Mente criminal en pantalla

Conejo Blanco siembra terror en el cine mexicano

El thriller psicológico nacional rompe esquemas narrativos; realizadores defienden riesgo creativo y mayor exhibición; muchas películas “se quedan rezagadas”, dice Andrés Almeida

FOTOGRAMA del filme que llega el fin de semana a los cines.
FOTOGRAMA del filme que llega el fin de semana a los cines. Foto: Especial

El cine mexicano se adentra en los territorios más oscuros de la mente humana con Psicópata: El asesino del conejo blanco, thriller psicológico que llegará a las salas del país el próximo jueves y que apuesta por una mirada realista sobre la psicología criminal, alejándose del sensacionalismo para construir personajes complejos y perturbadores.

La cinta, dirigida por J. Xavier Velasco, sigue la historia de un asesino que deja como firma figuras de origami con forma de conejo junto a cada una de sus víctimas. Para detenerlo, una psicóloga criminal y un veterano investigador deberán sumergirse en su mente y descifrar los patrones que guían sus crímenes.

“Es una película que le da la vuelta a las clásicas narrativas del género de asesinos seriales o los thrillers. Se fundamenta en una creación de personajes compleja, en donde el drama de cada personaje tiene un peso que acompaña a esta estructura clásica de persecución, pero que le da una aproximación psicológica muy interesante”, explicó el director a La Razón.

También destacó el equilibrio entre entretenimiento y perturbación que propone la historia. “Es tan entretenida como perturbadora. Tenemos un asesino que es el villano y que resulta inquietante”, dijo.

J. Xavier Velasco recordó que su conexión con el proyecto fue inmediata cuando leyó el guion escrito por Fernando Barreda Luna. “Mi lado cinéfilo conectó directamente con las páginas”, comentó.

El equipo realizó una inmersión profunda en la psicología de asesinos seriales reales para retratar trastornos como la psicopatía.
El equipo realizó una inmersión profunda en la psicología de asesinos seriales reales para retratar trastornos como la psicopatía. ı Foto: Especial

El director reconoció que su gusto por el thriller y el terror fue determinante para aceptar el reto. “Me encanta el cine de horror, el thriller. Es algo que desde la adolescencia me cautivó, con películas como Seven o El silencio de los inocentes. Para mí era un lenguaje que conocía perfectamente y dije: Tengo que hacer esta película”.

Además, trabajar con el elenco fue uno de los grandes motores creativos del rodaje. “Cuando llegué al proyecto ya había un avance y la mayoría del reparto estaba ahí. Para mí fue un sueño, porque es un ensamble increíble de gente muy talentosa”, recordó el director.

El actor Andrés Almeida interpreta a Eder, un agente que intenta descifrar la mente del asesino para detenerlo. Su llegada al proyecto ocurrió después de que no pudiera coincidir en fechas con otro filme del mismo guionista.

“Llegué al proyecto porque iba a ser la película anterior de Fernando Barreda, Café Chaire, pero por cuestiones de tiempos no pudimos concordar. Sin embargo, él se quedó con la idea de trabajar conmigo”, contó el actor.

Almeida aseguró que el escritor ya tenía en mente su participación cuando desarrolló la historia. “De alguna manera, cuando se acercaba el rodaje, yo estaba haciendo otra cosa y tenía una caracterización muy distinta, pero le encantó y me dijo: ‘Es perfecta tu panza, tu barba descuidada, tu pelo a medias largo’”, relató entre risas.

Esa apariencia terminó por definir a su personaje. “Ayudó muchísimo tener a este hombre casi derruido, decrépito, pero con un gran objetivo: pensar como el asesino para frenarlo y evitar que siga lacerando a estas chicas”, explicó.

El actor también destacó la calidad del guion. “Desde la lectura quedé muy maravillado de la profundidad de todos los personajes. No sólo el mío, incluso los pequeños papeles tienen capas de vida. Es muy difícil encontrar eso en los guiones mexicanos hoy en día”, afirmó.

En contraste, Hoze Meléndez encarna al misterioso asesino conocido como el Conejo Blanco, un papel que describe como el reto más difícil de su carrera. “Es el personaje más complejo al que me he enfrentado en todos estos años haciendo cine”, confesó.

Meléndez destacó el ambiente colaborativo durante la filmación. “Todos teníamos libertad de proponer. Ensayar con los stunts, las peleas y las persecuciones estuvo increíble”, comentó.

Más allá del suspenso, el equipo coincidió en que la película abre una reflexión sobre el presente del cine nacional.

Para Almeida, el panorama actual tiene luces y sombras. “Creo que estamos en un lugar extraño. Seguimos produciendo entre 150 y 200 películas al año, lo cual es muy nutritivo si lo comparamos con otros países de Latinoamérica”, señaló.

Sin embargo, el problema principal es la exhibición. “Hay mucho cine que se queda rezagado porque no hay suficientes salas o distribución. Se hacen producciones de gran calidad, pero no se exhiben. Tendríamos que pensar en más exhibición y más tiempo en pantalla para el cine mexicano”, concluyó el actor.