La libertad, en sentido profundo, trasciende el libre albedrío. Elegir es una manifestación de congruencia, cuando se logra trascender los condicionamientos de la cultura, el entorno social, el género. Entonces elegir es aceptar la realidad, que no implica resignación. Es encontrar bienestar propio y para los demás, incluso en condiciones adversas. Suena imposible, pero Clorinda Matto lo logró hace dos siglos. ¿Cómo lo hizo? su biografía es su legado. Su herencia no es sólo su obra. Como ocurre con los grandes artistas: su vida da cuenta de la conquista de su libertad interior.
Grimanesa Martina Matto Usandivaras nació en noviembre de 1852 en Cuzco, en la provincia de Calca, Perú. Desde muy joven decidió dar cauce a su vida intelectual con un nombre propio, eligió llamarse Clorinda Matto. Sus primeros textos publicados datan de sus 20 años. Fundó la primera de sus múltiples revistas y periódicos en 1876: El recreo del Cuzco. Ese fue el punto de partida de una labor sin descanso, culminó con el Búcaro Americano, en Argentina. En ese país murió en 1909. Era una mujer atípica, pero no se miró a sí misma como tal. Algunas de sus afirmaciones fueron: “La mujer no ha nacido para la esclavitud moral del pensamiento” y “La ignorancia es la cadena más pesada que arrastra la mujer”.
EN 1877, A LOS 25 AÑOS, conoció la capital de su país: Lima, pero su fama ya la había precedido. La casa de Juana Manuela Gorriti, escritora argentina exiliada, era el centro de la eclosión literaria. Ella le dio la bienvenida y la introdujo al círculo de Ricardo Palma, Mercedes Cabello de Carbonera y Abelardo Gamarra. Al poco tiempo, durante la guerra de Perú con Chile, enviudó, perdió su patrimonio y cedió su casa para hacerla hospital. A partir de entonces, su trabajo literario y como empresaria editorial fueron su modo de sobrevivir.

El Cultural No. 550
Fue directora de periódicos y revistas, puesto destinado sólo a hombres. Dirigió el muy conocido Perú Ilustrado, donde colaboraban escritores como Manuel González Prada y José Santos Chocano. Fundó una imprenta y una editorial, donde sus colaboradoras eran únicamente mujeres, la llamó: La Equitativa. En ella imprimía publicaciones propias, como el periódico Los Andes, y maquiló libros, periódicos y revistas de otros editores. Durante la guerra civil, en represalia a sus ideas liberales y posición anticlerical, la imprenta fue arrasada.
Mujeres de su tierra, Cuzco, le escribieron cartas para repudiarla en franco acoso. Sus enemigos promovieron su excomunión, uno de los castigos más escandalosos de la época. Para salvar su vida se exilió en Argentina en 1895. Sufrió persecución por no ser una mujer convencional, por dedicar su obra literaria a describir las condiciones de la población quechua-andina, investigar sobre la familia Yupanqui, y exponer sin tapujos el trabajo de mestizos e indígenas y los abusos del clero, además de reivindicar la herencia Inca.
FUNDÓ UNA IMPRENTA Y UNA EDITORIAL, DONDE SUS COLABORADORAS ERAN ÚNICAMENTE MUJERES, LA LLAMÓ: LA EQUITATIVA. EN ELLA IMPRIMÍA PUBLICACIONES PROPIAS, COMO EL PERIÓDICO LOS ANDES
SU OBRA LITERARIA ABARCA novelas: Aves sin nido (1889), Índole (1891) y Herencia (1895); crónicas, ensayos y conferencias: Tradiciones cuzqueñas; Leyendas y recortes; Bocetos al lápiz de americanos célebres; Boreales, miniaturas y porcelanas; Cuatro conferencias sobre América del Sur; y Viaje de recreo: España, Francia, Inglaterra, Italia, Suiza y Alemania. Además de decenas de ensayos y artículos, todavía pendientes de compilar, diseminados en las publicaciones que creó, dirigió y en las que fue invitada. Su trabajo literario, editorial y artístico es una postura de vida; hizo traducciones al quechua de textos para ella ineludibles, como los evangelios.
José Carlos Mariátegui reconoce de forma explícita cómo la obra de Clorinda Matto fue determinante para su trabajo; en Peruanicemos al Perú le rinde homenaje. José María Arguedas la considera una pionera necesaria para adentrarse en el conocimiento de los pueblos originarios. Para la crítica literaria Clorinda Matto es exponente del realismo peruano y una de las principales escritoras del siglo XIX. Ella definió así el propósito de su trabajo artístico en el prólogo de su novela más conocida Aves sin nido: “…me inspiro en la exactitud con que he tomado los cuadros del natural, presentando al lector la copia para que él juzgue y fallé”. En una carta a RicardoPalma revela su ética al escribir: “No escribimos solamente para agradar; escribimos para corregir, para enseñar y despertar.”
La libertad interior fue su guía. No hizo concesiones, sorteó obstáculos sin violencia, tomó decisiones para vivir como quería. En el camino consiguió aliadas, cómplices y colaboradoras. Su congruencia interna, sin temor a las consecuencias, invita al autodescubrimiento.


