Tras una pausa de cuatro años, el supergrupo de K-pop BTS regresó este sábado con un enorme concierto gratuito en Seúl, donde miles de policías acordonaron un bulevar céntrico para el espectáculo exclusivo que atrajo a decenas de miles de fans.
Los siete integrantes de la banda —RM, Jin, Suga, J-Hope, Jimin, V y Jung Kook— completaron recientemente el servicio militar obligatorio de Corea del Sur y esperan recuperar su estatus como uno de los mayores actos de pop del mundo.
La actuación en la plaza Gwanghwamun da inicio a una gira mundial que abarca decenas de conciertos en Estados Unidos, Europa y Asia, que, según analistas, podría generar cientos de millones de dólares en ingresos por trimestre.
El concierto, de una hora de duración, llega después de que el grupo publicara el viernes su quinto álbum, ARIRANG, que vendió casi 4 millones de copias en su primer día, informó la empresa de representación de la banda, HYBE.
RM, el líder del grupo BTS, le dijo al público: “¡Annyeonghaseyo! We’re back”, usando la palabra coreana para “hola”, mientras abrían con “Body to Body”, lo que desató gritos delirantes de fans que agitaban barras de luz moradas y rojas y alzaban teléfonos en el aire. HYBE indicó que RM se lesionó el tobillo durante un ensayo, pero aun así actuó con una coreografía modificada.
Las autoridades esperaban que el concierto de BTS, que comenzó a las 8 pm, atrajera a más de 200 mil personas al área de Gwanghwamun, incluidas 22 mil que consiguieron asientos gratuitos en la zona de visualización designada y otras que lo veían en pantallas cercanas. El espectáculo se transmitió en vivo por Netflix.
“Será increíble porque ha pasado tanto tiempo sin que BTS estuviera con nosotros”, declaró antes del concierto Dallila Di Tullio, una fan de 32 años de Italia, calificándolo como un evento de una vez por siglo.
BTS debutó en 2013 y cuenta con una legión de seguidores globales que se hacen llamar el “Army”. Se convirtió en el primer acto de K-pop en encabezar la lista Hot 100 de Billboard en 2020 con su primera canción completamente en inglés, “Dynamite”.
Jung Dukhyun, comentarista de cultura pop, señaló que el impacto del regreso de BTS como grupo completo es enorme en un momento en que el fandom global del K-pop se ha fortalecido mucho más, como lo demuestra el éxito de la sensación animada de Netflix KPop Demon Hunters.
Controlando las multitudes
Las calles ardían de luz en horas de la noche mientras miles de fans cantaban y vitoreaban desde secciones acordonadas, una escena jubilosa que se desarrolló bajo una presencia policial inusualmente fuerte que gestionaba a la multitud.
“Aún recuerdo vívidamente cómo, en nuestro último concierto en Busan hace unos años, les pedimos que nos esperaran. Muchas gracias por venir aquí así”, indicó Jin.
La policía y funcionarios municipales cerraron calles y vías cercanas, suspendieron los servicios de metro y autobús de la zona y sellaron decenas de edificios aledaños, en lo que equivalió a un cierre total del distrito durante todo el día.
Se prohibirá el paso de autos por la vía principal entre Gwanghwamun y el Ayuntamiento de Seúl durante más de 30 horas, hasta la mañana del domingo. Las restricciones obligaron a cerrar comercios cercanos y llevaron a la policía a usar sus autobuses para trasladar a invitados de bodas a un recinto próximo.
Fans y curiosos se volcaron a las calles alrededor de la plaza horas antes del concierto, mientras miles de agentes mantenían un perímetro estricto en torno al lugar de la actuación, encauzando a la multitud con un laberinto de vallas y autobuses. Los asistentes empezaron a hacer fila hacia el mediodía para asegurarse lugares a lo largo de las vías cercanas, pasando por controles de seguridad y detectores de metales en puntos de entrada designados.
“Esperaba ver si podíamos pasar por algunos huecos o estar cerca. Al parecer no podemos porque les pedirán a las personas que se muevan”, sostuvo Bernice Sanchez, una fan de 52 años de Suiza que buscaba un lugar donde quedarse antes del concierto.
Aunque las autoridades surcoreanas se han tomado más en serio la seguridad de las multitudes desde la aglomeración de Halloween de 2022 que mató a casi 160 personas, críticos sostienen que los controles fueron demasiado lejos y socavaron el simbolismo de actuar en Gwanghwamun, considerado el corazón espiritual de Seúl y su espacio de reunión más destacado.
Cientos de miles de personas se han congregado en Gwanghwamun en los últimos años para llorar, protestar y celebrar mientras el país atravesaba tragedias y convulsiones políticas. El concierto de BTS se realizó aproximadamente un año después de que oleadas de manifestantes llenaran la zona, pidiendo la destitución del entonces presidente Yoon Suk Yeol por su breve imposición de la ley marcial en diciembre de 2024. Esas protestas, que se prolongaron durante meses, estuvieron marcadas por un ambiente festivo y una llamativa mezcla de política y cultura pop, con manifestantes cantando y agitando coloridas barras de luz de K-pop, y terminaron sin grandes incidentes de seguridad.
Inspiración en la cultura y el patrimonio
El nuevo álbum de BTS, ARIRANG, toma su nombre de una canción folclórica de siglos de antigüedad, considerada un himno no oficial en ambas Coreas, cuyos temas de separación, anhelo y resiliencia silenciosa han resonado a lo largo de generaciones.
Gwanghwamun y el cercano palacio Gyeongbok ofrecieron un amplio telón de fondo histórico para el espectáculo del sábado, que destacó por efectos de iluminación que bañaron la puerta y los muros del palacio en morado, rojo y azul.
Suga le dijo al público que el título del álbum y la decisión de actuar en Gwanghwamun reflejaban el enfoque del grupo en la identidad.
El disco, de 14 temas, con el sencillo principal “SWIM”, se grabó en Los Ángeles cuando el grupo se reunió de nuevo tras años separados.
Funcionarios surcoreanos, incluido el presidente Lee Jae Myung, manifestaron su esperanza de que el evento promoviera la cultura del país y su creciente poder blando.
El regreso del grupo BTS coincide con el auge global del K-pop
El regreso del grupo BTS se produce tras una pausa de casi cuatro años impulsada por el servicio militar obligatorio de Corea del Sur, que exige a la mayoría de los hombres aptos servir de 18 a 21 meses bajo un sistema de conscripción destinado a disuadir la agresión de Corea del Norte. Los integrantes de BTS comenzaron a servir en 2022, y Suga fue el último en completar su servicio en junio de 2025.
Algunos analistas afirman que la gira mundial ARIRANG del grupo probablemente se convertirá en la mayor gira de K-pop de la historia por escala e ingresos, con 82 conciertos planificados en todo el mundo en estadios de alrededor de 50 mil asientos. Ha Jae-keun, un crítico cultural, sostuvo que BTS probablemente tendrá un “segundo apogeo”, ya que mantienen un fandom muy poderoso y se beneficiarán del ascenso internacional más amplio del K-pop.
“Thank you for waiting for us. We will do our best to give everything we got”, dijo J-Hope al público en inglés.