Aniversario de la Constitución

La Carta Magna, “instrumento para pacificar México”

Kenia López Rabadán señaló que el aniversario de la Constitución impone el doble reto de defender su esencia y, al mismo tiempo, revitalizarla, para que los más de 134 millones de mexicanos encuentren en ella una promesa cumplida de bienestar, libertad y paz.

Kenia López Rabadán, presidenta de la Cámara baja, ayer, durante la ceremonia del 109 aniversario.
Kenia López Rabadán, presidenta de la Cámara baja, ayer, durante la ceremonia del 109 aniversario. Foto: Especial

LA PRESIDENTA de la mesa directiva de la Cámara de Diputados, Kenia López Rabadán, advirtió que la discusión de una eventual reforma electoral pondrá a prueba los valores democráticos del país.

Recordó que, a 26 años de la transición democrática, México ha demostrado que las elecciones libres y ciudadanas permiten cambios pacíficos de poder y fortalecen la gobernabilidad.

“Respetar la Constitución implica cuidar el equilibrio de poderes, la pluralidad y la representación”, sostuvo, al enfatizar que la democracia es clave para garantizar certeza, desarrollo y prosperidad.

Señaló que el aniversario de la Constitución de 1917 impone el doble reto de defender su esencia y, al mismo tiempo, revitalizarla, para que los más de 134 millones de mexicanos encuentren en ella una promesa cumplida de bienestar, libertad y paz.

Insistió en que la Carta Magna debe convertirse en el principal instrumento para pacificar al país, garantizar derechos y reconstruir la confianza ciudadana en las instituciones. López Rabadán subrayó que la Constitución nació como un pacto social para encauzar la justicia tras la Revolución y hoy debe servir nuevamente para enfrentar los desafíos de violencia, desigualdad y desconfianza institucional.

Kenia López Rabadán, presidenta de la Cámara baja, ayer, durante la ceremonia del 109 aniversario.
Kenia López Rabadán, presidenta de la Cámara baja, ayer, durante la ceremonia del 109 aniversario. ı Foto: Especial

La legisladora destacó que la Carta Magna resguarda los principios de identidad del Estado mexicano y ha evolucionado para reconocer nuevas realidades, como la participación plena de las mujeres en la vida pública. Sostuvo que se requiere un acuerdo incluyente, “sin filias ni fobias”, que represente también a quienes piensan distinto y que mantenga el equilibrio entre los poderes del Estado, la pluralidad política y la representación democrática.