EU fija sus condiciones 

Washington advierte presión sobre Caracas

Comparece Rubio en audiencia clave en el Senado estadounidense; advertencia explícita sobre el uso de fuerza; hoja de ruta política y petrolera para el país sudamericano

Delcy Rodríguez pronuncia su primer discurso sobre el Estado de la Unión en la Asamblea Nacional en Caracas, el pasado 15 de enero.
Delcy Rodríguez pronuncia su primer discurso sobre el Estado de la Unión en la Asamblea Nacional en Caracas, el pasado 15 de enero. Foto: AP

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó ayer ante el Senado que la Administración de Donald Trump no tiene planes inmediatos para emprender una nueva acción militar en Venezuela, aunque dejó claro que todas las opciones permanecen sobre la mesa si el Gobierno encargado de Delcy Rodríguez no coopera plenamente con Washington. Durante su comparecencia, el jefe de la diplomacia estadounidense buscó enviar un mensaje de contención, pero también de firmeza, al asegurar que el presidente Donald Trump como comandante en jefe, “nunca descarta sus opciones” cuando se trata de proteger los intereses nacionales.

  • El Dato: La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, fue reconocida ayer como comandante en jefe de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB).

Rubio subrayó que, en este momento, la única presencia militar estadounidense en territorio venezolano corresponde a los infantes de Marina encargados de la seguridad de la embajada. En ese contexto, insistió en que no existe preparación alguna para una ofensiva adicional. “Les puedo asegurar con total certeza que no estamos preparando, ni tenemos la intención ni esperamos tener que tomar ninguna acción militar en Venezuela”, declaró ante los legisladores, aunque matizó que la cooperación del Gobierno interino será determinante para evitar escenarios de mayor confrontación.

El funcionario ilustró su postura con un ejemplo concreto al señalar que, si surgiera una amenaza directa, como la instalación de una fábrica de drones iraníes que pusiera en riesgo a fuerzas estadounidenses en la región, el magnate conserva la facultad de actuar. La advertencia quedó reforzada en un discurso escrito remitido al Comité de Relaciones Exteriores, en el que Rubio mencionó abiertamente la posibilidad del “uso de la fuerza” si Caracas no cumple con los compromisos adquiridos.

Durante la audiencia, Marco Rubio fue interrogado sobre las investigaciones de la agencia antidrogas contra Delcy Rodríguez. Al respecto, aclaró que, a diferencia del expresidente Nicolás Maduro, la presidenta encargada no enfrenta imputaciones ante la Justicia estadounidense. No obstante, subrayó que Washington mantiene una vigilancia estrecha sobre las acciones del nuevo Gobierno y evalúa permanentemente su grado de cooperación.

El secretario de Estado delineó el objetivo estratégico de la Casa Blanca: avanzar hacia una transición que desemboque en una Venezuela “amiga, estable, próspera y democrática”. Según explicó, la celebración de elecciones solo será válida si se garantiza un entorno de competencia real, con acceso equitativo a los medios de comunicación y participación plena de la oposición. De lo contrario, advirtió, cualquier proceso carecería de legitimidad.

Rubio recordó que, tras la captura de Maduro, la prioridad inmediata de Estados Unidos fue evitar un colapso interno que derivara en una guerra civil o en un éxodo masivo hacia países vecinos, especialmente Colombia. Para ello, Washington optó por establecer conversaciones directas con las autoridades interinas, en un diálogo que describió como respetuoso pero firme.

Parte central de esta estrategia es la creación de un mecanismo financiero de corto plazo que permite a Venezuela vender petróleo sancionado a precio de mercado bajo supervisión estadounidense. Los recursos, explicó Rubio, se destinan a financiar servicios básicos del Estado, como la policía, el saneamiento y las operaciones diarias del aparato gubernamental, con el compromiso de que el dinero sea utilizado en beneficio de la población y no del sistema previo. El esquema incluye auditorías financiadas por el propio país sudamericano para garantizar la transparencia del gasto.

En una segunda fase, el plan contempla la recuperación económica y la normalización de la industria petrolera venezolana, que posee las mayores reservas del mundo. Rubio afirmó que el objetivo es promover ventas “sin corrupción y sin favoritismos”, abriendo gradualmente el sector a empresas estadounidenses y facilitando un acceso preferente a la producción.

  • 1 petrolero incautado fue devuelto ayer a Venezuela

El secretario de Estado también se refirió al papel de la líder opositora María Corina Machado, al señalar que “puede formar parte” del proceso de transición. Reconoció, sin embargo, que el control de las armas y de las instituciones aún está en manos del régimen que quedó tras la salida de Maduro. Rubio aseguró conocer a Machado desde hace años y sostuvo que el propósito de Washington es generar condiciones para que figuras opositoras y la sociedad civil tengan espacios reales de participación política, en un país donde aún existen cerca de 2 mil presos políticos.

Asimismo, Rubio recibió a Machado en el Departamento de Estado, en un encuentro a puerta cerrada que se produjo semanas después de su reunión con el republicano. Aunque el mandatario ha insinuado su interés en involucrarla en el futuro del país, hasta ahora la Casa Blanca ha respaldado a Delcy Rodríguez para conducir la etapa inicial de la transición.

Marco Rubio defendió el enfoque gradual de la Administración Trump, al señalar que no se trata de un proceso inmediato. “Son cosas complejas”, dijo, al tiempo que destacó que no se ha producido una migración masiva ni un conflicto interno, en parte gracias a las conversaciones directas con quienes controlan actualmente las fuerzas del orden y el aparato estatal.

El jefe de la diplomacia estadounidense confirmó además que Estados Unidos trabaja para restablecer una presencia diplomática en Venezuela. Laura Dogu, diplomática de carrera, asumirá la dirección de la Unidad de Asuntos de Venezuela, primero desde Bogotá y posteriormente en Caracas, una vez que se evalúen las condiciones de seguridad.