Ahora es más sencillo

Turismo inteligente: la nueva forma de viajar

Miles de ciudades alrededor del mundo adoptan ya diversas tecnologías para esto; los viajeros utilizan diversas herramientas para la planificación; este modelo reduce filas para los clientes

Es importante saber que nadie debe tener tus contraseñas.
Es importante saber que nadie debe tener tus contraseñas. Foto: Freepik

Hoy en día el turismo se apoya en datos, algoritmos, dispositivos conectados y plataformas digitales que personalizan la experiencia antes, durante y después del viaje. La llamada “industria del turismo inteligente” combina aplicaciones móviles, Inteligencia Artificial, dispositivos wearables y análisis de datos para hacer más eficiente, segura y personalizada la experiencia del viajero.

El concepto de smart tourism no es una tendencia pasajera. Según organismos especializados la transformación digital es uno de los ejes estratégicos del sector para mejorar competitividad, sostenibilidad y experiencia del visitante. La integración de tecnología en destinos turísticos no sólo optimiza procesos, también redefine expectativas.

  • El Dato: Cada vez más turistas utilizan los servicios de traducción automatizada de los dispositivos móviles para no tener problemas a la hora de comunicarse en otro idioma.

Las aplicaciones móviles son la puerta de entrada al turismo inteligente. Desde la búsqueda de vuelos hasta la reserva de experiencias locales, el smartphone se ha convertido en la herramienta central del viajero.

Un ejemplo emblemático es Airbnb, que pasó de ser una plataforma de alojamiento alternativo a un ecosistema de experiencias personalizadas. Este nivel de personalización ha cambiado la forma en que los viajeros descubren destinos, priorizando experiencias únicas sobre los paquetes turísticos tradicionales.

Otras plataformas como Booking, Expedia o Skyscanner también emplean Inteligencia Artificial para ajustar precios dinámicamente y recomendar opciones en tiempo real. Además de ser las favoritas de varios usuarios que buscan no sólo alojamiento, sino también vuelos.

  • El Tip: Anticipar tu viaje con meses de respaldo puede ayudarte a tomar las mejores ofertas.

Los dispositivos wearables, como relojes inteligentes y pulseras de actividad, también forman parte del turismo inteligente. Estos dispositivos no sólo miden pasos o ritmo cardiaco; hoy se integran con aplicaciones de viaje para ofrecer información contextual en tiempo real.

Empresas como Apple y Samsung han desarrollado smartwatches que permiten recibir notificaciones de vuelos, mapas interactivos, traducciones instantáneas y alertas de seguridad directamente en la muñeca.

En destinos concurridos, los wearables ayudan a monitorear la ubicación y compartirla con familiares, reforzando la percepción de seguridad.

Además, en parques temáticos y cruceros se utilizan pulseras inteligentes que funcionan como llave de habitación, método de pago y sistema de acceso a atracciones.

Este modelo reduce filas, agiliza transacciones y recopila datos para mejorar la gestión del flujo de visitantes.

El turismo inteligente no depende únicamente del viajero; también involucra a los destinos. Ciudades como Barcelona, Singapur o Dubái han implementado sensores, análisis de datos y plataformas de gestión urbana para monitorear el flujo turístico y reducir la saturación en zonas específicas.

La Organización Mundial del Turismo promueve el concepto de Smart Destinations, donde la digitalización mejora sostenibilidad, accesibilidad y competitividad. Esto incluye sistemas de información en tiempo real sobre transporte público, ocupación hotelera y eventos culturales.

Por ejemplo, el uso de big data permite a las autoridades anticipar temporadas altas y distribuir mejor los recursos. También facilita campañas dirigidas a segmentos específicos, aumentando la eficiencia en promoción turística.

La Inteligencia Artificial es el motor invisible del turismo inteligente. Chatbots en sitios web de aerolíneas y hoteles resuelven dudas las 24 horas; motores de recomendación sugieren itinerarios personalizados y sistemas predictivos ajustan precios según demanda.

Incluso la traducción automática en tiempo real, impulsada por avances en procesamiento de lenguaje natural, facilita la comunicación entre viajeros y anfitriones de distintas culturas, reduciendo barreras idiomáticas.

Otro pilar del turismo inteligente es la digitalización de pagos. El uso de billeteras electrónicas y pagos sin contacto se han disparado en los últimos años. Muchos viajeros prefieren métodos de pago sin contacto cuando están de viaje, desde su auge en la pandemia del 2020.

La eliminación de efectivo reduce riesgos de seguridad y simplifica transacciones internacionales. Integrado con apps de transporte y hospedaje, el pago digital forma parte de una experiencia fluida que minimiza interrupciones.

A pesar de los beneficios, el turismo inteligente enfrenta desafíos. El uso intensivo de datos personales plantea preguntas sobre privacidad y ciberseguridad para todos. Además, no todos los destinos cuentan con la infraestructura necesaria para implementar soluciones digitales avanzadas.

La convergencia entre apps, wearables e Inteligencia Artificial apunta hacia un modelo donde el viaje se planifica casi automáticamente. En el futuro cercano, la combinación de realidad aumentada, asistentes virtuales y análisis predictivo podría anticipar necesidades antes de que el viajero las exprese.

Más que una simple digitalización, el turismo inteligente redefine la relación entre visitante y destino.