DESDE EUROPA

Europa busca negociar directamente con Rusia

Héctor Badillo. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón Foto: larazondemexico

La Unión Europea se niega a quedar fuera de las negociaciones de paz con Rusia y abre la posibilidad de establecer un diálogo directo con el presidente ruso Vladimir Putin, pese a las divisiones internas y la injerencia de Estados Unidos.

Tras meses de desacuerdos y negociación, los principales líderes europeos están reconsiderando su posición frente al gobierno ruso. Durante años, buena parte de los gobiernos europeos habían evitado mantener contactos políticos directos con el Kremlin tras la invasión rusa a gran escala de Ucrania en febrero de 2022. Sin embrago, el avance en las negociaciones entre Estados Unidos y Rusia abre un panorama de incertidumbre al acuerdo que alcancen y la manera en que pueda afectar tanto a Ucrania como a la seguridad europea.

Europa quiere sentarse en la mesa de negociaciones, no necesariamente para reconciliarse con Moscú, sino para recuperar su capacidad de influencia diplomática y defender los intereses del continente para que no se tomen decisiones entre Estados Unidos y Rusia que los afecten.

Ante este panorama, dos líderes europeos han hecho público su acercamiento al gobierno ruso. Uno es el primer ministro de Noruega, Jonas Gahr Støre, quien defiende que se debe abrir un canal de comunicación directo con el presidente ruso. Gahr Støre quiere que se escuchen más voces europeas en la mesa de negociación y que el diálogo es necesario para reducir la tensión.

Otro de los líderes europeos que se ha acercado a Putin es el presidente de Finlandia, Alexander Stubb, con la finalidad de que Europa participe en los esfuerzos para terminar la guerra en Ucrania. A diferencia de otros países de la Unión Europea, Finlandia, por su proximidad geográfica a Rusia, considera que el resultado del conflicto tiene consecuencias directas para su propia seguridad y por eso considera ese acercamiento como necesario con el presidente ruso.

Sin embargo, es importante señalar que Stubb y Støre no actúan como representantes oficiales de toda la Unión Europea, sino como dirigentes de sus respectivos países. De hecho, hay naciones europeas que no comparten la visión de los países nórdicos. Alemania, Polonia, Suecia, Dinamarca y los países bálticos han expresado preocupación por este acercamiento y, sobre todo, por las intenciones reales de Rusia.

Una de las voces más críticas con los acercamientos de los gobiernos de Noruega y Finlandia con Rusia es la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, quien mostró su escepticismo ante la iniciativa y cuestionó la conveniencia de que algunos países establezcan contactos independientes sin una coordinación europea más amplia.

Por eso la Comisión Europea y el Consejo Europeo están preparando un equipo conjunto de altos cargos para participar en una nueva ronda de conversaciones de paz prevista en Abu Dabi a principios de noviembre.

Europa está temerosa de que Estados Unidos y Rusia alcancen un acuerdo sobre Ucrania sin la participación de los países europeos y sin saber que efectos tendrá sobre su territorio, economía y arquitectura de seguridad.

La Unión Europea se enfrenta a una decisión clave: continuar siendo un actor secundario en las conversaciones sobre la seguridad del continente o asumir un papel diplomático más activo con un país que inició una guerra con occidente.

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