Dos ataques con explosivos se registraron este sábado en Colombia, de los cuales resultaron un subintendente de la Policía muerto y dos heridos, hechos que ocurren apenas un día después de que asumiera la presidencia Abelardo de la Espriella, quien ha prometido mano dura contra el crimen.
El primer ataque ocurrió durante la madrugada en la subestación de Policía de San Roque, en Curumaní en el Departamento de César.
De acuerdo con información de la Gobernación de Cesar, el atentado habría sido perpetrado mediante drones cargados con explosivos. El subintendente Rodelo Canchila falleció a causa de las heridas que sufrió en la explosión.
Hasta el momento, las autoridades no han identificado a los responsables del ataque. Sin embargo, el atentado se produjo días después de que un coche bomba causara 11 heridos en una instalación policial de Cauca, hecho que las autoridades atribuyeron al Ejército de Liberación Nacional (ELN).
Coche bomba en plaza de peaje deja dos heridos; lo atribuyen a disidencias de FARC
Por otra parte, un coche bomba explotó en una plaza de peaje de la carretera Panamericana, en el suroeste del país, sobre la vía que comunica los departamentos de Cauca y Valle del Cauca.
Según el Ejército colombiano, dos guardias de seguridad sufrieron heridas leves.
La institución señaló que el vehículo habría sido abandonado por una persona que escapó del lugar en una motocicleta.
Asimismo, atribuyó el ataque a dos grupos disidentes de las extintas FARC, integrados por organizaciones que rechazaron el acuerdo de paz firmado con el gobierno colombiano hace una década.
Tras la explosión, soldados acordonaron la zona y realizaron inspecciones con perros especializados para descartar la presencia de otros artefactos.
La ministra de Transporte, Elsa Noguera, informó que se trabajaba en la recuperación de la circulación por la vía.
Los ataques coincidieron con las primeras medidas de seguridad de De la Espriella. El nuevo mandatario anunció además el traslado de 117 presos vinculados con las negociaciones de paz de la administración anterior a ocho cárceles de máxima seguridad.
La medida busca recuperar el control permanente de los centros penitenciarios y limitar la capacidad de organizaciones criminales para coordinar actividades ilícitas desde las prisiones, de acuerdo con la autoridad penitenciaria.
De la Espriella asumió el cargo el viernes y ha rechazado la política de diálogo con grupos armados impulsada por su antecesor, Gustavo Petro.
Con información de Europa Press.
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