Día del Niño

Tamagotchis y robots: juguetes tech que han evolucionado

› DURANTE GENERACIONES, grandes y chicos han disfrutado de estas tecnologías; el mundo cambia y con ello la forma en la que nos divertimos

En 1996, el lanzamiento del Tamagotchi 
marcó un antes y un después
En 1996, el lanzamiento del Tamagotchi marcó un antes y un después Foto: Especial

Lo que comenzó como un pequeño dispositivo con una pantalla en blanco y negro hoy se ha transformado en una industria en la que los juguetes no sólo reaccionan, sino que aprenden, responden e incluso interactúan con emociones humanas. La evolución de la tecnología refleja cómo ha redefinido la forma en que nos divertimos, aprendemos y relacionamos.

En 1996, el lanzamiento del Tamagotchi marcó un antes y un después. Este pequeño dispositivo en forma de huevo permitía a los usuarios cuidar una mascota virtual: alimentarla, limpiarla y mantenerla “feliz” con apenas tres botones.

Más allá de su simplicidad, el impacto fue enorme. El juguete no sólo se convirtió en un fenómeno global, sino que también introdujo algo nuevo: un vínculo emocional con una máquina.

  • EL DATO: RECIENTEMENTE Lego se encargó de dar un salto a la tecnología con sus nuevos bloques Lego Smart Play que incluyen entre otras cosas, luz y sonido.

Con más de 80 millones de unidades vendidas en el mundo, el Tamagotchi demostró que podían ir más allá de lo físico y convertirse en experiencias portátiles.

Este concepto, el de cuidar algo “vivo” dentro de un dispositivo, fue la base de muchos desarrollos posteriores en videojuegos, apps y juguetes interactivos.

Aunque el diseño original era básico, el Tamagotchi no desapareció. Al contrario, se adaptó. Versiones recientes incorporan pantallas a color, conectividad e incluso integración con servicios digitales.

Esta evolución dio un salto más: dispositivos inspirados ya integran Inteligencia Artificial capaz de reconocer voz, recordar interacciones y responder de forma personalizada. Es decir, lo que antes era un algoritmo simple de cuidado ahora se acerca más a una experiencia de compañía digital.

  • 111 Mil 800 mdd fueron las ventas del mercado de juguetes en el mundo

Mientras los Tamagotchis evolucionaron, otro tipo de juguete comenzaba a desarrollarse en paralelo: los robots interactivos. A diferencia de las mascotas virtuales, estos incorporan movimiento, sensores y capacidades sociales.

Hoy, están diseñados para interactuar con niños no sólo como juguetes, sino como compañeros de aprendizaje. Investigaciones académicas señalan que pueden influir en el desarrollo social, emocional e incluso cognitivo de los niños.

En algunos casos, los robots se utilizan en entornos educativos y terapéuticos, ayudando a mejorar habilidades de comunicación o motricidad en edades tempranas.

  • EL TIP: ACTUALMENTE existe gran variedad de Tamagotchis, presentan más variedad de personajes y colores del dispositivo.

Esto marca una diferencia clave respecto a generaciones anteriores: el juguete ya no es pasivo, sino que responde, se adapta y participa activamente en la experiencia del usuario. Esto ha llevado a que algunos expertos hablan de una nueva categoría: juguetes inteligentes, en los que la experiencia evoluciona con el usuario.

En este contexto, ya no sólo ejecutan, sino que pueden simular comportamientos sociales, generar respuestas y construir una especie de “personalidad”.

Curiosamente, parte del éxito actual de estos juguetes radica en combinar lo nuevo con lo conocido. El regreso de productos como el Tamagotchi responde también a una tendencia clara: la nostalgia. Muchos adultos que crecieron en los años 90 ahora consumen versiones modernizadas de estos dispositivos, mientras nuevas generaciones los descubren con tecnología actualizada.

Este fenómeno demuestra que la evolución no implica reemplazar lo anterior, sino reinterpretar. El Tamagotchi no desapareció: se transformó.

Sin embargo, este avance también abre nuevas preguntas: ¿hasta qué punto un juguete puede sustituir la interacción humana? ¿Qué implicaciones tiene que un niño genere vínculos emocionales con una máquina?

Desde los tamagotchis hasta los robots, los juguetes tecnológicos han evolucionado al mismo ritmo que la sociedad digital. Lo que antes era un simple entretenimiento hoy es una mezcla de tecnología, psicología y diseño.

Estos dispositivos ya no sólo buscan divertir, también enseñar, acompañar y conectar. Y aunque su forma haya cambiado, la esencia es la misma: crear experiencias que despiertan emoción, curiosidad y vínculo.

Ya sea un píxel en una pantalla o un robot con Inteligencia Artificial, el objetivo es claro desde hace décadas: jugar… pero ahora, con tecnología que aprende de nosotros.