Jueves 28.01.2021 - 02:55

La CMDH (antes CNDH) y “la democracia soy yo”

Fase 2
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En el diseño de procesos electivos democráticos se busca, a través de la racionalidad, inclusión y equilibrio. Cuando el Legislativo precisó los pasos a seguir para renovar a los consejeros electorales del INE, determinó como primera acción formar un Comité Técnico de Evaluación de candidaturas, integrado por tres consejeros seleccionados por la Cámara de Diputados, dos más a propuesta del Inai y otros dos elegidos por la CNDH.

Con esto se buscó evitar que sectarismos políticos de ocasión, se introdujeran en el órgano autónomo del Estado. Que las designaciones fueran lo más objetivas posible en función de trayectoria, capacidad y pluralidad.

Es de reconocerse el trabajo de Mario Delgado al frente de la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados al consensar las designaciones del jurista de la UNAM, Diego Valadés; de la académica del CIDE, Blanca Heredia; y a la presidenta del Colegio de México, Silvia Giorguli.

Tres designaciones impolutas, profesionales, cuyos prestigios fortalecen el proceso que inicia para encontrar a los relevos de Pamela San Martín, Benito Nacif, Enrique Andrade y Marco Antonio Baños.

Por su parte, el Instituto Nacional de Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (Inai) hizo lo propio. Designó a la constitucionalista, Ana Laura Magaloni y al investigador y académico, José Roldán Xopa. Propuestas aceptadas por unanimidad en la Junta de Coordinación Política. Aportes que garantizan una auscultación profesional sobre quienes vayan a renovar el Consejo General del INE.

Sin embargo, la nota discordante proviene de la Comisión Morena de Derechos Humanos (CMDH), antes conocida como Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) y su polémica titular, Rosario Piedra Ibarra. La comisionada que llegó al cargo luego del manoseado proceso legislativo en el Senado, plagado de mañas y trucos que lograron imponer al frente de tan relevante posición, a un personaje sin bagaje institucional, sin sentido de lo que es el Estado, gobierno o un movimiento ideológico. Ahora la nueva CMDH es un organismo sectario por dentro, que permea lo mismo hacia afuera.

La CMDH propuso, sin tener siquiera certeza de que aceptaría la postulación, a Carla Humphrey, exconsejera electoral en la CDMX y con experiencia en el propio INE. La nota se filtró y la CMDH optó por desconocer su propio documento. Cambió. No tenía opción, a Humphrey por la periodista (La Jornada) y activista, Sara Lovera. Si bien se podría presumir filia ideológica de Lovera con la 4T, su trayectoria y trabajo hacen que su designación transite sin mayores resistencias.

Ackerman es tan brillante como agresivo, férreo defensor del Presidente López Obrador, de Morena y de la 4T. Un activista cuya estela de reyertas y madrizas en las benditas redes dan testimonio de su gusto por la confrontación como método de asimilación o sometimiento político. Un duro al servicio de su movimiento, causa y partido.

A partir de esa circunstancia es que, Ackerman, a propuesta de la CMDH, evaluará a candidatos a consejeros del INE. Hay en todo esto dos buenas noticias. La primera, que Ackerman no estará solo, los otros seis integrantes del Comité Técnico de Evaluación son contrapeso de sobra para contener los apetitos militantes del académico. La segunda, que al estar adentro de esta instancia, no figura, ni figurará como candidato a consejero del INE. Como otras cosas de la vida, mejor afuera que adentro.

Y para muestra un botón. La respuesta de Ackerman a las naturales críticas por su inclusión en el Comité; en redes sociales escribió: “Perdón señores, pero ya llegó la democracia y tendrán que acostumbrarse a vivir con ella”. ¿Es John Ackerman la encarnación masculina de la democracia? Insiste en que no hay ilegalidad en su nombramiento. De su pertinencia nada dice. Acusa intolerancia. El intolerante. El soberbio. La democracia soy yo, dirá.

jmg