Los partidos de oposición y diversos organismos vinculados a la defensa de los Derechos Humanos, advirtieron al gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador y a su partido Morena, durante los debates en las cámaras de Diputados y Senadores, los inconvenientes de la militarización del nuevo cuerpo de seguridad.
Ahora, las protestas de los elementos de la casi desaparecida Policía Federal (PF), confirman que no todo mundo está de acuerdo en vivir y trabajar bajo un régimen castrense.
No es lo mismo ser policía que ser soldado, han dejado en claro los agentes federales que se niegan a integrarse a una Guardia Nacional organizada y dirigida por mandos surgidos de las filas del Ejército y de la Marina.
No se trata de denigrar o menospreciar a esos mandos que han demostrado su respeto a las instrucciones de sus superiores, en especial el “jefe nato” de las fuerzas armadas, el presidente de la República, al ejercer la doble función de militares y policías al involucrarse en la lucha por preservar la seguridad en todo el país. Pero, vale insistir, no es lo mismo ser militar que ser policía.
Si al cambio a una organización militarizada se agrega el recorte de salarios y la pérdida de prestaciones, entonces se tiene el cuadro completo del porqué de las protestas de los elementos de la, insistimos, prácticamente desaparecida Policía Federal.
A final de cuentas, las protestas de los policías federales pueden ser consideradas únicamente como un asunto laboral, pues como lo han manifestado algunas autoridades, basta consultar con cada uno de los elementos si desean o no incorporarse a la GN y, en caso negativo, liquidarlos conforme a lo que establecen las normas que rigen a la PF.
El problema se agrandó por el carácter mostrado por el presidente López Obrador y por su secretario de Seguridad Pública, Arturo Durazo, al denunciar supuestas conspiraciones de tipo político, las cuales no han podido demostrar.
Hasta hace unos pocos meses los mandos de la Policía Federal estaban enemistados unos con los otros. Celos por las plazas que a cada cual correspondían, dependiendo de la organización criminal que los tuviese cooptados, ya por los ascensos y hasta por los bonos.
Pero de un tiempo para acá, la mayoría de ellos comenzaron a llevarse bien. Se reunían a comer y en caros restaurantes. Juntos iban a ranchos más o menos disimulados en las zonas montañosas de nuestra geografía. Y la sospecha comenzó a crecer: conspiraban.
Mientras, en las Cámaras del Congreso de la Unión se discutían los temas de la Guardia Nacional. Y en la Secretaría de Seguridad, créalo o no, se hacía precampaña para obtener la candidatura al gobierno de Sonora. Por el lado de los poderes federales lo empujaban. Lo mandos de la Policía Federal jugaban a las contras. Los informes de las reuniones de los mandos policiacos llegaron a donde tenían que llegar.
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“El gobernador del estado Javier Corral Jurado ha caído en el cinismo y desfachatez porque no tiene la calidad ética ni moral para criticar la Ley Federal de Austeridad Republicana que recién se aprobó en el Senado de la República” manifestó el senador Cruz Pérez Cuéllar, al resaltar que el mandatario estatal lo que debería hacer es bajarse el sueldo y aplicar verdaderas políticas de austeridad en su administración.
El senador Cruz Pérez Cuéllar, nos comenta que el gobernador Javier Corral Jurado, en un brindis y en forma de burla, criticara en uno de sus eventos, la nueva Ley de Austeridad Republicana. Pero él es un cínico, que se ha dedicado solo a perseguir a su antecesor en lugar de combatir la violencia que es muy alta en Chihuahua, muy preocupante.
Por tal motivo, Pérez Cuéllar, manifestó que el mandatario, en vez de andar criticando, debería de poner el ejemplo en materia de austeridad y bajarse el sueldo porque no es posible que la Suprema Corte de Justicia de la Nación, haya avalado que gane más que el presidente de la República.
Detalló que es reprobable que el gobernador por Chihuahua, tenga un sueldo de 163 mil 381 pesos, cifra superior a la que gana el Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, que es de 108 mil pesos.
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El presidente de la Mesa Directiva del Senado de la República, Martí Batres Guadarrama, presentará ante la Comisión Permanente una iniciativa en la que propondrá reducir en 50 por ciento el financiamiento público de los partidos políticos locales y nacionales con participación electoral local.
Consideró el legislador que esta reforma es congruente con la exigencia ciudadana de que no se despilfarren ni desperdicien los recursos públicos y que se libere el presupuesto con fines políticos para canalizarlos al gasto social y a la inversión productiva. Batres explicó que la austeridad republicana significa reducir el presupuesto arriba para aumentarlo abajo, “liberar recursos que actualmente se los gasta la propia capa política de alto nivel del Estado, para que esos recursos vayan a dar a la sociedad”, ¿será?, lo más probable es que encuentre resistencias. Por cierto, el tema de quién lo sucederá en la Mesa Directiva, no lo halla la mayoría de Morena.
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Dicen que en MC no ven con malos ojos una alianza sostenida y más consolidada con el PAN, tanto en el Legislativo como en otras esferas de la política nacional. Nos cuentan que al buen entendimiento que Tonatiuh Bravo y Juan Carlos Romero Hicks han tenido en San Lázaro, se le suma la coordinación que Enrique Alfaro impulsa con Diego Sinhue.

