Tras la decisión de reducir la Tasa de Interés Interbancaria y situarla en 6.50 por ciento, la Junta de Gobierno del Banco de México consideró que la postura monetaria es adecuada para enfrentar los “retos” macroeconómicos, incluida la prolongación de la guerra en Irán y sus repercusiones; no obstante, dos subgobernadores señalaron que la persistencia de la inflación subyacente y un balance de riesgos al alza justificaban una pausa.
En la minuta de la reunión de política monetaria, la Junta consideró que con esta disminución finalizaba el ciclo de recortes que se inició en marzo de 2024, cuando la Tasa de Interés se ubicaba en 11.25 por ciento.
“Hacia delante la Junta de Gobierno considera que será apropiado mantener la tasa de referencia en su nivel actual. Juzga que la postura monetaria es adecuada para enfrentar los retos del entorno macroeconómico, incluidos aquellos derivados de una prolongación y escalamiento del conflicto en Medio Oriente y sus repercusiones”, destacó el Banxico.

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Durante la reunión virtual, la mayoría de los integrantes señalaron que, entre la primera quincena de marzo y el mes de abril, la inflación general se redujo de 4.63 por ciento a 4.45 por ciento, por un descenso en el componente subyacente; además, algunos notaron que el incremento que se observó en la inflación general en los últimos meses tuvo relación por el alza del jitomate.

La mayoría destacó que “no hay evidencia de efectos” en la inflación general por el alza del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) que se les aplicó a algunos productos como cigarros y refrescos y todos consideraron que los aranceles a mercancías provenientes de Asia no han incidido en la inflación.
También, la mayoría sostuvo que la inflación subyacente descendió de 4.46 a 4.26 entre la primera quincena de marzo y el mes de abril, también la inflación de mercancías se redujo; no obstante, la mayoría destacó la persistencia de la inflación de servicios, en ese sentido, “los pronósticos de la inflación general para el segundo y tercer trimestre de 2026 se ajustaron al alza”.
Asimismo, todos los integrantes de la Junta de Gobierno coincidieron en que la guerra en Irán implica riesgos al alza, en especial, por un aumento en el precio de los energéticos; sin embargo, la mayoría señaló que las medidas del Gobierno federal para contener el incremento de los precios han sido favorables para no incidir en la inflación.
“La mayoría mencionó que los pronósticos de la inflación general para el segundo y tercer trimestre de 2026 se ajustaron al alza”, destacó el documento.

Pese a que la mayoría destacó que los determinantes de la inflación mitigarán las presiones inflacionarias, uno de los subgobernadores sostuvo que el desempeño de la actividad económica incidirá en los precios, en específico, de los servicios; sin embargo, otro dijo que la holgura económica no sería suficiente para contrarrestar las presiones al alza.
Y sobre los riesgos a la baja en la inflación, la mayoría consideró que se asocian a mayores condiciones de holgura de la economía nacional, pero también a un dinamismo menor de la actividad económica mundial debido a la guerra.
‘Determinantes tradicionales de la inflación son inciertos’
Por su parte, Galia Borja Gómez sostuvo que, a pesar del comportamiento de la actividad económica, el tipo de cambio, los choques de oferta y el conflicto “no anticipado” en Irán, los determinantes tradicionales de la inflación son inciertos y “han inducido un entorno más complejo para la formación de precios”, y en ese sentido, ante la persistencia en los servicios la convergencia de la inflación hacia la meta de 3.0 por ciento sería lenta.

“Considero que reducir la tasa podría dificultar el proceso de convergencia. En mi opinión, adoptar un enfoque de cautela y mantener la postura actual es adecuado para, hacia delante, contar con mayor información que nos permita valorar mejor el panorama inflacionario y sus determinantes; en aras de cumplir con el objetivo prioritario del Banco de México”, indicó.
Por su parte, Jonathan Ernest Heath Constable sostuvo que hay una persistencia de la inflación subyacente, un balance de riesgos a la baja y un efecto débil de los determinantes tradicionales de la inflación y era necesario una pausa prolongada en el recorte de la tasa de interés.
“Ante la falta de una reducción sostenida en el componente subyacente, la inflación ha estado sujeta a los vaivenes de distintos choques en precios agropecuarios, conflictos bélicos y cambios impositivos. La postura monetaria neutral alcanzada, un margen estrecho para reducciones adicionales tanto en la tasa objetivo como en el diferencial de tasas con el exterior, en conjunto con una elevada incertidumbre, justifican una pausa”, puntualizó.

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