Los temores de Nancy

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Foto: larazondemexico

Prácticamente desde el día en el que Trump descendió por la escalera eléctrica anunciando su candidatura a la presidencia supimos que este asunto terminaría, tarde que temprano, en un juicio político por su destitución (impeachment). No sólo el neoyorkino carecía de experiencia política, sino que, incluso como empresario, su carrera ha estado plagada de escándalos por su falta de respeto a la ley, su temperamento explosivo y su desbordada ambición personal. Su forma de ser, sus instintos y su narcisismo enmarcan la crónica de una crisis política anunciada.

Sin embargo, Trump no es más que la consecuencia más nefasta de un clima político descompuesto. Estados Unidos ha dejado de lado la verdadera democracia y el patriotismo que tanto publicitan en sus películas, por un bipartidismo exacerbado que se nutre y crea división en un ciclo sin fin. El poder es primero. El partido antes que la patria. Ganar lo es todo. El fin justifica los medios.

Escándalo tras escándalo hemos visto a Nancy Pelosi —principal voz demócrata de gran experiencia y prudencia— atemperar los ánimos de su partido mientras trataba desesperadamente de encontrar un líder que pudiera vencer a Trump en las urnas. Ella sabe que el clima político no está para argumentaciones jurídicas y que cualquier movimiento en falso alentará a los seguidores de la sinrazón. Una y otra vez argumentó en contra del impeachment por ser una estrategia riesgosa que le daría más argumentos al presidente para martirizarse ante una muchedumbre movilizada por el miedo y la ira.

En una medida arriesgada, ante directa e insistente petición de Trump al presidente de Ucrania de buscarle trapos sucios a su principal contendiente para el 2020 —Joe Biden—, Pelosi ha tenido que iniciar el impeachment. Para que procediera se necesitarían dos tercios del Senado, dominado por el Partido Republicano, y sería un milagro que un número suficiente de congresistas conservadores tuviera el valor y la conciencia de hacer lo correcto. Nancy no está cómoda, claramente. Sus temores son fundados. Trump ya ha salido a alebrestar a su base, incluso jugando con la idea de un levantamiento violento en caso de que sus enemigos traten de sacarlo de su oficina.

Pelosi contempló a sus precandidatos y analizó la poca pasión que levantan. El principal contendiente, Biden, está en la mira de Trump. Aún con las pobres perspectivas que tiene el impeachment ante un Trump sin escrúpulos y un Partido Republicano que ha olvidado su tradicional patriotismo, Nancy ha decidido jugarse el todo por el todo con este proceso. Lamentablemente es un capítulo más de la división de la política y la sociedad estadounidense, que no logrará más que autodestruirse en este camino de confrontación y cinismo.

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