La introducción de listas abiertas para la elección de legisladores de representación proporcional, uno de los ejes centrales de la reforma electoral impulsada por la Presidenta Claudia Sheinbaum, lejos de democratizar la selección de representantes populares, podría convertirse en una puerta trasera para la compra masiva del voto y la proliferación de clientelas políticas, coinciden los analistas políticos Arturo Espinosa y Jorge Aljovín.
- El Dato: Jorge Triana y Fernando Belaunzarán dijeron que sería aceptable incluir listas abiertas de candidatos, mientras no se debilite el principio de representación proporcional.
“Esto de las listas abiertas, sin duda, genera clientela electoral y genera mucha compra del voto. Eso es un hecho, y eso se ha visto en algunos otros países”, afirmó Arturo Espinosa, consultor y director de Laboratorio Electoral, quien citó los casos de Ecuador, Honduras y Perú como ejemplos donde este modelo ha derivado en prácticas que distorsionan la voluntad ciudadana: “Sí genera mucha más compra del voto y muchas más clientelas”.
Por su parte, el analista político Jorge Aljovín advirtió que el esquema de listas abiertas podría reproducir en las elecciones legislativas el mismo caos que se vivió en la elección judicial de 2024.

› Freno a especulaciones
“Podemos tener la misma dinámica que, en su momento, tuvimos en lo que se denominó los acordeones de la elección judicial”, alertó en referencia a los instructivos que operadores políticos distribuyeron entre votantes para indicarles a quién se debía marcar en la boleta electoral, frecuentemente a cambio de dinero o favores.
El esquema de listas abiertas implica que los ciudadanos podrán elegir, entre las listas que presenten los partidos, a qué hombre y qué mujer quieren ver llegar a la Cámara de Diputados.
En apariencia, un avance democrático frente al sistema actual, donde los dirigentes partidistas colocan discrecionalmente a sus cercanos en los primeros lugares de listas cerradas. Sin embargo, Espinosa Silis advirtió que el remedio podría ser peor que la enfermedad si no se acompaña de condiciones institucionales sólidas para garantizar elecciones limpias.
El problema, explicó, es que las listas abiertas exigen procesos de cómputo mucho más complejos: boletas adicionales, conteos diferenciados por lista, cálculos específicos por candidato.
Todo eso en un escenario donde, simultáneamente, la reforma electoral contempla recortar el presupuesto y la estructura del INE, eliminar personal capacitado y desaparecer el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP).
“Vas a tener una boleta de mayoría relativa y una boleta diferente de representación proporcional que se tiene que contar conforme a las listas. Vas a tener que hacer un cómputo muy específico y muy distinto, pero vas a tener personal temporal, sin la misma capacitación, sin el mismo profesionalismo, con una estructura reducida, sin instrumentos que den certeza y con un presupuesto recortado”, describió Espinosa.
Aljovín coincidió en que la combinación de mayor complejidad operativa con un INE debilitado es una fórmula muy preocupante.
A su juicio, el modelo de listas abiertas plantea que los plurinominales “salgan a las calles a obtener sus votos”, lo que “pudiera parecer algo interesante”, pero entraña riesgos concretos que no pueden ignorarse si el aparato institucional que debe gestionar esa complejidad está siendo simultáneamente desmantelado.
La complejidad operativa del modelo ya generó comparaciones con lo ocurrido en la elección judicial de 2025, donde la falta de claridad en las boletas y los procesos de votación derivó en confusión generalizada entre los electores.
Ambos analistas coincidieron en que el riesgo no sólo se repetiría, sino que podría amplificarse en una elección de escala nacional con cientos de candidatos en listas abiertas simultáneas.
El impacto final, advirtió Espinosa Silis, no es menor: “Eso en donde impacta directamente es en la integridad y en la calidad de las elecciones”.
El especialista reconoció que las listas abiertas sí representan un golpe real al control que los partidos ejercen hoy sobre sus candidaturas plurinominales, lo que explica en parte la resistencia de las oposiciones.
Actualmente, los dirigentes nacionales deciden de forma discrecional quiénes encabezan esas listas, lo que ha permitido que figuras como Alejandro Alito Moreno, Clemente Castañeda o Ricardo Anaya lleguen al Congreso de la Unión sin necesariamente haber ganado una elección competitiva reciente.
Aljovín reconoció que la figura de los plurinominales “nació con un buen propósito, que era representar a las minorías, pero tarde o temprano se fue desnaturalizando porque los plurinominales hoy ya no responden a la representación de una minoría, sino que representan los pactos populares, no importando el partido político de que se trate”.
Y añadió: “Si buscamos en cada partido político, nos encontraremos con personajes indeseables que, con este sistema, si se llega a aprobar, no llegarían al propio Congreso de la Unión”.
“Los va a hacer salir de su zona de confort y eso desde luego no les gusta”, destacó Espinosa sobre la reacción opositora. Sin embargo, matizó que salir de esa zona de confort no significa necesariamente que el nuevo modelo sea mejor.
“Si es mejor o peor, todavía no lo sabemos”, reconoció, la considerar que, hasta no conocer las “letras chiquitas” de la iniciativa, será imposible hacer un balance definitivo.
Lo que sí parece claro para ambos especialistas es que las modificaciones en la reforma implican la combinación de listas abiertas con un aparato electoral debilitado y lo cual no es una fórmula que inspire confianza: “Vamos a tener elecciones hechas al más o menos”, concluyó Espinosa.

