A más de 30 años de publicar su legendaria novela Trainspotting y de la repercusión que tuvo en su versión fílmica, el narrador y cronista británico Irvine Welsh (Edimburgo, Escocia, 1958) comparte en entrevista con La Razón que dicho libro ”no es más que el retrato de la descomunal propensión al consumo de heroína en la Escocia de los años 80/90. Tristemente, las cosas no han cambiado: mi país es líder en la tasa de muertes por droga en Europa”. Además, habla de su nuevo thriller, Los cuchillos largos (Anagrama, 2025), del que dice que es una “trama trepidante en la que hago una sátira del hastío moral de nuestro tiempo”.
El narrador visitó México entre el 6 y el 15 de marzo como invitado a la Feria Internacional del Libro de Coyoacán (Filco) como parte de la delegación artística del país invitado, Reino Unido, y para presentar su nuevo libro. En los días de su estancia participó en varios eventos: encuentro con lectores el 10 de marzo en la Librería Mauricio Achar (Gandhi), donde realizó una firma de libros; aparición el 13 de marzo como DJ Set en el bar Un Buen Tiempo en el Centro Histórico de la Ciudad de México, donde ejecutó temas de su preferencia, y presentación el sábado 14 de marzo, de Los cuchillos largos junto al narrador mexicano Eduardo Rabasa, en el escenario Carol Wilson de la Filco. Trascendental presencia, en el contexto cultural-literario mexicano, de la voz más irreverente de la literatura escocesa contemporánea: los lectores lo recibieron con gran expectación.
“Antes venía mucho a la Ciudad de México, me fascina el Centro Histórico; confieso que lo más divertido de esta visita ha sido mi presentación en un bar como DJ donde toqué un set de temas de mi predilección. Soy un pésimo guitarrista, lo digital me ha ayudado mucho: tengo la posibilidad de hacer melodías en el estudio, incluso improvisar. Me animé y presenté un Top 5 de lo que estoy escuchando en estos días: ‘Queen Bitch’, de David Bowie, ‘Promised Land’, de Joe Smooth, y ‘She’s My Best Friend’, de Lou Reed, que completé con algo mío. Fue una lúdica velada musical”, comparte el popular autor de libros emblemáticos como Éxtasis, Escoria, Crimen, Skagboys o Señalado por la muerte.

Imposible conversar con usted sin hacer referencia a Trainspotting. ¿Qué piensa de eso? Así es, no dudo de la trascendencia de esa primera novela mía que tuvo mucha repercusión por la película de Danny Boyle. Me resulta muy emocionante, incluso se prepara una versión musical que se estrenará este 2026 en Londres. En realidad, yo quería escribir un buen libro y nada más, pero ha resultado un relato muy apreciado. Yo escribo y reflejo la cultura del universo en que me formé: me di cuenta que ese contexto marginado no había sido asumido por la ficción; entonces, decidí hablar de mí, le di voz a mis amigos y al lugar donde crecí.

¿Cosmos narrativo desarrollado en un contexto punk? La mayoría de mis novelas se desenvuelven en esas circunstancias: mi adolescencia estuvo en contacto con ambientes muy cercanos a los skinheads y la instigadora música punk. Mis personajes los extraigo de mi propia “mochila existencial”. Todo lo que escribo tiene que ver con experiencias personales que inscribo en el terreno de la ficción. Crecí entre crímenes, drogas, pobreza y sexo, de ahí que mis libros resulten repulsivos para algunos o escalofriantes para las “buenas conciencias”.
¿Habla yonki, propia de los barrios obreros de Edimburgo? Soy muy cuidadoso del lenguaje de mis personajes, para mí es muy importante el oído. En mis novelas hay una jerga muy definida donde mezclo la sonoridad musical punk con el lenguaje yonki. Escribo y quiero calcar aquello que escuché, y que suene conforme al habla original desde el trasfondo de la imaginación.

¿Algunos personajes del libro Trainspotting aparecen después en otros relatos? Crear mundos es también erigir una suerte de cobijo donde habitan criaturas que conviven y dialogan entre sí. Cierto, mis personajes saltan de una novela a otra; no lo puedo impedir, son intranquilos cómplices. Trato de sumergirlos dentro de una coherente y estable atmósfera narrativa.
¿Vino usted a presentar su más reciente novela Los cuchillos largos? Sí, y también a darme una escapada y meterme en el Metro a escuchar el habla mexicana. Los cuchillos largos es la segunda entrega de la trilogía policiaca que he escrito para Ray Lennox, detective que aparece en la novela Repugnante de 1998. En esta nueva historia, Lennox investiga el asesinato de Ritchie Gulliver, diputado conservador, quien un día aparece castrado. Al hacer sus pesquisas, el detective encuentra que el funcionario parece estar relacionado con delitos de violencia sexual no resueltos. El entorno de la investigación hace mella en la personalidad de Lennox desde la invocación.

¿Thriller perturbador, lúdico y también incorrecto? Hay una trama trepidante en que hago una sátira del hastío moral de nuestro tiempo. Aparece un asesinato donde han castrado a la víctima, quien muere mientras se desangra. Tramas con múltiples cadáveres y hasta un asesino de niñas que cumple prisión. Asumo que es un relato, tal vez, incómodo, no apto para lectores conservadores. Sé que aquí en México tengo muchos adictos, sobre todo entre lectores jóvenes.
Los cuchillos largos
Autor: Irvine Welsh
Género: Novela
Editorial: Anagrama, 2026

