Sin la presencia del gobernador con licencia de Sinaloa, el fantasma de Rubén Rocha Moya rondó el VIII Congreso Nacional de Morena, a pesar de que fue un tema que se trató de eludir, tanto en los discursos oficiales como en las declaraciones de los morenistas de la cúpula partidista.
En medio de tensiones políticas y cuestionamientos internacionales, Morena y sus liderazgos optaron por la cautela y evitaron tocar el tema o mencionar el nombre del mandatario con licencia.
En el evento, convocado para renovar la dirigencia morenista tras la salida de Luisa María Alcalde, las principales figuras del movimiento no fijaron una postura contundente y tampoco cerraron filas o expresaron algún gesto de solidaridad ante las acusaciones estadounidenses de narcotráfico en contra de Rocha y de nueve personas más.

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- El Dato: Dolores Padierna criticó al PAN por apoyar a EU y aseguró que el caso es mediático para tapar lo de la CIA en Chihuahua y descartó que las elecciones se vean afectadas.
No obstante, a pesar del silencio institucional, los liderazgos morenistas coincidieron en un punto: negar categóricamente cualquier vínculo de Morena con el crimen organizado y rechazar la narrativa que lo señala como un “narcopartido”.
Cuestionados sobre las posibles repercusiones rumbo a las elecciones de 2027, dirigentes y funcionarios minimizaron el impacto de las acusaciones.
El secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, afirmó que los señalamientos no debilitan al partido: “Hay una actuación extraña, por lo menos, de las autoridades de los Estados Unidos”, declaró, al tiempo que calificó como positiva la reacción de Rocha Moya, quien solicitó licencia para enfrentar el proceso de investigación.
La diputada Dolores Padierna también desestimó los señalamientos, al considerar que aún hay margen para esclarecer los hechos: “Estamos a tiempo para aclarar todo”, sostuvo, al tiempo que rechazó las acusaciones provenientes de Estados Unidos y de la oposición mexicana.
Padierna consideró que el tema debe resolverse en el ámbito de las autoridades competentes: “El partido respalda a quien tenga que respaldar. Rocha Moya no necesita nuestro respaldo. Él tiene que rendir cuentas, pidió licencia, está rindiendo cuentas, y será la autoridad que corresponda en ese ámbito. Nosotros somos políticos nada más”.
Desde el ámbito estatal, el gobernador de Baja California Sur, Víctor Manuel Castro Cosío, expresó un respaldo más personal hacia Rocha Moya, a quien describió como un “amigo entrañable”, y denunció una supuesta “intriga” detrás de las acusaciones: “Espero que, por el movimiento, se le dé un revés a quienes han organizado esta intriga. Una intriga que no tiene nombre”.
El senador Gerardo Fernández Noroña adoptó una postura más institucional, al llamar a evitar juicios anticipados: “No se debe juzgar antes”, afirmó, al señalar que en Estados Unidos el uso de procesos judiciales puede tener tintes políticos.
Aunque las voces dentro del partido evitaron profundizar en el tema, durante el congreso general el mensaje de la dirigencia fue genérico: “cerrar filas, rechazar señalamientos externos y apostar a que las investigaciones no deriven en un costo político mayor”.
Previo al congreso, desde un evento en Nuevo León, la titular del Instituto de los Mexicanos en el Exterior, Tatiana Clouthier, evitó pronunciarse sobre las acusaciones provenientes de Estados Unidos contra el gobernador con licencia Rubén Rocha Moya.
Desde el municipio de Salinas Victoria, la también exsecretaria de Economía del Gobierno federal fue abordada por vecinos quienes le solicitaron que fijara una postura respecto a los señalamientos contra el exmandatario sinaloense. Sin embargo, la morenista se negó a emitir comentarios, lo que generó reacciones entre los asistentes y cuestionamientos sobre su postura.

