El abismo azul

Fuerza Nico
Por:

Han pasado apenas dos semanas del inicio del campeonato y la primera crisis deportiva ya se encuentra en su punto de ebullición. Se trata del presente del Cruz Azul que esta semana entrenará bajo la sombra y vergüenza de ocupar el último lugar general. Lo más inquietante (casi siniestro diría yo) para los seguidores del equipo y para el entorno en general, es el silencio del club.

De este vacío de ideas y de voces, se tendría que exculpar al todavía entrenador del equipo, Robert Dante Siboldi; el técnico uruguayo, después de las dos derrotas, trató de ponerle el pecho a la ola de críticas y cuestionamientos; pero como sucedió después del juego ante San Luis, la tensión celeste ya se huele a kilómetros y el primer afectado ya es el propio Siboldi, que poco a poco pierde los argumentos y las ideas para soportar la presión.

Pero lo que resulta más abrumador, es el silencio del presidente (o “presidentes”) de una de las instituciones deportivas más importante en nuestro futbol; porque la importancia del Cruz Azul va más allá de los éxitos deportivos conseguidos, tiene detrás una de las empresas mexicanas más importantes, un alcance en afición a nivel nacional bastante amplio y todo gracias al soporte de una década de ensueño, de aquellos años 70 en donde ganaron seis de sus ocho títulos. Desde entonces, las vitrinas del Cruz Azul presumen un título (Invierno 97) en los últimos 39 años.

No existe un discurso motivador, inteligente y sobre todo autocritico y sincero; no existe una planificación deportiva que realmente raye en lo profesional y en los estándares de alta calidad deportiva. Son siempre los mismos pretextos, son siempre los mismos vicios que frenan que el Cruz Azul pueda volver a respirar con tranquilidad; despidos de técnicos, fichajes de jugadores con etiqueta “Ripley” que llegan de vacaciones por seis meses, manejos de promotores, fraudes dentro de la Cooperativa y el equipo. Y cuando más o menos el futbol soporta esto y más, y se comienza a armar un equipo que pueda competir, aparece el autosabotaje.

Simplemente no existe una cabeza sólida que pueda transmitir un ambiente favorable para la práctica del futbol, y es inevitable señalar a los hermanos Álvarez Cuevas, sin olvidar a Víctor Garcés obviamente, como los responsables de que en estas últimas décadas el equipo sufra de una esquizofrenia incurable; son los responsables de que en estos últimos 40 años, la gran aportación del Cruz Azul al futbol mexicano sea un término peyorativo que describe perfectamente a estos personajes; cruzazulear.

Ésa será la etiqueta con la que el futbol mexicano recordará por siempre a los directivos del Cruz Azul, cuando en los libros muy bonitos que suelen publicarse por algún aniversario de un equipo de futbol se recopila la historia; el lector llegará a las paginas de los años noventa, y a la de las primeras décadas del siglo XXI y ahí se toparán con el resumen de unos directivos que cruzazulearon la historia de un club que durante la época de Don Guillermo Álvarez Macías dominó la liga, los reflectores, la historia y por un tiempo, fue el mejor club de nuestro futbol.