Después del fallecimiento de Miguel León-Portilla en 2019, uno de los intelectuales más influyentes de la segunda mitad del siglo XX, su familia recibió 45 cajas con documentos que se encontraban en los cubículos que ocupaba en el Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, que desde esa fecha hasta ahora revisa y ordena la lingüista y viuda del filólogo, Ascensión Hernández Triviño.
En entrevista con La Razón, la lingüista española compartió que todavía quedan seis cajas por revisar, pero hasta ahora, entre los grandes descubrimientos que ha hallado están las cartas que intercambió con universidades de México, América del Norte y América del Sur. El propósito, destacó, es reunir en un mismo lugar no sólo ese valioso acervo, sino también una biblioteca con tres ejemplares de cada una de las obras del historiador, además de la cesión que tienen de la biblioteca que corresponde a fray Bernardino de Sahagún.
“En la casa de Francisco Sosa —que recientemente adquirieron— va a estar lo que él hizo, organizado, porque estaba disperso: una parte en la UNAM, en otra casa de Alberto Zamora (en Coyoacán), algo en Cuernavaca. Mi labor es reunir todo, organizarlo por fechas y que quede la obra junta, que no esté dispersa. El plan es salvarla y dejarla ahí”, compartió Ascensión Hernández Triviño.
La lingüista reconoció que no ha sido una tarea sencilla, pero espera que los documentos que estaban en la máxima casa de estudios puedan permitir que interesados conozcan más sobre la obra de Miguel León-Portilla.
“Ordenar es una primera etapa; una segunda sería clasificarlo; lo podemos hacer contratando a una persona que sepa hacerlo. Todavía no lo pensamos, vamos a ver poco a poco. Cuando él murió, los documentos estaban en las cajas. La directora del Instituto de Investigaciones Históricas nos dijo que si queríamos dejarlas, había personas que podían arreglarlas, pero mi hija (María Luisa León-Portilla) y yo decidimos traerlas a casa, porque queríamos ver qué había”, contó.
Hernández Triviño detalló que, pese a no hallar tantos textos inéditos, sí hay cartas que pudieran publicarse en un futuro, como ocurrió con las misivas que intercambió León-Portilla con el destacado historiador José Luis Martínez, que estaban en poder de Rodrigo Martínez Baracs.
“Hay muy poco no publicado, porque publicaba todo lo que escribía. Tengo que ver todavía una parte de textos
breves, a lo mejor un artículo de revista, un prólogo, pero no he encontrado obra inédita”, compartió.
Sin embargo, entre lo destacado están las misivas que intercambiaba con algunas instituciones educativas del país y de otras naciones.
“Lo que más hay son cartas. Él se comunicaba con una cantidad de universidades y de personas de toda Europa y América del Norte y del Sur. Se ve la relación que tenía con muchas universidades, la relación de los libros que enviaba, que recibía, las preguntas que le hacían, lo que contestaba. Es interesante para una persona que quiera saber su vida. Algunas cartas sí son publicables”, abundó.
- EL DATO: EL DOMINGO se le rendirá homenaje en el Palacio de Bellas Artes con la participación del historiador Patrick Johansson y los poetas Natalio Hernández y Natalia Toledo.
Una parte del archivo está dedicada a los estudios que León-Portilla hizo sobre la península de Baja California, donde luchó para que se fundara el Centro de Investigaciones Históricas de la Universidad Autónoma de Baja California, institución a la que junto con su esposa, Ascensión Hernández Triviño, donó importantes libros sobre la región.
Sobre la digitalización del acervo, la historiadora comentó que aún no hay planes, pero, por lo pronto, es importante resguardarlo en la casa de Francisco Sosa. “Por ahora no hemos pensado en eso, pero por ahora es importante que esté resguardado en un sitio donde no hay humedad, no hay sol tampoco. Es un sitio muy adecuado para el archivo; de momento es eso; cuando lo terminemos de ordenar, daremos otro paso”, dijo.
LEGADO VIVO. A 100 años del nacimiento de Miguel León-Portilla, que se conmemora el próximo 22 de febrero, se publica Soy mi memoria (El Colegio Nacional, 2026), que el también lingüista y antropólogo escribió en sus últimos años de vida. Primero con ayuda de su secretaria, a quien le dictó, y luego con el apoyo de su viuda, Ascensión Hernández Triviño, cuando estuvo hospitalizado.
LO QUE MÁS HAY son cartas. Se ve la relación que tenía on muchas universidades, las preguntas que le hacían, lo que contestaba. Es interesante para una persona que quiera saber su vida”ASCENSIÓN HERNÁNDEZ TRIVIÑO Lingüista
Las memorias abordan “su infancia y el ambiente cultural en México en esa época, después su juventud, su formación y sus maestros. Posteriormente, su vida profesional, la publicación de sus libros más conocidos. También hay una parte familiar que es importante y cuando participó en la conmemoración del Encuentro de dos mundos”, detalló Ascensión Hernández Triviño.
En este escrito también será posible saber sobre lo disciplinado que fue el autor de Visión de los vencidos. “Se podrá conocer su estilo de trabajo: trabajaba todo el día, se levantaba temprano, dedicaba dos horas a la lectura, por eso conocía las crónicas; luego se iba a trabajar a la universidad, se quedaba hasta la hora de comer; en la tarde volvía a trabajar. El domingo lo dedicábamos a la familia. Su vida fue muy ordenada, por eso tuvo tiempo de producir muchas cosas muy interesantes; sus libros y artículos están muy bien escritos, nos llevan a su pensamiento”, destacó la historiadora.
También hay un apartado dedicado a su interés por la poesía náhuatl. “Hay un capítulo muy extenso sobre la poesía náhuatl, que se expresa con una metáfora, flor y canto. Es un capítulo muy bonito de él, de qué es flor y el canto en la última parte de las memorias, cómo siente él esa parte y los momentos en la vida en que se sienten. Es muy interesante”, compartió Hernández Triviño.
A 100 años de su nacimiento, su viuda quiere que nuevas generaciones conozcan las aportaciones de León-Portilla; por eso mañana se le rendirá un homenaje en la Academia Mexicana de la Lengua a las 18:00 horas. Contará con la participación de Gonzalo Celorio, Concepción Company Company, Diego Valadés, Ascensión Hernández Triviño, Eduardo Matos Moctezuma, Rodrigo Martínez Baracs y Liliana Weinberg.


