El Bosque de Chapultepec, el mayor pulmón de la ciudad, es también el refugio más grande de las mariposas capitalinas, pues viven ahí 73 especies, seis de cada 10 reportadas en la entidad, no obstante, en las partes más urbanizadas de este parque hay más ejemplares de lepidópteros, grupo que abarca ese insecto y polillas.
La mariposa blanca de las hortalizas (Leptophobia aripa), de apenas cinco centímetros de largo, es la más común de encontrar, seguida de la cometa xochiquetzal (Papilio Multicaudata), cuyas alas son amarillas con rayas negras, de acuerdo con el estudio “La influencia dinámica espacial y cambios temporales en las comunidades de Lepidópteros en Parque Urbano Bosque de Chapultepec, México”.
Los científicos detallan en el documento que encontraron que las zonas con más tráfico de visitantes albergan una mayor diversidad de especies, en cambio, las menos frecuentadas tienen una menor riqueza de éstas.

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- El dato: El Bosque de Chapultepec representa 52 por ciento de las áreas verdes de la ciudad y sirve para la recarga hídrica y la regulación de la temperatura, de acuerdo con el Gobierno local.
“Los hallazgos no respaldaron nuestra expectativa de que la diversidad de lepidópteros sería menor en áreas más urbanizadas, por el contrario, se encontró una mayor diversidad en zonas con más actividad humana”, concluyeron los investigadores de la Universidad Rosario Castellanos, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), entre otras.
Los estudiosos compararon la diversidad de mariposas en las secciones I y II del Bosque de Chapultepec. La primera es la zona más urbanizada y frecuentada del parque, con 30 mil visitantes semanales, pues ahí está el Castillo de Chapultepec, el Zoológico y el jardín botánico.
En la segunda parte está el Parque Aztlán y otros cuatro museos, con una afluencia de 15 mil personas a la semana.
- 23 años han pasado desde que Chapultepec fue nombrado Área de Valor Ambiental
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Los investigadores llevaron a cabo muestreos de mariposas y polillas entre octubre de 2021 y julio de 2022 y encontraron un total de 62 especies en la Primera Sección y 51 en la segunda.
El investigador del Instituto de Biología de la UNAM y autor de la investigación, Francisco Armendáriz Toledano, consideró que la causa detrás de esto está en la implementación de jardines polinizadores en el Bosque de Chapultepec desde 2019.
“Próximamente mostraremos en un segundo estudio las interacciones entre mariposas y plantas. Justamente las plantas que integran los jardines de polinización son las que explican esta mayor diversidad de mariposas, ya que hay más en la Primera Sección”, explicó a La Razón.
El estudio también permite saber cómo ha cambiado el ecosistema del Bosque de Chapultepec en la última década. En 2011, la bióloga María Eugenia Díaz, curadora de la colección nacional de insectos del Museo de Historia Natural, publicó el libro Las mariposas de Chapultepec, en el que reportó la presencia de 89 especies.
“Sin embargo, más de la mitad de las especies de mariposas que estaban en el 2011 ya no están en el parque actualmente. No las logramos registrar. Desaparecieron, se extinguieron, aún no lo sabemos.
“Encontramos un número similar de especies que el de la doctora María Eugenia, pero con diferentes especies. ¿Qué significa esto? Que ha habido un recambio en menos de una década de más de la mitad de la comunidad de mariposas. Esto puede asociarse también al fortalecimiento de jardines de polinizadores” precisó Armendáriz Toledano.
Para el entomólogo, lo anterior muestra que el bosque es una especie de Frankenstein en la Ciudad de México. En la novela de Mary Shelley, el moderno Prometeo está compuesto de diferentes personas y enfrenta un mundo que lo ve como un monstruo por ser diferente al resto.
“A Frankenstein le exigimos que sea como nosotros y se comporte bajo nuestras reglas, pero así no funciona. Con este bosque es lo mismo. Más de la mitad de sus árboles son de otros lados. Las jacarandas son brasileñas, los eucaliptos, australianos, los pirules chilenos, etcétera.
“Las mariposas nos muestran cómo conviven y se adaptan a este Frankenstein urbano. Debemos entender que los bosques urbanos no son iguales a los naturales. Se adaptan y la manipulación humana es muy importante porque en realidad son creaciones humanas”, sostuvo el especialista.
Otro ejemplo de esto es que, en algunos de estos jardines polinizadores, a cargo de la Secretaría del Medio Ambiente capitalina, hay asclepias, también conocidas como algodoncillos, plantas favoritas de la mariposa monarca (Danaus plexippus).
“Entonces Chapultepec se convierte en un paso migratorio, una estación de descanso, para que la mariposa monarca se recupere y continúe su migración.
“Hay que conservar el bosque, porque está sirviendo para refugio temporal de ésta y otras especies migratorias”, enfatizó Armendáriz Toledano.
Con base en todo lo anterior, el investigador de la UNAM y los demás autores del estudio subrayaron la necesidad de un monitoreo a largo plazo de la biodiversidad del Bosque de Chapultepec.
“Espero que cada que alguien visite éste y otros bosques urbanos, no lo vean sólo como ir al zoológico y a museos; sino como un estar en un reservorio de diversidad y la casa de muchas especies de mariposas chilangas”, afirmó el especialista.


