México consolidó su lugar entre las diez economías exportadoras más importantes del mundo en un entorno marcado por tensiones comerciales y ajustes arancelarios impulsados por Estados Unidos, así lo confirmó la presidenta Claudia Sheinbaum, quien aseguró que el país mantiene una posición estratégica en el comercio global y avanza hacia un modelo productivo con mayor participación nacional.
La mandataria destacó el peso de la relación bilateral con el país del norte y subrayó el crecimiento del intercambio comercial. “México sigue siendo el principal exportador de Estados Unidos”, afirmó, al señalar que las exportaciones mexicanas aumentaron pese a la imposición de aranceles en sectores estratégicos como acero, aluminio y automotriz, lo que obligó a redefinir cadenas productivas y rutas comerciales.
Sheinbaum explicó que el dinamismo no solo se refleja en las ventas al exterior, también en el flujo de importaciones. Señaló que México se consolidó como el primer comprador de productos estadounidenses, lo que fortaleció una relación económica basada en cadenas de valor compartidas y procesos industriales integrados en ambos países.

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La presidenta detalló que los cambios en la política comercial internacional obligaron a redefinir el origen de los insumos. Indicó que el gobierno impulsó una estrategia para sustituir importaciones provenientes de países sin tratados comerciales por bienes producidos en América del Norte.

También reconoció que la transición generó ajustes sectoriales. Afirmó que algunas industrias registraron reducciones, mientras otras crecieron al integrarse a nuevas cadenas productivas. En ese sentido, sostuvo que la economía nacional logró compensar los efectos de los aranceles mediante una reconfiguración de su oferta exportable.
Sheinbaum resaltó que este desempeño colocó a México dentro del top 10 mundial de exportaciones, sólo por debajo de potencias como China, Estados Unidos y Alemania. Indicó que esta posición refleja la fortaleza del aparato productivo nacional y su capacidad de adaptación frente a cambios en el comercio internacional.
La jefa del Ejecutivo planteó una proyección de mediano plazo basada en el fortalecimiento industrial. “El objetivo es que en el 2030 produzcamos todavía más en México”, afirmó, al subrayar que la transformación económica requiere continuidad y consolidación de capacidades productivas.
En materia de mercado interno, Sheinbaum descartó cualquier incremento en el precio de la tortilla y sostuvo que no existen condiciones que justifiquen un alza en este producto básico. “No hay ninguna razón para que suba el precio de la tortilla”, afirmó, al señalar que el costo de los granos, en particular el maíz, se mantiene en niveles bajos, lo que elimina presiones desde el lado de la producción.
La presidenta cuestionó diferencias de precios entre establecimientos y advirtió que ningún comercializador puede justificar incrementos sin fundamentos productivos. Señaló que su gobierno mantendrá el diálogo con productores y distribuidores para evitar distorsiones en el mercado y proteger el poder adquisitivo de la población.
Sheinbaum afirmó que su administración continuará con una política económica que combine expansión exportadora, fortalecimiento industrial y control de precios, en un contexto global que exige ajustes constantes en producción y comercio.
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MSL

