La persistencia de la informalidad laboral en México limita la productividad y el crecimiento económico del país, advirtió el analista económico Santiago Levy, quien señaló que la mitad de trabajadores se desempeñan en condiciones informales, en su mayoría legales, con efectos negativos en la generación de valor, la recaudación y la formación de capital humano.
Durante su participación en la “Reunión Nacional de Consejeros Regionales de BBVA”, Levy señaló que la informalidad impacta directamente el crecimiento económico, ya que éste depende tanto de la acumulación de factores: capital y trabajo, como de su productividad. Por lo que, advirtió, el bajo dinamismo del país responde a una asignación ineficiente de los recursos que se ha prolongado por décadas, en la que capital y trabajo se canalizan hacia unidades económicas menos productivas.
Bajo este contexto, indicó que, durante el año previo más de la mitad de los trabajadores en México se encontraban en la informalidad, aunque destacó que la mayor parte corresponde a informalidad legal con 32 por ciento, frente a la ilegal que representó 24 por ciento. Además, subrayó que la formalidad laboral avanzó lentamente las últimas dos décadas, al pasar de 39 a 44 por ciento, lo que equivale a un crecimiento por año de apenas 0.25 puntos porcentuales.

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“Informalidad no debe confundirse con la ilegalidad”
Cabe destacar que el mercado laboral mexicano está estructurado a partir del Artículo 123 constitucional, el cual obliga a las empresas a registrar a sus trabajadores ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), así como a contribuir a sistemas como las Afores y el Infonavit. Sin embargo, una proporción significativa de trabajadores opera fuera de este esquema, ya sea por cuenta propia, en unidades familiares o bajo esquemas informales, tanto legales como ilegales.
Asimismo, el analista, precisó que la informalidad legal corresponde a aquellas unidades económicas que no cuentan con trabajadores asalariados ni prestaciones asociadas. En contraste, existen empresas que, pese a tener trabajadores asalariados, incumplen con su registro ante el IMSS, incurriendo en informalidad ilegal. Por ello, subrayó que “la informalidad no debe confundirse con la ilegalidad”.
Además, resaltó que el mercado laboral mexicano se caracteriza por una alta movilidad entre formalidad e informalidad. En promedio, un trabajador pasa 46 por ciento de su vida laboral en la formalidad y 54 por ciento en la informalidad, mientras que al menos 20 por ciento de los trabajadores transitan entre ambos esquemas en periodos cortos.
Entre las principales implicaciones, destacó la reducción de la base tributaria, una distribución inequitativa de la carga fiscal y menores incentivos para la capacitación y la inversión en educación, lo que deriva en una pérdida significativa de capital humano.
Informalidad, un problema multifactorial
Sin embargo, sostuvo que el problema de la informalidad no responde a una sola causa, sino a un entramado institucional que, en conjunto, incentiva este fenómeno. Incluso, advirtió que diversas políticas públicas, incluidos algunos programas sociales y regulaciones laborales, pueden estar contribuyendo indirectamente a encarecer la formalidad y, con ello, perpetuar la segmentación.
Ante este panorama, planteó la necesidad de impulsar un proceso integral de reformas que permita aumentar la productividad, ampliar la base tributaria y mejorar la equidad, a partir de un acuerdo social amplio y una visión de largo plazo, para permitir que el crecimiento económico crezca.
“No vamos a resolver este problema en un año, pero es indispensable avanzar de manera consistente y sin retrocesos”Santiago Levy, analista económico
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