EN UNA ERA donde la tecnología está presente en todos los rincones, no es raro escuchar historias de personas que sienten que sus dispositivos los controlan más de lo que ellos los controlan. La conectividad permanente ha traído beneficios innegables, como acceso inmediato a información, comunicación global y herramientas de productividad, pero también ha generado nuevos desafíos para la salud mental, la atención y la calidad de vida.
- EL DATO: ESTUDIOS en Nature muestran que pasar más de tres horas en redes se asocia con depresión, baja autoestima y aislamiento.
Exploramos algunos de los comportamientos que, según la evidencia científica y las tendencias actuales, valen la pena dejar atrás, o al menos replantear, para vivir de forma más equilibrada y plena.
El llamado doomscrolling, desplazarse sin fin por noticias negativas en redes y apps, es uno de los hábitos más extendidos y dañinos. Aunque mantenerse informado puede ser útil, pasar horas absorbiendo contenido que causa angustia o ansiedad puede tener efectos psicológicos adversos. La generación Z y los millennials están empezando a reemplazar este patrón con actividades más conscientes, como crucigramas o proyectos analógicos, procurando una relación más sana con sus teléfonos.
Este tipo de consumo continuo no sólo afecta el estado de ánimo, sino que también reduce la atención sostenida y la percepción del bienestar general. Evitar el doomscrolling no significa ignorar el contexto global, sino escoger conscientemente qué leer y cuándo hacerlo, en lugar de dejar que el algoritmo decida por nosotros.
Aunque puede parecer inofensivo, usar el teléfono antes de dormir, especialmente navegando redes sociales o viendo videos, puede interferir con la calidad del sueño. La luz azul de las pantallas reduce la producción de melatonina, la hormona encargada de regular el descanso, lo que puede provocar insomnio o ciclos fragmentados.
La ciencia ya ha vinculado el uso excesivo de pantallas con trastornos del sueño y niveles más altos de estrés, lo que sugiere que establecer una hora límite para usar dispositivos puede traducirse en descanso más profundo y mejor recuperación diaria.
Multitarea digital sin pausa. Saltando de chats a notificaciones, correos electrónicos y redes sociales, muchos usuarios creen estar siendo productivos al hacer varias cosas a la vez. Sin embargo, la multitarea digital está asociada con disminución de la eficiencia cognitiva y una mayor sensación de fatiga mental. La interrupción constante de tareas conduce a menor precisión en el trabajo y mayor estrés, según investigaciones en comportamiento humano y uso de tecnología.


