Con 396 votos a favor, el pleno de la Cámara de Diputados aprobó por unanimidad el proyecto de reformas a la Ley Federal del Trabajo para reducir la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales de manera gradual entre 2026 y 2030.
El dictamen, que ya fue turnado al Ejecutivo para su publicación y eventual entrada en vigor, establece una disminución progresiva de la jornada: 46 horas en 2027, 44 en 2028, 42 en 2029 y 40 horas a partir de 2030, en línea con la reforma previa al artículo 123 constitucional.
No obstante, el proyecto mantiene un esquema de un día de descanso obligatorio por cada seis de trabajo, lo que generó cuestionamientos por parte de legisladores de oposición.
El documento aprobado subraya que “en ningún caso la reducción de la jornada laboral implicará la disminución de sueldos, salarios o prestaciones de las personas trabajadoras”.

Al fundamentar el dictamen, el diputado Pedro Haces, del partido Morena, destacó que la reforma reconoce el descanso como un derecho esencial para la salud física y mental, así como para la convivencia familiar y la productividad sostenible. “Menos horas no significa menor remuneración”, afirmó.
El legislador también señaló que México registra uno de los mayores números de horas trabajadas a nivel internacional, con un promedio de 2,207 horas al año por persona, pero con bajos niveles de productividad por hora, estimados en 25 dólares del PIB.
Durante la discusión, la bancada de Movimiento Ciudadano expresó su respaldo a la reducción de la jornada, aunque consideró que la reforma es insuficiente frente a las necesidades actuales de la población trabajadora.
La diputada Patricia Mercado señaló que, si bien el dictamen introduce mejoras —como establecer un límite diario de 12 horas entre jornada ordinaria y extraordinaria—, aún no garantiza dos días de descanso semanales.
“La reducción de la jornada después de más de 100 años es de suma importancia, a pesar de que se haga con una gradualidad excesiva”, afirmó.
Mercado advirtió que la falta de un segundo día de descanso perpetúa la llamada “pobreza de tiempo”, que afecta principalmente a las personas con menores ingresos y, de manera particular, a las mujeres, quienes destinan más horas al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado.
Finalmente, la legisladora adelantó que su bancada ha presentado una nueva iniciativa para establecer una jornada de 40 horas con dos días de descanso obligatorios, tanto en la Constitución como en la legislación secundaria.
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MSL


