Trono entre escombros

Anuario: Miss Universo 2025: la corona entre fuego, poder y persecución

› LA HUMILLACIÓN pública en Bangkok provocó una cadena de renuncias y acusaciones; procesos judiciales y amenazas digitales colocaron a la organización en su mayor crisis

Fátima Bosch llora de emoción, ayer, 
al llevarse la corona
Fátima Bosch llora de emoción, ayer, al llevarse la corona Foto: Reuters

La edición 74 de Miss Universo pasará a la historia no sólo por la cuarta corona para México, sino por una cadena de escándalos que sacudieron los cimientos del certamen antes, durante y después de la gala final. La protagonista de esta narrativa fue Fátima Bosch, quien pasó de la euforia del triunfo al linchamiento digital, los señalamientos de fraude, las amenazas de muerte y una disputa legal de alcance internacional.

La crisis de Miss Universo 2025 comenzó antes de que se colocara una sola corona. Durante la ceremonia de imposición de bandas en Bangkok, la representante de México fue públicamente increpada por el directivo tailandés Nawat Itsaragrisil, quien, en una escena transmitida en vivo, la interrumpió de forma abrupta y la ridiculizó frente a las cámaras. El momento desató indignación internacional. “Somos mujeres empoderadas y nadie tiene derecho a silenciarnos”, respondió entonces la concursante mexicana tras abandonar la sala entre muestras de apoyo de otras participantes.

  • El Dato: POSTERIOR a la coronación, el certamen se mantuvo como tendencia global en redes por más de 72 horas consecutivas.

El episodio marcó el tono de una edición que avanzó entre tensión, rumores y rupturas internas. A pesar del ambiente hostil, el 19 de noviembre, en el Impact Challenger Hall de Pak Kret, Tailandia, México alcanzó su cuarta corona universal. En la ronda final, la tabasqueña Fátima Bosch defendió la autenticidad como fuerza transformadora: “Como mujer quiero alzar mi voz al servicio de los demás… las que se atreven, crean historia”, dijo ante el jurado. La celebración se multiplicó en plazas públicas del país, especialmente en su estado natal.

Sin embargo, el triunfo no apaciguó el conflicto. Días después de la coronación comenzaron las renuncias. El pianista franco-libanés Omar Harfouch dejó su puesto como jurado y acusó públicamente irregularidades en la elección de finalistas, al señalar un presunto “jurado previo” que habría intervenido antes de la deliberación oficial. A él se sumó el exfutbolista Claude Makélélé, quien anunció su salida por “razones personales imprevistas”, aunque su dimisión ocurrió en pleno oleaje del escándalo.

La grieta se amplió cuando Olivia Yacé, Miss Costa de Marfil, renunció a su banda continental apenas unos días después del certamen. En un mensaje difundido en redes sociales afirmó que prefería mantenerse fiel a sus valores: “Respeto, dignidad, excelencia e igualdad de oportunidades”. Su postura fue interpretada como una señal directa de fractura institucional.

En paralelo, la mirada pública se desplazó hacia la propiedad del concurso. Un tribunal de Bangkok giró orden de arresto contra Anne Jakkaphong Jakrajutatip, copropietaria del certamen, al no presentarse a una audiencia por un presunto fraude financiero ligado a su compañía JKN Global Group, la cual enfrenta deudas millonarias y procesos de reestructura. La empresaria, reconocida por su influencia en la televisión tailandesa, no acudió a la final celebrada en su propio país.

El otro propietario, el empresario mexicano Raúl Rocha Cantú, también quedó bajo la lupa, al ser investigado por la Fiscalía General de la República (FGR) por su presunta participación en una red de delincuencia organizada, tráfico de drogas, armas y combustible ilegal.

Señalamientos de investigaciones en su contra y versiones sobre su paradero elevaron aún más la percepción de una organización debilitada y cercada por litigios y disputas de poder. Así también, Rocha anunció el cierre de las oficinas de Miss Universo en México, trasladando operaciones a Nueva York.

En medio de ese panorama, el conflicto regresó al plano personal. Tras la coronación, la ganadora mexicana exhibió en redes sociales mensajes de odio, insultos y amenazas de muerte dirigidas también a su familia. “Aunque estos ataques duelen, no me definen.

Ningún insulto apagará mi propósito”, escribió. Añadió que la violencia contra las mujeres no sólo habita en la calle, sino también en el espacio digital.

La confrontación con el directivo tailandés escaló a tribunales. Nawat Itsaragrisil presentó una demanda por presunta difamación, al negar haberla insultado públicamente. La entonces reina respondió manteniendo su versión y reiterando que no estaba dispuesta a guardar silencio ante una agresión.

Es así como Miss Universo 2025 quedó inscrito como uno de los certámenes más convulsos de su historia.

MUERTES EN EL AXE CEREMONIA

Por Adriana Góchez

EL PASADO 5 de abril una tragedia destapó las condiciones laborales de los periodistas y el riesgo en el que pueden estar quienes asisten a festivales de música, pues pasadas las 17:00 horas, cuando Meme del Real casi terminaba su número en el AXE Ceremonia, una grúa que se usaba de adorno cayó sobre los fotorreporteros Berenice Giles y Miguel Hernández, quienes murieron.

A pesar de la gravedad del accidente, el festival no paró y no se brindó información a los medios de comunicación sobre el estado de los fotoperiodistas.

Hubo diversas versiones, una de ellas que murieron en el Hospital Rubén Leñero y otra en la que el IMSS informó que llegaron sin signos vitales.

Además de explicaciones extraoficiales de testigos que afirmaron que fallecieron al instante.

Hasta el momento, el proceso sigue en curso y el pasado 16 de octubre se dio a conocer que la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México recibió la instrucción de investigar a fondo a las empresas presuntamente vinculadas con la muerte de los jóvenes, incluida la seguridad y logística.

Lo anterior, luego de un amparo que se concedió a familiares y colectivos que cuestionaron las investigaciones.