En México, 56.5 por ciento de las mujeres trabajadoras opera en condiciones de informalidad, lo que no sólo refleja una brecha estructural, sino que además comienza a traducirse en un freno para las empresas y el crecimiento económico del país, en un entorno que, además, registra una escasez de talento.
“La escasez de talento es una de las principales preocupaciones de los empleadores en México y por eso formalizar el empleo femenino es una urgencia empresarial, no sólo social”, señaló Beatriz Robles, directora de Operaciones de ManpowerGroup México.
- El Dato: La informalidad se traduce a nivel macro en menor base fiscal y menor transmisión de la política monetaria por menores accesos al sistema financiero.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), en marzo de 2026 la Población Económicamente Activa (PEA) en México alcanzó los 61.6 millones de personas. No obstante, la participación de las mujeres en el mercado laboral equivale a 24.5 millones, cifra por debajo respecto a la de los hombres que se ubicó en 35.7 millones.

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Además, sólo el 97.3 por ciento de dichas mujeres logró encontrar empleo; sin embargo, la mitad se desempeña en la informalidad; es decir, 56.5 por ciento, a diferencia de los hombres que registraron una tasa de ocupación de 97.8 por ciento y una incorporación en el sector no formal de 53.7 por ciento.
Cabe destacar que, la informalidad femenina se ha mantenido por encima de la mitad de las trabajadoras en lo que va de 2026. En enero, la tasa se ubicó en 54.7 por ciento, mientras que en febrero fue de 54.8 por ciento.
Este fenómeno, de acuerdo con expertos, más que una brecha social, impacta directamente en la poductividad de las empresas, al restringir la diversidad en su estructura interna y limitar su capacidad para responder a cambios en el mercado.
“Cuando la mayoría de las mujeres trabaja en la informalidad, las empresas pierden muchísimo: pierden innovación, diversidad en la toma de decisiones y competitividad. La productividad se ve seriamente impactada al prescindir de la diversidad en la toma de decisiones y en los procesos de innovación. Contar con equipos diversos fomenta una mayor capacidad de respuesta ante la volatilidad del mercado”, destacó a La Razón.
Aunado a esto, las compañías enfrentan una creciente escasez de talento que se agudiza ante la informalidad, ya que ésta absorbe a un segmento considerable de mujeres, reduciendo el capital humano disponible para el sector formal. Según ManpowerGroup, esta tendencia se refleja en que 67 por ciento de las organizaciones mexicanas manifiesta problemas de contratación.
Por otro lado, desde una perspectiva estructural, este comportamiento está vinculado a la composición del mercado laboral en México, debido a que el empleo durante marzo se concentró en sectores como servicios y comercio, que se caracterizan por una alta presencia de unidades económicas con menor formalización, cuya distribución en la población ocupada fue de 44.9 por ciento, equivalente a 11.9 millones de personas y de 10.9 por ciento; es decir, 11.9 millones, respectivamente, de acuerdo con Gerónimo Ugarte Bedwell, economista en jefe de Valores Mexicanos (Valmex).
“La informalidad funciona como válvula de absorción, y su incidencia es mayor en los segmentos donde la inserción es más flexible, aunque menos protegida”, explicó el analista.

En este sentido, agregó que, dentro de esta estructura, las mujeres se trasladan a sectores donde la seguridad social no es el común denominador, tales como comercio minorista, autoempleo o unidades económicas de baja escala.
“El resultado es una divergencia: la mejora en informalidad masculina responde más a reasignación sectorial, mientras que en mujeres domina la persistencia en segmentos estructuralmente informales”, señaló Ugarte.
Otro factor que motiva a las mujeres a trasladarse a la informalidad proviene de la falta de flexibilidad en sus puestos de trabajo, según Robles. “Con los últimos datos de ManPowerGroup, 60 por ciento de las mujeres consideran dejar sus roles actuales por mayor flexibilidad en sus jornadas laborales. Ante la falta de opciones formales con esquemas flexibles, muchas recurren al empleo informal”, explicó.
La alta informalidad también tiene implicaciones directas en el crecimiento del país, ya que, de acuerdo con Ugarte Bedwell, este esquema impacta la base fiscal, restringe la penetración del sistema financiero y aumenta la volatilidad del ingreso de los hogares.

