Crónica

Entre salvas, sables y abrazos, la Heroica Escuela Naval recibe a sus nuevos oficiales

Tras cuatro años de formación, la generación 2022-2026 dejó atrás el grado de guardiamarina en una ceremonia cargada de simbolismo y emociones

Heroica Escuela Naval despide a una generación Foto: David Patricio

El blanco de los uniformes cubrió el campo de honor mientras una generación de la Heroica Escuela Naval Militar dejó atrás el grado de guardiamarina y recibió el sable que marcó su incorporación como oficiales de la Armada de México. Desde las gradas, padres, madres y hermanos acompañaron cada paso con cartulinas, fotografías de gran tamaño y aplausos que rompieron por momentos la solemnidad militar.

Bajo el sol, el patio de honor sostuvo la rigidez del protocolo, pero las gradas contaron otra historia. Padres, madres, hermanos y abuelos levantaron cartulinas y fotografías enormes con los rostros de sus cadetes. Cada imagen buscaba una mirada desde la formación, algún gesto capaz de atravesar la distancia que imponían las filas.

Entre uniformes blancos y sables de mando, el metal devolvió destellos sobre el campo. Veintiún cañonazos anunciaron la presencia de la presidenta Claudia Sheinbaum, comandanta suprema de las Fuerzas Armadas. Tres pasadas aéreas cruzaron después el cielo con distintas formaciones sobre el recinto naval.

Con la mandataria ocuparon el templete de honor el secretario de Marina, almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles, y el titular de la Defensa Nacional, general Ricardo Trevilla Trejo. Frente a ellos desfiló la promoción que cuatro años atrás ingresó al plantel con incertidumbre, expectativas y una carrera todavía por construir.

Islas López Aquino, guardiamarina elegida para pronunciar el discurso generacional, rompió por un momento la cadencia castrense con palabras en zapoteco. “Soy zapoteca y esta es mi lengua”, expresó antes de recordar los amaneceres previos a la salida del sol, las guardias, los exámenes, el cansancio y las manos que aparecieron en los momentos más difíciles.

Hoy entendemos que ninguna generación se gradúa sola”, afirmó. Después dirigió el agradecimiento hacia quienes acompañaron el trayecto desde fuera de la escuela, soportaron las ausencias, esperaron llamadas breves y alentaron a los alumnos cuando el esfuerzo parecía superar sus fuerzas.

El almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles, titular de la Marina, llamó a las familias “el primer puerto seguro” de los jóvenes. El almirante reconoció a quienes sostuvieron la esperanza, aceptaron la lejanía en fechas importantes y compartieron los sacrificios de una formación que exigió disciplina, constancia y renuncias.

Sheinbaum también colocó a los hogares en el centro de su mensaje. “Detrás de este uniforme hay sueños cumplidos y familias que acompañaron su formación”, dijo. La Presidenta agradeció a madres, padres, abuelas, abuelos, hermanas, hermanos, hijas e hijos que alentaron a los nuevos oficiales durante el camino.

Durante el acto, la Secretaría de Marina premió a los mejores promedios de cada carrera y generación. Agregados militares extranjeros acreditados en México concedieron distinciones por honor, disciplina, cumplimiento y desempeño. Uno de los reconocimientos correspondió al primer lugar sostenido durante cuatro años consecutivos.

Una remembranza cambió el tono de la jornada. Los graduados rindieron homenaje a los integrantes de las Fuerzas Armadas que murieron durante la defensa del puerto de Veracruz y de México. Una ronda de salvas quebró el silencio del recinto en recuerdo de los caídos.

A la hora del desfile final, el campo de honor se llenó con el himno de la Heroica Escuela Naval Militar. Las voces avanzaron al mismo ritmo que los pasos, mientras los sables acompañaron la marcha frente al presídium. Los vivas lanzados por la comandanta suprema recibieron una respuesta firme de la generación.

Cuando concluyó la formación, las familias acortaron la distancia que habían mantenido durante el protocolo. Las fotografías bajaron de las gradas y quedaron junto a los uniformes. Los abrazos reunieron a quienes portaban por primera vez el sable con las personas que acompañaron desde casa cada ausencia, cada examen y cada jornada de preparación.

Tras las salvas, los himnos y el último pase aéreo, Claudia Sheinbaum despidió a los nuevos oficiales con una frase que llevó la ceremonia del patio de honor hacia el horizonte que ahora les corresponde enfrentar. “Que tengan siempre buen viento y buena mar”.

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MSL

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