Carlos Torres Piña, actual fiscal general de Michoacán, solicitó licencia temporal al Congreso del Estado para participar en el proceso interno de Morena rumbo a la definición de quien coordinará los trabajos de defensa de la Cuarta Transformación en Michoacán.
La decisión coloca nuevamente a Torres Piña en el centro de la vida política estatal. No se trata de un perfil improvisado ni de una figura construida al margen del movimiento: es un cuadro político originario de Paracho, formado en la izquierda michoacana, con trayectoria legislativa, partidista, territorial e institucional.
Torres Piña fue diputado federal, dirigente político, secretario de Gobierno durante la administración de Alfredo RamírezBedolla y, desde julio de 2025, fiscal general del Estado. Desde esa responsabilidad encabezó una etapa de reordenamiento institucional en la Fiscalía, con una agenda enfocada en fortalecer la investigación, combatir la impunidad y recuperar la confianza ciudadana en la procuración de justicia.

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Durante su paso por la Fiscalía, impulsó una ruta de trabajo centrada en resultados: mayor coordinación con instituciones estatales y federales, reestructura interna, fortalecimiento de áreas estratégicas y atención a delitos de alto impacto. Su narrativa pública ha girado alrededor de una idea central: la paz no se construye con discursos, sino con instituciones que funcionen, investigaciones sólidas y justicia para las víctimas.

Su solicitud de licencia también abre una discusión política de fondo. A diferencia de otros actores que buscan posicionarse desde cargos públicos sin separarse de sus responsabilidades, Torres Piña opta por pedir licencia para participar de manera abierta en el proceso interno de Morena. Con ello, busca marcar una diferencia entre la competencia democrática del movimiento y las viejas prácticas de la derecha, donde las candidaturas suelen definirse por acuerdos cupulares, dedazos o intereses de grupo.
En Morena, su nombre aparece asociado a tres elementos: conocimiento territorial, cercanía con el movimiento y experiencia de gobierno. Ha recorrido Michoacán desde hace años, mantiene interlocución con estructuras municipales, liderazgos sociales y cuadros de la Cuarta Transformación, y ha sido parte de las principales decisiones políticas del actual proceso estatal.
Para sus simpatizantes, Torres Piña representa continuidad con el proyecto que encabeza la presidenta Claudia Sheinbaum a nivel nacional y Alfredo Ramírez Bedolla en Michoacán. Su perfil combina operación política, conocimiento del territorio y una agenda de seguridad vinculada a la construcción de paz.
La licencia que hoy solicita no significa abandonar una responsabilidad, sino separar con claridad el trabajo institucional de una legítima aspiración política. En el contexto de la interna de Morena, su movimiento busca presentarlo como un acto de congruencia: competir con reglas claras, de frente a la militancia y sin usar el cargo como plataforma.
Carlos Torres Piña llega a esta etapa como uno de los perfiles más fuertes del obradorismo michoacano. Su apuesta es convertirse en el referente que dé continuidad a la transformación en el estado, con una narrativa basada en territorio, paz, justicia y lealtad al proyecto de la Cuarta Transformación.
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