Publica Una casa sola

Selva Almada crea fábulas de un hogar deshabitado

Morada y vegetación develan gestos de sus habitantes desaparecidos; prosa delicada y precisa desde seductoras y singulares conjugaciones poéticas

Selva Almada en sesión fotográfica.
Selva Almada en sesión fotográfica. Foto: Cortesía›Random House/Alejandra López

La narradora, guionista, poeta y cronista argentina Selva Almada (Villa Elisa, Entre RÍos, 1973) —finalista Premio International Booker 2024 por No es un río— publica Una casa sola (Random House, 2026), novela ubicada entre bosques y pastizales, territorio de grandes latifundios y comarcas dispersas. Fábula de una casa deshabitada que narra episodios de su edificación y los mejores días cuando estaba habitada por una familia que ha desaparecido. “Pero quiero empezar contando de los tiempos de antes. Muchísimos antes de los Lucero, una parva de años antes, añares ha”: susurran los horcones de “cuatros paredes de adobe y un techo de ramas”.

Almada nos sumerge en un lienzo de sorprendente misericordia: vegetación y casa se han transformado en un espeso erial. Gallinas picoteando lombrices, bichos anidando entre objetos, una perra que se refugia entre los despojos. Diez años de abandono: la familia que vivía entre estas cuatro paredes desapareció misteriosamente. La casa esperó su regreso, celosamente resguardó sus olores. Por ahí desandan los juguetes de los niños, restos de ajuares teñidos por la suciedad del polvo: lo que fue se devela por lo que la casa recuerda.

  • El Dato: SUS LIBROS han sido traducidos a más de 20 idiomas, entre ellos francés, inglés, alemán, sueco y polaco.

“La novela es la crónica de la cimentación de la casa. Antes solo estaba la vértebra de la llanura extendiéndose hasta el horizonte. Por ahí aparecieron los primeros terratenientes y peones que levantaron en el terreno cuatro paredes de baldosas y la techumbre. Un día llegó Lucero: la casa se sintió bien ocupada por ese hombre afanoso, quien trajo a Lorena: vino el primer hijo, la necesidad de expansión y más infantes. La casa se transformó en hogar”, dijo Selva Almada a La Razón.

¿Cómo nació la idea de esta novela? Estaba en la residencia para escritores de Saint Nazaire, alejada de las brisas del calor entrerriano y su campiña, donde nací: me vino la imagen de una casa abandonada en medio del monte y la pregunta: ¿qué le ocurre a una casa si desparecen los que la hicieron un hogar? Esa pregunta dio cabida a una novela narrada por la misma casa, que conserva la memoria y las voces de sus moradores, los jolgorios de los niños y los retumbos de una guerra civil.

¿Sustancial giro dramático tras la desaparición de los moradores de la casa? Sí, Lucero, su mujer y sus cuatro hijos de pronto se esfuman. Quise que fuera la casa la que se inquietara: “¿por qué?, ¿cómo? han desaparecido”. La policía realiza la investigación, cavan fosas en el área, pero la verdad nunca florece.

¿La casa como testigo que desafía el tiempo? Los despojos parecen anular que, en el pasado, ese sitio fue el hogar de una familia; pero, la casa persiste en su recuerdo: testigo inmóvil del transcurrir del tiempo y de la alucinación del entorno natural que no ha podido borrar los rescoldos de la presencia durante siglos, de seres humanos en el lugar.

¿Manejo del tempo narrativo en intermitencias? No me interesaba una cronología lógica, apelo a apuntes discontinuos: ecos de una guerra civil, la muerte del general-dictador, soldados que hacen referencias de las Malvinas, jornaleros derribando árboles, maquinarias desbrozando el campo... Con esa temporalidad indeterminada pretendí crear una atmósfera narrativa turbadora: la casa aparece en medio del caos y, asimismo, se queda vacía: el monte la invade hasta confundirse con ella. La naturaleza traza el transcurrir narrativo.

  • 6 Libros ha publicado la narradora y guionista argentina

¿Apelación al habla popular y la oralidad? Recurro al uso de vocablos del habla de la zona: la provincia argentina de Corrientes contigua a Paraguay, aérea del litoral. En mis libros me ha interesado plasmar la oralidad, desde una búsqueda de tonalidad poética y musical.

¿Relato rural entrelazado con perros, gallinas, árboles, herbajes, abejas, lombrices, lagartos...? En general, las ficciones que concibo van siempre hacia lo campestre, la naturaleza abriga mis historias: quizás, porque nací en un sitio rural en que el diálogo con el paisaje es proverbial y cotidiano.

Una casa sola
Una casa sola ı Foto: Especial

Una casa sola

Autora: Selva Almada

Género: Novela

Editorial: Random House, 2026