En un ambiente de duelo, solidaridad, nostalgia y con el lamento de una gaita, la comunidad estudiantil y docente de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Cuautitlán, de la UNAM, honró la memoria de Ana Daniela Barragán, quien falleció la noche de este jueves a causa de quemaduras en su cuerpo luego de la explosión de una pipa de gas en el Puente de la Concordia.
Entre los edificios del plantel, los alumnos de las diferentes carreras hicieron un improvisado altar en memoria de la alumna de tercer semestre de Ingeniería en Alimentos. Desde temprana hora, la comunidad estudiantil ingresó a la facultad con ramos de rosas, girasoles y geranios.
“Aunque muchos no la conocíamos personalmente, forma parte de nuestra comunidad y todos la apreciamos”, comentó Paola a La Razón, una alumna que colocó sus flores con cuidado, como si fueran palabras no dichas.

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A unos metros, Santiago y otros compañeros permanecían en silencio, observando el ir y venir de quienes se acercaban a dejar su ofrenda mientras la gaita interpretó Amazing Grace.
Es “un entorno un poco triste, tenso, porque es reciente”, comentó Emiliano quien conoció a Ana Daniela en sus clases. El homenaje, contó, fue una forma de reconocerse vulnerables: “Se siente mal porque podríamos ser alguno de nosotros el que falte mañana. Y por eso le llevamos algo a su memoria, como un respeto”.
Las clases siguieron su curso, pero el murmullo en los pasillos reveló que no era un día cualquiera. La comunidad estudiantil, conmovida, encontró en los gestos sencillos —una vela encendida, una flor blanca, un recuerdo compartido— la manera de darle presencia a quien ya no está.
“Su dedicación y ese amor genuino que mostró por su carrera y la vida serán en el eco de su entusiasmo”, comentó una maestra durante el ceremonial improvisado y agregó que “no solo perdimos a una estudiante, perdimos a una futura ingeniera en alimentos, a una joven llena de sueños, a una hija,a una hermana, a una novia, una amiga y a una compañera”.
Por su parte, el ingeniero químico, Guillermo Martínez quien fue su profesor dirigió unas palabras tratando de esconder la voz entrecortada. “A pesar del profundo dolor que sentimos por tu partida prematura, quiero aprovechar esta oportunidad para recordarte”, comentó.
Evocó los momentos en los que compartieron el salón de clases cuando le impartió la clase de termodinámica uno. “Te sentabas algunas veces en la primera fila o en la segunda, muy seria, pero de vez en cuando brillaba tu sonrisa. Recuerdo que te decía ‘¡saca tú calculadora y apachurrale!’ y me volteabas a ver con una pequeña sonrisa”.
Se preguntó: “¿Por qué una persona tan joven debe irse de forma tan repentina?” y agregó que “el dolor de tú ausencia es inmensa; pero quiero que sepas que te vamos a recordar”.
En tanto, en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la UNAM, la solidaridad se transformó en acción. La profesora de asignatura Karen Cuevas relató que, apenas se conoció la magnitud de la tragedia, comenzó un movimiento espontáneo entre la comunidad para reunir víveres, insumos médicos y apoyos para las familias de los damnificados.
La académica dijo a La Razón que lo que inició como un pequeño llamado en redes sociales pronto se convirtió en una red de apoyo estudiantil.
“Hubo colectivos que hicieron hasta 100 tortas en menos de 40 minutos. Ellos mismos consiguieron transporte, pagaron viajes de aplicación y llegaron hasta hospitales como Zaragoza, Magdalena de las Salinas y Rubén Leñero”, añadió.
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FGR
