SOY FRANKELDA se consolidó como un parteaguas para el cine animado nacional, al convertirse en el primer largometraje mexicano realizado íntegramente en formato stop motion. Dirigida por Roy y Arturo Ambriz y producida por Cinema Fantasma, la película confirmó que en México es posible desarrollar proyectos de alta complejidad técnica con identidad propia y proyección internacional. El filme contó con la asesoría creativa de Guillermo del Toro, respaldo clave para fortalecer su narrativa y su ambición visual.
El proyecto tomó más de tres años de producción y se realizó con un modelo colectivo poco habitual en la industria.
La cinta reunió a más de 120 personas de planta y cerca de 200 colaboradores indirectos, en su mayoría mexicanos y latinoamericanos. “El corte final involucró actores, músicos, técnicos y diseñadores; lo más valioso es que el 98 por ciento vivía su primera experiencia en una película”, señaló Arturo Ambriz, codirector del filme.

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La dimensión técnica fue igualmente significativa. La producción requirió 60 sets, 20 unidades de animación trabajando de manera simultánea y más de 200 marionetas hechas a mano, todas diseñadas y construidas especialmente para la película. Cada personaje fue elaborado con un nivel de detalle minucioso que implicó procesos de escultura, pintura y articulación precisos, reflejo de un trabajo artesanal sostenido y profesional.
Además de su estreno internacional y su impulso desde HBO, Soy Frankelda tuvo una exhibición especial con marionetas, sets y arte conceptual del filme en la Cineteca Nacional, donde su llegada fue leída como un reconocimiento institucional a la animación stop motion hecha totalmente en México.

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