Con tal de ver a Shakira en el Zócalo lo más cerca posible, Emilia Guerra viajó, junto con sus tres hijos, desde Oaxaca capital a la Ciudad de México e hizo guardia tres días sentada en una de las rejas apartando su lugar, hacer esto para ver a la cantante colombiana le costó poco más de 15 mil pesos en transporte, comidas y estancia pero para ella lo valió porque “sí soy fan de Shakira”.
En entrevista con La Razón, Emilia y su hijo mayor, Ángel, explicaron que desde hace muchos años ella escucha a Shakira pero que hace tres años comenzó a adorar sus canciones y a disfrutar el ritmo de la cantante colombiana.
“Pues le empezó a gustar gustar hace tres años bien bien… No se sabe el nombre de las canciones pero le gustan mucho”, dijo Ángel en entrevista.

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Desde antes de salir de Oaxaca, Emilia sabía que su estrategia para obtener un lugar cercano al escenario y con buena vista era hacer una guardia de día y de noche, así que eso hizo desde la mañana del viernes 27 de febrero y hasta las 20 horas de ayer.
Salió en camión de Oaxaca capital el 27 de febrero por la tarde noche y al llegar a la Ciudad de México se instaló en un hotel cercano al Zócalo junto con su hijo mayor y sus dos hijas menores de edad.
A la mañana siguiente fue al Zócalo para revisar todos los lugares posibles y su favorito fue uno frente a unas rejas en la esquina derecha frente al escenario, Emilia imaginó que desde ese punto tendría vista sin obstáculos de Shakira y se sentó acompañada de su botella de agua y un paraguas.
Para poder proteger el espacio, Emilia y Angel se turnaron la guardia y el lugar se quedó solo en las madrugadas pero jamás en el día y bien entrada la noche.

“Uno se queda un rato y otro otro rato y el que descansa se va al hotel conis hermanas, así le hicimos para que nuestra mamá pudiera ver a su artista Shakira”, explicó el mayor de sus tres hijos.
Además de Emilia y su familia, La Razón observó a cuentas de personas que desde más 9 horas arribaron al Zócalo para “agarrar buen lugar” y “ver bien a la Shakira”; este el el caso de las hermanas Celia y Luisa.
Las dos mujeres en sus treintas se declararon como “muy fan de Shakira” dijeron a este medio que llegaron desde poco antes de las 9 horas, su objetivo era encontrar el mejor lugar posible sin sentirse incómodas pero la zona que querían, la que está debajo del escenario, ya estaba llena.
“Llegamos bien temprano, como a las 9 de la mañana, para agarrar bien lugar, pues sí o sea queríamos ver bien a la Shakira pero te crees que cuando llegamos ahí donde queríamos hasta enfrente ya estaba lleno y pues dijimos que no porque íbamos a estar bien incómodas y nos vinimos para acá”, apuntó Luisa.
Por su parte, el comercio informal no sólo se instaló en los alrededores, sino también dentro de la explanada del Zócalo, así lo constató La Razón que observó que las gorras alusivas al concierto se ofrecían entre 50 y 100 pesos; las pelucas moradas, en referencia al video de una de sus canciones, costaban entre 80 y 150 pesos, todo dependiendo de la cercanía con el primer cuadro.
Asimismo, había personas ofreciendo sellos de maquillaje y pegatinas con la imagen de la artista, con precios que iban de 25 a 40 pesos, según el diseño y si incluían glitter.
Este medio observó a algunos asistentes en un aparente estado de ebriedad sosteniendo botellas de agua con líquidos azules y morados, pero no pudo constatar que se tratara de bebidas alcohólicas no si estás personas ya habían llegado tomadas al concierto gratuito.
Policías ubicados en los puntos de vigilancia previos al acceso al Zócalo señalaron para La Razón que, poco antes de las 17 horas, no habían decomisado “ni una sola gota” de alcohol.

