Anime provocador y oscuro

Virgin Punk irrumpe con violencia futurista

Explora sexualización, abuso y dilemas entre cuerpo y máquina; destaca una antiheroína marcada por traumas en un universo cibernético agresivo

Virgin Punk irrumpe con violencia futurista
Virgin Punk irrumpe con violencia futurista Foto: Especial

El director Yasuomi Umetsu, otrora responsable de Kite (1998), película elevada a objeto de culto que estuviera rodeada por la polémica debido a su alto contenido de violencia y desnudos, está de regreso para engrasar la maquinaria subversiva del cyberpunk aprovechando con toda alevosía tanto las explosivas posibilidades de la animación, como la tendencia hiperkinética del actual producto de consumo, y al ponerle como combustible el erotismo y las perversiones, convertir a la cosificación femenina en la principal fuerza maligna cuyo contundente brazo ejecutor aquí es un despiadado villano de maneras refinadas y cínica amoralidad.

En Virgin punk: Clockwork girl los lineamientos de dicho subgénero se materializan estilizados por puntos de fuga potenciando el vértigo de secuencias con perspectivas imposibles, donde entre la acción quedan al descubierto los rasgos de una sociedad convulsionada por humanos que modifican sus cuerpos a través de agregados tecnológicos, en muchas ocasiones de manera ilegal, por lo cual, al estilo Blade Runner (1982) de Ridley Scott, existen los cazarecompensas, con la diferencia de que ante la incapacidad policiaca se trata de civiles con armamento en la búsqueda de engrosar sus cuentas de banco. A sus filas es que pertenece el personaje principal, una chica veinteañera que durante un evento traumático de su adolescencia se convirtió en la obsesión del director de una empresa especializada en capturar a los ya mencionados criminales cibernéticos, quien ahora le obligará a estar a su servicio y vivir la condición híbrida de aquellos a los que persigue.

Virgin Punk irrumpe con violencia futurista
Virgin Punk irrumpe con violencia futurista ı Foto: Especial

Las implicaciones del clásico dilema que genera el choque entre lo orgánico y lo tecnológico, ya sea con consentimiento o involuntaria, quedan establecidas y dan pie a una efectiva aunque no precisamente novedosa premisa. Sin embargo lo que la hace interesante es que la exploración de las mismas apunta a la violencia de género, la sexualización y las perversiones, manteniéndose al límite de la apología que puede generar el mero entretenimiento. Aquí la brutalidad en lo explícito de los cercenamientos y muertes que pueden recordarnos obras en cómic tipo Hard boiled (1990) de Frank Miller, están al nivel de lo indignante del sometimiento, la transgresión del espacio íntimo y el acoso sicológico que sufre la protagonista.

Virgin punk: Clockwork girl llega a la cartelera comercial en un formato de mediometraje conocido por los iniciados en el anime como OVA, el cual esta vez se convierte en la introducción al universo de una antiheroina con todo el potencial para enganchar al público adulto de la ciencia ficción, y que, para beneplácito de los más clavados, viene acompañado con un más que interesante detrás de cámaras. Por supuesto entre tiroteos y persecuciones el espectáculo con base a diseños realizados a mano que le dan alma a la digitalización, justifica y con creces su visionado en la pantalla grande. Es traída por Konnichiwa, a quienes se debe la acertada distribución de títulos como Godzilla Minus One (2023) y Your name (2016).

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