Con el incremento de temperaturas que comienzan a registrarse a lo largo del país y aun sin que haya iniciado la primavera, los casos de gusano barrenador también se dispararon 75 por ciento con corte al 10 de marzo pasado, según datos del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica).
De acuerdo con cifras oficiales del órgano desconcentrado de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), si bien al cierre del 13 de marzo, el número de casos activos se actualizó en mil 33 —lo cual supera en 65.02 por ciento a los 626 que se registraban apenas cinco semanas epidemiológicas atrás, a inicios de enero— hubo un incremento todavía más pronunciado al cierre del 10 de marzo, cuando se reportaron mil 94 infecciones de la plaga; es decir, 75 por ciento más.
- El Dato: El SMN advirtió que durante la temporada de calor, de marzo a mayo, se prevén temperaturas superiores al promedio, con olas que podrían prolongarse hasta por 15 días.
En este contexto, el zootecnista especializado Alfredo Cuéllar explicó a La Razón que el incremento en las temperaturas propicia una rápida reproducción de este insecto que llegó al país hace 15 meses y medio y que desde entonces provocó un cierre comercial desde Estados Unidos al ganado mexicano.
“La disminución que hubo del pico máximo que ha habido, que fue noviembre del año pasado a todavía febrero, era consecuencia del clima y sigue siendo un poco consecuencia del clima —por las bajas temperaturas— pero efectivamente, el último reporte que hay es de un incremento igual de grande, más de 500 casos”, dijo.

Y es que la propagación de este insecto se mantiene no sólo en cuanto al número de casos, sino territorialmente, al haber llegado a puntos del país donde no estaba, como ya lo es Guanajuato, estado con el que ya suman 19 entidades federativas con presencia de la plaga.
El experto advirtió que la crecida que hoy se observa —ya de por sí alarmante— podría ser todavía mayor, debido a que otro factor a considerar es que la plaga no sólo se transmite entre el ganado, humanos y otras especies con posibilidades de monitoreo y observación.
Cuéllar recordó que la plaga también afecta a todo animal de sangre caliente, lo que abarca toda ave y mamífero; es decir, también aquellos animales silvestres lejos del entorno humano y los protocolos de vigilancia implementados por el Gobierno federal.
De esta manera, el zootecnista señaló que hay que estar atentos a un factor relevante: el cambio de temporada también implica la migración de animales como parte de su ciclo natural de vida, lo cual podría implicar mayor riesgo de propagación de la plaga.
En el monitoreo federal, apenas se tiene la identificación de cuatro casos en animales correspondientes a la fauna silvestre bajo cuidado profesional y únicamente tres de fauna silvestre en vida libre.
Los contagios en humanos también siguen adelante. Con corte a la semana epidemiológica ocho ya se acumulaban 180 casos en 10 entidades federativas, siendo el estado de Puebla uno de los más recientes en presentar su primer caso.
GOLPEA A VULNERABLES. En este punto, el especialista hizo hincapié en que aunque los casos no han crecido de manera tan acelerada entre las personas como en especies animales, es de notarse que también hay una falta de observación para mantener el control, ya que las poblaciones afectadas por la infestación resultan ser aquéllas que pertenecen a grupos vulnerables, donde no siempre se tiene acceso oportuno a un servicio de salud.
“Es es un componente económico, particularmente en las personas de la tercera edad, por enfrentarse a falta de movilidad, de atención a la salud”, acotó.
Uno de los casos de infección humana de gusano barrenador corresponde a un hombre de 81 años, habitante del municipio de Vicente Guerrero, de la Sierra Negra de Puebla, que registró lesiones en la boca y que, hasta la fecha del reporte —apenas el pasado 15 de marzo— se encontraba hospitalizado.
El pasado 20 de noviembre de 2024 se identificó el ingreso de la plaga a México, con un caso en el estado de Chiapas. A la fecha, a 16 meses de distancia, ya suman 17 mil 351 casos acumulados.
Las especies sí identificadas y las más afectadas son el ganado bovino con 12 mil 90 casos; le siguen los perros con dos mil 756; suino (cerdos), con mil 84; equino, con 862; ovino, con 464; caprino, con 125, y felino, 78 infecciones. También se han reportado 26 en aves y un lepórido (conejo o liebre).
Al cierre de 2025, el Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA) expuso que las pérdidas acumuladas por el cierre comercial al ganado mexicano ante la permanencia de esta plaga ya superaban los mil 400 millones de dólares, al dejarse de exportar mil 207 millones de reses.
La semana pasada, el Gobierno federal aseguró que este sector ha logrado sobreponerse por encontrar demanda en el mercado nacional para continuar con la comercialización de la carne, en conjunto con los apoyos que desplegó para ello.
La Presidenta Claudia Sheinbaum adelantó que la planta de producción de moscas estériles, un proyecto que se desarrolla en el estado de Chiapas, con la que se espera robustecer el combate a la infestación, estará lista dentro de dos meses, en una estrategia sin precedentes con la que se busca demostrar las capacidades de las autoridades mexicanas para contener el gusano barrenador, lo que tendría que derivar en la reapertura del paso fronterizo para las cabezas mexicanas hacia Estados Unidos.
“La situación obliga a ya tenerla lista, aunque eso depende de aspectos técnicos, logísticos de la construcción y de tener el material biológico adecuado. Sí, ahorita sería conveniente tener la planta ya funcionando con las 100 millones de moscas que se van a producir diarias, sería muy conveniente en este momento y no esperar a que ya esté plantado el clima bien cálido, más dispersa la situación, para utilizarla”, señaló el zootecnista consultado.




