Miles de familiares de personas desaparecidas llevaron este domingo sus búsquedas a calles y plazas de distintas ciudades del país. Fotografías, fichas, lonas y nombres acompañaron las movilizaciones del 30 de agosto, Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, con protestas en Ciudad de México, Culiacán, Guadalajara, Puebla, Oaxaca, Celaya, León, Cuernavaca, Pachuca, Xalapa, Torreón y Tuxtla Gutiérrez, entre otros puntos.
En la capital, Paseo de la Reforma concentró buena parte de la jornada. Desde las nueve de la mañana, colectivos y familiares se reunieron en la Glorieta de las y los Desaparecidos para iniciar la jornada “Hagámosles Visibles 2026”, una movilización de 12 horas continuas para visibilizar esta crisis. Primero hubo una ceremonia ecuménica con las familias y personas solidarias. Cerca de las once, las familias comenzaron a cubrir las vallas metálicas con fichas de búsqueda.
La cantidad de fichas también modificó la dimensión de la intervención en Reforma. Hace menos de cuatro años, las primeras jornadas reunían apenas unos cientos de rostros en ese punto. Este domingo fueron alrededor de 2 mil 300 imágenes las que ocuparon las vallas de la glorieta, cada una con un nombre, una fotografía y los datos de una persona cuyo paradero sigue sin conocerse. El espacio quedó convertido así en un extenso registro público de ausencias, visible para quienes transitaron durante el día por una de las principales avenidas de la capital.

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Además de esa intervención, “Hagámosles Visibles 2026” incluyó exposiciones fotográficas, mesas de diálogo, talleres, proyecciones documentales, música y baile. La jornada combinó de esa forma la exigencia de búsqueda con acciones de memoria y difusión, mientras las fichas permanecieron alrededor de la glorieta como el elemento central de la protesta.

Otro frente de protesta avanzó por calles de la Ciudad de México. Familias Buscadoras del colectivo Luciérnagas CDMX convocó una marcha que recibió acompañamiento de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México. En el Ángel de la Independencia también tuvo lugar una manifestación de voces y luces del Movimiento por Nuestros Desaparecidos en México, mientras distintos contingentes tomaron rumbo al Centro Histórico.
Desde esa movilización surgió el reclamo de Elizabeth, madre de Derlin Nadir, universitario que desapareció en agosto de 2021 en Baja California Sur. Frente a los señalamientos que asegura haber escuchado sobre su hijo, respondió con una exigencia directa. “Dicen que se fue por su gusto o que era delincuente. Que vengan y me lo demuestren”, recriminó.
Los participantes explicaron que las actividades también buscaban acercar a quienes suelen mantenerse lejos del problema por su crudeza o por verdadera desinformación al creer que todas las personas que han desaparecido en México realizaban actividades ilegales o relacionadas con algún grupo del narcotráfico.
Mientras las fichas permanecían sobre las vallas y las actividades continuaban en la glorieta, el Movimiento por Nuestros Desaparecidos en México cuestionó los resultados de las herramientas creadas para atender la crisis. “Un registro no encuentra a una persona; un expediente no sustituye una investigación; una recomendación no transforma la realidad si no se cumple”, señaló. Su mensaje cerró con una exigencia que atravesó la jornada, “No buscamos cifras. Buscamos personas”.
Ese reclamo también apareció en las movilizaciones de otros estados. Artículo 19 México y Centroamérica destacó que los colectivos volvieron a ocupar las calles para exigir justicia y mantener visibles a quienes siguen sin ser localizados. La organización recordó que el país supera las 135 mil personas desaparecidas y subrayó que, frente a esa dimensión, son los propios familiares quienes sostienen buena parte de las acciones de búsqueda y memoria.

