Especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) presentaron visiones encontradas sobre los parques de la memoria Balam Tun y K’awiil y Xpujil, que implicaron el traslado y “reconstrucción” de monumentos arqueológicos. En el Museo Nacional de Antropología (MNA), arqueólogos y antropólogos defendieron que el proyecto cumplió con la ley. Mientras que investigadores de la dependencia, desde otra mesa alterna realizada en una sede del Sindicato Nacional de Profesores de Investigación Científica y Docencia, denunciaron que fue un “crimen de lesa arqueología”. Además, externaron que preparan recursos legales contra los responsables de estos actos, incluido el extitular Diego Prieto.
Mientras en el MNA tenía lugar la mesa académica “La reubicación de Patrimonio Arqueológico en México. Los casos de Quintana Roo y Campeche”, en el local sindical ocurría la disertación “La destrucción y despojo de monumentos arqueológicos. El Tren Maya y el Parque Báalam Tun: una práctica injustificada”, debido a que el INAH se negó a realizar un debate, comentó Jesús E. Sánchez, de la Dirección de Estudios Arqueológicos.
- El Dato: DE ACUERDO con el INAH, se usaron equipos de precisión para el registro y levantamiento de los monumentos arqueológicos.
En la disertación, en la que estuvo conectado por Zoom el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma, Jesús E. Sánchez dijo que el traslado de monumentos fue “un crimen de lesa arqueología” que atenta contra “la ciencia arqueológica”.

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“Despojar a un edificio antiguo de las piedras de sus fachadas y utilizarlas para cubrir con ellas las de edificios nuevos construidos con otros sistemas, técnicas y materiales, de ninguna manera puede considerarse un procedimiento de anastilosis (técnica que consiste en reconstruir monumentos derruidos) y mucho menos puede aceptarse como una técnica para la reubicación de monumentos.
“Al arrancar incluso con retroexcavadoras las piedras que componían las fachadas de los monumentos, lo que se hizo sobre ellos fue la destrucción total de los mismos. Al pretender mostrar los nuevos edificios construidos en el Parque Báalam Tun como monumentos arqueológicos reubicados, de nuevo se engaña al mundo entero, se destruye el concepto y la técnica y se tergiversa el quehacer arqueológico”, explicó mientras mostraba imágenes que sustentaban sus dichos.
Por su parte, Fiorella Fenoglio Limón, del Centro INAH Querétaro, dijo que los parques de la memoria son “un Frankenstein arqueológico” y que este caso deja indefensos a los investigadores del INAH, pues abre la puerta para que se realicen actos parecidos en otros sitios del país.
“En el imaginario de los propietarios, de los fraccionadores, de las empresas públicas y las privadas podría prevalecer la idea de que si no se conservaron los monumentos en el sureste, una arqueología monumental, sería factible que todo el patrimonio en otras regiones culturales sea desmontado o destruido para ejecutar obras de infraestructura sin restricción”, advirtió, y exigió “la cancelación de los mal llamados parques de la memoria, hechos para el turismo y donde no hay arqueología”.
Debido a las irregularidades que enunciaron, procederán legalmente. “Sí vamos a proceder con amparos y denuncias, ya estamos preparando todo. Lo tenemos que poner a consideración de la asamblea, tendremos la asamblea para definir acciones legales contra funcionarios, contra Diego Prieto, quien autorizó e impulsó el salvamento del Tren Maya; en segundo lugar, al actual director del instituto (Joel Omar Vázquez), el secretario técnico, el coordinador nacional de Arqueología, el Consejo de Arqueología, el director de Salvamento Arqueólogico y el director del Centro INAH Quintana Roo”, dijo Sánchez.
En contraparte, desde el MNA, Diego Prieto hizo un llamado a “respetar las decisiones institucionales”.
“Aquí no estamos entre delincuentes. Respeto todo lo que opinan los compañeros del sindicato, pero también es asumir que como institución debemos cerrar filas, porque sabemos lo que significa empezar a golpetear a una institución con el fin de debilitarla. Defendamos la pluralidad, pero no debilitemos una gran institución del Estado mexicano”.
Mientras que Manuel Pérez Rivas, responsable del salvamento arqueológico del Tren Maya, argumentó que, debido a que hubo monumentos que no se podían preservar en su lugar, el último recurso “fue hacer una rigurosa deconstrucción, o el término que se busque, para resguardarlos en otra ubicación”. Dijo que los parques de la memoria “no se diseñaron como espacios turísticos o de comercialización del patrimonio”, sino con el fin de “crear espacios educativos de resguardo de estos bienes, que aún mantienen su valor”.

