La reelección de Luiz Inácio Lula da Silva provocó una caída de 13.9 por ciento en la Bolsa de Brasil, la mayor desde marzo de 2020, mientras el real perdió 8.1 por ciento frente al dólar, ante las dudas de los inversionistas sobre el manejo de las finanzas públicas durante su próximo mandato.
La moneda brasileña cotizó en 5.415 unidades por dólar, tras retroceder más de 11 por ciento al inicio de la jornada. La venta de activos también alcanzó a la deuda soberana y llevó al Tesoro a cancelar subastas de bonos previstas para esta semana.
El resultado electoral revirtió las apuestas de quienes esperaban una victoria de Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, y una política de mayor contención del gasto público. Su primer lugar en la primera vuelta había impulsado las compras de acciones y el fortalecimiento de la moneda.

BMV cae 0.58%, peso revierte pérdidas
- El Dato: El mecanismo de suspensión de operaciones de la bolsa o circuit breaker se activó por 1.a vez en 1997.
Hasta el viernes, el índice Bovespa acumulaba una ganancia cercana a siete por ciento respecto a su nivel previo a esa votación, mientras el real se había apreciado alrededor de cinco por ciento. Los futuros de tasas también reflejaban expectativas de menores costos de financiamiento bajo un eventual gobierno de Bolsonaro.
La magnitud del desplome obligó a suspender las operaciones bursátiles durante 30 minutos, después de que el índice perdiera 10 por ciento frente al cierre anterior y activara el mecanismo automático de interrupción, informó B3, operador del mercado.
Ante la volatilidad, el Tesoro canceló las colocaciones de bonos vinculados a la inflación y de tasa fija programadas para el 27 y el 29 de octubre, respectivamente. La caída en los precios de la deuda refleja mayores rendimientos exigidos por los inversionistas, lo que puede encarecer futuras emisiones.
A la preocupación fiscal se sumó la negativa de Bolsonaro a reconocer su derrota y su intención de buscar la anulación de los resultados. Chris Turner, estratega de ING, señaló que la rapidez con la que el senador acepte el desenlace o permita avanzar al proceso constitucional será relevante para los mercados.
DEUDA. La atención se concentra ahora en el nombramiento del ministro de Hacienda y en las medidas con las que el presidente electo buscará contener el endeudamiento sin abandonar los programas sociales y la inversión.
“Los inversionistas quieren un compromiso claro y creíble con la disciplina fiscal”, afirmó Alejo Czerwonko, director de inversiones para mercados emergentes de UBS Global Wealth Management.
El equipo de Lula plantea alcanzar un superávit primario cercano a 1.3 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) en 2030. Ese excedente, calculado antes del pago de intereses, permitiría cubrir parte del servicio de la deuda y reducir las necesidades de financiamiento.
Sin embargo, la deuda pública supera 82 por ciento del PIB y las pensiones y otros gastos obligatorios limitan el margen de ajuste. La falta de un plan convincente podría elevar los intereses exigidos al Gobierno y presionar también el crédito para empresas y hogares.