Culiacán añadió un reclamo urgente a la jornada. Cerca de 300 personas salieron de La Lomita, recorrieron la avenida Álvaro Obregón y llegaron frente a Catedral. Antes de iniciar, un guitarrista acompañó una versión adaptada de “Cielito Lindo” dedicada a quienes no han regresado. Niños ocuparon la parte delantera del contingente y después aparecieron bloques con prendas amarillas, blancas y rosas. El primer color representó, de acuerdo con la Brigada Estatal de Búsqueda, la esperanza del regreso a casa.
La exigencia por condiciones seguras para buscar se sumó, en otros estados, a los reclamos por la falta de resultados. En Guadalajara, miles de familiares e integrantes de colectivos como Luz de Esperanza, Entre Cielo y Tierra, Guerreras de San Miguel y Colectivo Altos Sur Jalisco participaron en distintos recorridos. Uno avanzó hacia el Santuario de los Santos Mártires y otro llegó al Palacio de Gobierno, donde las demandas se concentraron en las búsquedas y las investigaciones.
Héctor Flores, representante de Luz de Esperanza, planteó frente a la sede del Ejecutivo estatal una serie de preguntas sobre la actuación institucional. “Nos preguntamos dónde están nuestros desaparecidos, pero también ¿dónde están las autoridades que deberían estarlos buscando? ¿dónde están las acciones de búsqueda, las acciones de investigación? ¿dónde está la atención a las familias, las reparaciones, las quejas, las recomendaciones de derechos humanos bien hechas?”, cuestionó.
En Puebla, la exigencia avanzó desde el Paseo Bravo hasta el Zócalo. Integrantes del colectivo Voz de los Desaparecidos recorrieron avenida Reforma con fichas, fotografías y consignas por sus familiares. Cinco jovénes encabezaron parte de la marcha, mientras la batucada feminista de El Taller marcó el paso con sus tambores y acompañó las voces de quienes reclamaban la localización de sus seres queridos.

A diferencia de otros puntos, en esa protesta participó también el titular de la Comisión Ejecutiva Estatal de Atención a Víctimas, Pedro Plaza Montaño. Cerca de 500 personas se sumaron al recorrido para exigir avances en las búsquedas y atención a las familias, mientras fotografías y fichas acompañaron el trayecto hasta el Zócalo.
Sobre las calles de Oaxaca, organizaciones sociales y la asociación civil Buscando a los Nuestros caminaron desde la Fuente de las Ocho Regiones hasta el Zócalo. El contingente dejó a su paso fichas de búsqueda con nombres y fotografías, una práctica que se repitió durante toda la jornada en distintas entidades del país.
Otras trescientas personas participaron en Celaya, Guanajuato, de acuerdo con reportes locales. Madres, padres y hermanos acudieron primero al Templo del Carmen, donde colocaron carteles y veladoras cerca del altar. Después caminaron hacia la Presidencia Municipal y fijaron cientos de fichas en la fachada y los pilares del Portal Independencia.
Varios kilómetros más lejos, familias de León se concentraron desde las primeras horas de la mañana en el Arco de la Calzada y posteriormente recorrieron las calles de Progreso, Malecón del Río, Adolfo López Mateos y 20 de Enero hasta la zona peatonal de la Presidencia Municipal. “Guanajuato está incompleto, hasta encontrarlos”, repitieron incansables voces a lo largo del trayecto.

Fotografías, flores y veladoras llenaron el Reloj Monumental de Pachuca después de que Madres Buscadoras de Hidalgo recorrieran el Centro Histórico con el mismo pedido de justicia que unió sus voces a las de miles en todo el país. En Cuernavaca, los colectivos partieron a las nueve de la mañana de la iglesia de El Calvario y concluyeron la protesta frente al Palacio de Gobierno, donde se localiza el memorial dedicado a víctimas de la violencia.
Quienes marcharon en Xalapa levantaron imágenes de sus familiares desde la plaza Sebastián Lerdo de Tejada, mientras en Torreón integrantes de colectivos se reunieron en el Árbol de la Esperanza, celebraron una misa y recorrieron Paseo Colón. Tuxtla Gutiérrez registró más de un contingente. Corazones Que Buscan salió de la Diana Cazadora hacia el Parque Central y la Fundación Karla Velazco hizo otro trayecto desde el Parque Bicentenario, con pegas de fichas durante el camino.
Al final, las marchas dejaron una misma imagen en distintos puntos del país. Sobre vallas, paredes, árboles y pancartas quedaron rostros, nombres y fechas de personas que todavía no regresan a casa. Cada ficha tenía una historia distinta, pero al cierre de la jornada todas convergieron en la misma exigencia. Madres, padres, hermanos, hijos y amigos volvieron a pronunciar los nombres de quienes buscan y dejaron una consigna que recorrió las movilizaciones del 30 de agosto: “Hasta encontrarles”.

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