá a Taddei. Es la mejor salida que puede tener el oficialismo.

Es cierto que es un asunto colectivo, pero también es cierto que en el oficialismo se gestó buena parte de la crisis.

RESQUICIOS.

El caso Carlos Manzo ha estado desde su inicio manoseado. A lo mejor ya lo usaron lo suficiente para sus fines electoreros.

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