La tensión entre Estados Unidos e Irán escaló ayer de nuevo luego de que el presidente Donald Trump advirtiera que está dispuesto a reanudar ataques militares si Teherán no entrega las “respuestas correctas” dentro de las negociaciones que buscan poner fin al conflicto desatado tras la ofensiva lanzada el 28 de febrero por fuerzas estadounidenses e israelíes contra territorio iraní.
Desde la base aérea de Andrews, el magnate calificó a la República Islámica como una “nación derrotada” y aseguró que las conversaciones se encuentran “justo en el límite”, por lo que una respuesta insatisfactoria provocaría que la situación “se precipite muy rápidamente”.
- El Dato: EU e Israel dijeron que sus objetivos bélicos eran desmantelar su programa nuclear, destruir su capacidad misilística y facilitar a los iraníes el derrocamiento de sus gobernantes.
Donald Trump subrayó que Washington exige respuestas “totalmente satisfactorias al cien por ciento” para evitar una nueva ofensiva y sostuvo que un acuerdo permitiría ahorrar tiempo, recursos y vidas.

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La presión estadounidense coincide con una decisión clave adoptada en Teherán. De acuerdo con fuentes iraníes de alto rango, el líder supremo, ayatola Moj taba Jamenei, ordenó prohibir la salida al extranjero de las reservas nacionales de uranio altamente enriquecido, endureciendo la postura iraní frente a una de las exigencias centrales de Washington e Israel.
El republicano reiteró que Estados Unidos no permitirá que Irán conserve ese material, considerado estratégico por Washington para el desarrollo de armamento nuclear, aunque Teherán sostiene que su programa tiene fines exclusivamente pacíficos.
- 31 buques pasaron en coordinación con la armada iraní
“Lo conseguiremos. No lo necesitamos, no lo queremos. Probablemente lo destruiremos después de obtenerlo, pero no vamos a dejar que se lo queden”, dijo a los periodistas en la Casa Blanca.
DESCONFIANZA. La orden refleja la profunda sospecha instalada en la cúpula iraní, donde prevalece la percepción de que entregar esas reservas dejaría al país expuesto frente a futuros ataques estadounidenses o israelíes.
Altos funcionarios iraníes consideran que la pausa podría responder a una maniobra táctica para preparar nuevos bombardeos.
Asimismo, Pakistán mantiene un rol clave como mediador. El jefe del Ejército paquistaní, Asim Munir, arribó a Teherán para acelerar contactos diplomáticos, mientras Estados Unidos e Israel analizan nuevas propuestas.
Otro foco crítico es el control iraní sobre el estrecho de Ormuz, paso estratégico por donde transitaba antes de la guerra cerca de una quinta parte del petróleo mundial.
La Guardia Revolucionaria informó que 31 embarcaciones navegaron bajo coordinación iraní durante las últimas 24 horas, mientras Washington rechazó cualquier intento de imponer peajes o restricciones.
Por su parte, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, advirtió que una medida de ese tipo volvería inviable cualquier salida diplomática.
En tanto, la Agencia Internacional de Energía alertó que la crisis energética podría agravarse durante julio y agosto, elevando la volatilidad petrolera global.

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